Las drogas, debate necesario | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-23 05:00:00

Las drogas, debate necesario

La Comisión Latinoamericana sobre drogas y democracia, en reciente declaración, convocó a las naciones a enfrentar este problema con un criterio distinto a la tradicional represión, situándolo como espacio más propio de la educación y la salud.
Las drogas, debate necesario

Simultáneamente el programa Séptimo Día, bajo el título “Batallas ganadas, guerra perdida”, ha puesto de manifiesto la persistencia del narcotráfico a pesar de las extravagantes sumas de dinero invertidas, con las que se ha pretendido erradicar.

Su inscripción perniciosa en la sociedad colombiana, para citar un sólo ejemplo, no ha cesado; por el contrario, viene en aumento no sólo el área cultivada, sino también el consumo doméstico y el volumen de droga enviado a los Estados Unidos y Europa.

No puede escapar a los análisis, el daño ecológico ocasionado por los cultivos y la fumigación, ni la grave intromisión en la vida social, de la mano corruptora del negocio, tanto en las propias instituciones del Estado como en el mismo tejido social, cuyas costumbres logró permear mediante el ablandamiento de las conciencias frente al dinero rápido y la nefasta contribución a la degradación de la moral pública de quienes, por la vía de la corrupción, han defraudado a la Nación con cifras de tales dimensiones que si se hubieran invertido en la superación de la pobreza social, otra situación tendríamos hoy los colombianos.

Bien se dice que éste es un asunto ligado a la democracia, no sólo por el aspecto de la perpetuación de la inequidad social, sino también por cuanto atañe al tema de la libertad. Es en este contexto que se debe situar el debate y a partir del cual señalar, con claridad, que la guerra convencional se perdió, que la sola represión inhibe pero estimula la malicia para burlar la ley, es fuente de enriquecimiento, de gestación de grandes capitales y, tras ellos, prohíja el florecimiento de bandas de crimen organizado, perversión, muerte y destrucción.

Lo que corresponde entonces, en el espíritu de la democracia, es la educación, el cuidado del cuerpo desde una mejor conciencia de la salud y, por esa vía, han de preverse acciones por donde se podría asumir la solución a este grave tema de la sociedad moderna.

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