Farc reclutan a ladrones e indigentes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-22 16:37:50

Farc reclutan a ladrones e indigentes

¬ĎCarlitos¬í tiene 19 a√Īos pero no sabe leer ni escribir y apenas hace cinco meses le entregaron la c√©dula de ciudadan√≠a. Sin embargo, el joven est√° a punto de purgar una condena de 37 a√Īos por haber participado en el atentado terrorista contra el Palacio de Justicia de Cali.¬ĎCarlitos¬í, hijo de un reciclador y abandonado por su madre, es el mejor ejemplo del tipo de hombres que hoy est√°n siendo utilizados por las Farc, sin necesidad de llevarlos al monte o convencerlos ideol√≥gicamente, para realizar los actos criminales en el Valle del Cauca.
Farc reclutan a ladrones e indigentes

En los √ļltimos tres a√Īos, a ra√≠z de los constantes golpes desarrollados por la Fuerza P√ļblica, la guerrilla se ha visto obligada a cambiar las estrategias de reclutamiento y de ejecuci√≥n de los hechos violentos.

Desde el 2004, cuando las Farc decidieron urbanizar el conflicto armado en la regi√≥n, a trav√©s del Frente Urbano Manuel Cepeda Vargas, los ¬Ďtrabajos¬í son realizados, adem√°s de sus milicianos, por delincuentes comunes, j√≥venes, desempleados y menores de edad, todo depende de la complejidad del crimen a realizar.

Para las autoridades es claro que las Farc est√°n exponiendo cada vez menos en la ciudad a sus hombres de confianza.

La captura de un subversivo representa un gasto considerable para la organización, pues hay que conseguir y pagar un abogado que lo defienda y sostenerlo mientras está detenido en la cárcel.

¬ďSon pocos los abogados que acceden a defender a un insurgente, adem√°s sus honorarios pueden superar los diez millones de pesos y la guerrilla tiene que estar pendiente que la persona detenida no los delate¬Ē, afirm√≥ un investigador.

El a√Īo pasado, las Farc perdieron 215 hombres al ser capturados por la Polic√≠a en Valle, Cauca y Nari√Īo. Y desde 2002 a la fecha, 1.545 guerrilleros han sido detenidos en el suroccidente.

Por esta raz√≥n el Manuel Cepeda Vargas, cuyos cabecillas se mueven en la zona rural de Buenaventura y que tiene injerencia en Cali, est√° ¬Ďcontratando¬í a j√≥venes y desempleados de sectores marginales para la ubicaci√≥n de petardos.

Los organismos de inteligencia han identificado a una c√©lula o tr√≠ada de milicianos que coordina los atentados a los cajeros electr√≥nicos, a los CAI de la Polic√≠a y a entidades p√ļblicas en la capital del Valle. Para ello le pagan a menores de edad, recicladores o carretilleros.

En enero pasado a un joven de 17 a√Īos le ofrecieron $100.000, de los cuales s√≥lo le dieron $20.000, para que colocara un artefacto frente al CAI de la Polic√≠a en Ciudad Modelo.

El joven, habitante de una invasi√≥n de la ladera, fue detenido por la Polic√≠a con la carga. √Čl le asegur√≥ a los uniformados que un hombre lo contact√≥ el d√≠a anterior, pero que no sab√≠a qui√©n era.

¬ďLas Farc usan a los menores porque saben de los beneficios de ley que tienen¬Ē, expres√≥ el general Gustavo Ricaurte, comandante de la Regional 4 de la Polic√≠a.

De hecho, el menor fue ¬Ďcondenado¬í por el delito de terrorismo a tres meses de internamiento en el Centro Valle del Lili.

A esta c√©lula se le atribuyen los petardos a la telef√≥nica de Emcali en el barrio El Pe√Ī√≥n (diciembre de 2008), y a la estaci√≥n del MIO en San Fernando (enero de 2009).

Amigos de infancia, licor y mujeres

Un caso que llamó la atención de las autoridades, no sólo por su impacto social sino por la táctica empleada, fue el carro bomba contra el Palacio de Justicia.

Alrededor de este acto terrorista, hubo un reencuentro de amigos de cuadra y un derroche de dinero, licor y mujeres.

A ra√≠z de que en 2007 la Polic√≠a captur√≥ a una miliciana y dio de baja a tres expertos en explosivos que participaron en el atentado contra el Comando de la Metropolitana, el a√Īo pasado la guerrilla cambi√≥ su estrategia, vinculando a personas que no ten√≠an ninguna relaci√≥n con la causa y no eran delincuentes.

Tres meses antes de la detonaci√≥n en el Palacio, Jorge Armando Muriel Valencia, alias Puchecas, volvi√≥ a El Rodeo, su barrio de infancia, despu√©s de cinco a√Īos de ausencia.

Pero llegó con los bolsillos llenos de dinero, lo que atrajo a sus amigos, sin que ninguno sospechara que él se había convertido en un miliciano reclutador del Manuel Cepeda Vargas.

¬ďEl insurgente comenz√≥ a darles plata a ¬ĎEdward¬í, a ¬ĎNacho¬í, a ¬ĎCarlitos¬í y a ¬ĎEl taxista¬í, todos desempleados para llevarlos a prost√≠bulos, a gastarles los viernes whisky, a darles plata para que compraran ropa de marca y a prestarles su carro y unas motos¬Ē, relat√≥ un investigador judicial.

Las autoridades calculan que ¬ĎPuchecas¬í derroch√≥ cien millones de pesos, ¬ďdinero que provino del negocio del narcotr√°fico de los frentes Manuel Cepeda y del 30, en la costa Pac√≠fica¬Ē, asever√≥ un fiscal especializado.

Despu√©s de ¬Ďinvertir¬í en sus conocidos, ¬ĎPuchecas¬í dio la estocada planeada. Los puso contra la pared, pregunt√°ndoles c√≥mo le iban a cancelar los pr√©stamos.

Fue as√≠ como un d√≠a en la Chorrera de El Indio, en Pance, le propuso a ¬ĎCarlitos¬í, el hijo del reciclador, que condujera el veh√≠culo cargado con 80 kilos de anfo y lo dejara en la Carrera 10 con Calle 12.

A ¬ĎNacho¬í le se√Īal√≥ que recogiera despu√©s en una moto a ¬ĎCarlitos¬í. Adem√°s, les jur√≥ que les pagaba dos millones de pesos a cada uno, lo cual no se cumpli√≥.

De esta forma, ¬ĎPuchecas¬í conform√≥ una ¬Ďcuadrilla¬í de civiles sin antecedentes penales para desarrollar su objetivo.

Para la Policía Judicial, el uso de estas personas en los crímenes dificulta las investigaciones, dado que ellos no tienen ninguna información sobre los cabecillas.

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