Autoridad presente en el colegio y en la casa | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 02:37:11

Autoridad presente en el colegio y en la casa

Para muchas personas la etapa del colegio es una de las mejores experiencias que se experimentan en la vida, pues es la época de las travesuras, el aprendizaje y los verdaderos amigos.
Autoridad presente en el colegio y en la casa

Sin embargo, para otros su época estudiantil no es un grato recuerdo, pues tuvieron que ver asignaturas en las que no se sentían competentes, al igual que compartir con maestros con los que no tuvieron buena química.

Los recuerdos juveniles en las instituciones educativas tienen diferentes lecturas. También están aquellos que veían a papá y mamá todo el día, pues además de tenerlos en la casa, los tenían en el colegio. ¿La razón? Sus padres también eran sus maestros.

Así lo vivió Jenny Alexandra Pacheco, quien durante sus estudios primarios, su maestro de ciencias naturales fue su padre y en bachillerato su madre. Y aunque muchos puedan pensar que esto le daba más privilegios frente a los demás compañeros, Jenny dice que, en su caso, no fue así.

“Todos mis maestros, incluida mi mamá, me exigían más que a los demás, pues yo como hija de docente tenía que dar ejemplo y demostrar que mi rendimiento académico era bueno no porque me ayudaban sino por mérito propio”, dice Jenny, al tiempo que agrega que para ella era incómodo tener que firmar el observador por mala conducta, pues su mamá además de ser su maestra de sociales y de educación artística, era la coordinadora de disciplina.

La misma que no dudaba en hacerla firmar.

Frente a esto, Luz Stella Rojas, madre de Jenny y maestra del colegio Sagrado Corazón de María, dice que tuvo la oportunidad de dictarles clase a todas sus hijas.

“Yo no podía pasar por alto la indisciplina de Jenny, por eso la hacía firmar el observador como a una estudiante más. Nunca le ayudé a mejorar alguna calificación”, señala.

Por su parte, Mónica Quintero cursó el bachillerato en el colegio Centro de Comercio de Piedecuesta. Allí, en los grados sexto y séptimo, la maestra de matemáticas y ética fue su mamá.

Ella recuerda que pensó que recibiría más ayuda de su madre, pero no fue así. A su vez, sus compañeras le expresaban la sensación de que su buen rendimiento académico se debía a la intervención de su mamá.

“Mi madre y yo siempre hemos sido buenas amigas. Tanto en la casa y en el colegio tuvimos muy buena relación, pues fuimos concientes de la importancia de reconocer que eran espacios independientes.

En el colegio yo no le decía mamá sino profesora. Era adaptarme a las normas para no afectar su trabajo ni mi convivencia en la institución”.

Esperanza González, madre de Mónica, dice que para ella era difícil exigirle a su hija más que a los demás, pues es su consentida, pero tenía que hacerle sentir que contaba con las capacidades para ser buena por sí misma.

“Es importante que los padres que tienen la oportunidad de ser los maestros de sus hijos no busquen estar presentes en todos los espacios de los menores.

Por ejemplo, yo fui con mi hija a la excursión de último año. A pesar de que Mónica me manifestó haberse divertido, hubiera preferido que yo no fuera, pues mi presencia la hizo sentir presionada y coartada de hacer algunas cosas”, afirma Es-peranza.

Mónica y Jenny, entre sus recuerdos de su paso por el colegio, tienen uno en común: su mamá como maestra. Ellas califican como grata la experiencia y afirman que es posible mantener al margen los problemas familiares de los académicos.

Por su parte, profesionales y expertos señalan que es importante que los adultos tengan precaución para no asfixiar a sus hijos.

Lo positivo y lo negativo

De acuerdo con Lucy Garnica Mayorga, especialista en pedagogía y maestra de la Fundación Colegio UIS, para el padre de familia es positivo estar en la institución educativa con su hijo, pues le permite estar pendiente de lo que sucede con él.

También, que le puede resultar más económico, a diferencia de si estudia en otro colegio.

Sin embargo, la desventaja es que le están invadiendo el espacio al menor. Además, los niños pueden perder identidad, pues tienden a verlos como ‘los hijos del profesor’ y no como ellos mismos.

“De acuerdo con el rol que tenga el maestro en el colegio, para el niño significará algo positivo o algo negativo. Por ejemplo, si el maestro es reconocido y admirado, para el menor será motivo de orgullo decir ‘ese es mi papá o mi mamá’. Diferente a que sea señalado como el hijo del cascarrabias”.

También, agrega Lucy Garnica, los compañeros pueden pensar que por ser hijo del maestro tendrá preferencias.

“Para evitar que la relación padre e hijo y maestro – estudiante no tenga complicaciones, lo mejor es tratar de que cada uno tenga un desarrollo de su vida con total independencia. El niño en su espacio y el adulto en el suyo.

Como padre no estar en el salón de clase de su hijo todo el tiempo, tampoco supervisando todo lo que hace.

No pasar los tiempos del descanso juntos. Así, se permitirá que tanto el padre como el hijo tengan sus propios grupos de amigos, espacios para socializar y enfrenten las consecuencias de las decisiones que tomen”, puntualiza la maestra de la Fundación Colegio UIS.

LA VOZ DEL EXPERTO

Los padres en clase
CÉSAR AUGUSTO ROA
Docente investigador de la Escuela de Educación de la UIS

“Para el padre y el hijo es una excelente oportunidad vivir la experiencia de ser maestro y estudiante, respectivamente, porque ayuda a que el niño crezca en responsabilidad consigo mismo, con sus padres y compañeros.

Para el padre, por su parte, es sentir la responsabilidad de ser no sólo maestro de su hijo sino de sus compañeros.

En este escenario los dos aprenderán. El menor sentirá el compromiso de ser excelente y estar a la altura de los mejores del grupo.

Por su parte, el padre o la madre, con madurez, independiente de la relación afectiva, aprenderá a ser justo con todos.

Pese a esto, cuando no existen buenas relaciones familiares, entre padre e hijo, su relación en el colegio será tensionante, al igual perjudicará el vínculo si, además, con los demás compañeros el maestro no logra aceptación.

El niño o adolescente puede sentirse privado de su libertad y no sentir autonomía porque su papá o mamá está ahí. Además, las burlas de los compañeros por tener a su progenitor al lado, a veces no se hacen esperar”.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad