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¿Ave de mal agüero? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-26 05:00:00

¿Ave de mal agüero?

¿Un buitre en un árbol? ¡Mala señal! Al menos así lo veían nuestros ancestros, quienes consideraban la llegada de ese tipo de ave como el presagio de tiempos desagradables. Nadie sabía de manera exacta por qué, pero casi siempre ocurría una desgracia.
¿Ave de mal agüero?

Ellos, los viejos, consideraban con relativa precisión que el vuelo de este animal era un indicio de que la tristeza golpearía a su puerta. Y como la advertencia servía para acusar a otra persona de ser la inductora de pesares, siempre se buscaba al responsable de esas tragedias. Si usted aparecía con el chulo o hacía algún comentario al respecto, de inmediato se convertía en otro “ave de mal agüero”.

¿Una superstición?

¡Claro que sí!

Cómo pensar que un animal como un buitre, que cumple una importante labor en nuestro ecosistema, sea malo. Es más, nuestro emplumado amigo no es más que un ser creado por Dios, de manera precisa, para sanear al mundo.

Ojo: este texto no es una ‘oda’ para reivindicar a las aves rapiñas. Es sólo una crítica a todos aquellos que, con costumbres supersticiosas, atraen el pesimismo.

No podemos vivir de agüeros. No podemos invocar sucesos desfavorables sólo porque algo modifica nuestro entorno.

¿Es usted de esas de personas que tiembla cada vez que nota que se levantó con el pie izquierdo?
¡No se preocupe por eso! Dios no le presta atención a esas bobadas.
El mundo no es una lotería. ¡Todo lo contrario! es lo que hagamos de él. La vida siempre será una respuesta de lo que somos y realizamos.

¿Usted trabaja? Cosechará dignidad.

¿Ama de verdad? El amor será su cosecha.

¿Tiene esperanzas? ¡Con seguridad habrá un mañana para usted!

¿Cree en el horóscopo? ¿Para qué? De hecho nadie ha adivinado el futuro.
De igual forma, deje de estar viendo buitres por doquier. No se encierre en las cáscaras de las predicciones infundadas. Ellas sólo son disculpas tontas para no asumir la vida tal como ella se le presenta.

Cuando le suceda algo, no busque coincidencias; es mejor averiguar dónde están las causas de eso que le ocurrió. Entre los escombros siempre se encuentran cosas aprovechables.

PARA SER MALO SÓLO SE NECESITA QUERER SERLO

En un viejo pueblo, se respetaba la ley por encima de todas las cosas. Fue allí donde un pastor, de apellido Salim, se encontró un reluciente diamante al borde de la carretera. Era una piedra preciosa que pertenecía a uno de los ancianos del lugar.

Según la norma, quien encontraba algo sólo podía quedarse con ello si anunciaba su hallazgo en tres ocasiones distintas en el centro de la plaza del mercado. Si nadie respondía a esos llamados, el objeto encontrado sería suyo.

Salim sabía de quién era el diamante, pero se quería quedar con él. Y como tenía una mentalidad demasiado religiosa como para hacer caso omiso de la ley, y además era lo suficientemente codicioso como para correr el riesgo de tener que entregar lo que había encontrado, acudió durante tres noches consecutivas al centro del mercado de la plaza. Cuando estaba seguro de que todo el mundo estaba durmiendo, allí anunciaba con voz apagada lo siguiente:

- “Encontré un diamante en la carretera. Si alguien sabe quién es su dueño, que se ponga en contacto conmigo, cuanto antes”.
Por supuesto que nadie se enteraba de sus palabras; excepto un hombre entrado en años quien, casualmente, se encontraba asomado a su ventana la tercera noche. En ese instante, él oyó cuando Salim decía algo entre dientes. Este hombre era el dueño del diamante.

Cuando el curioso hombre quiso averiguar de qué se trataba lo que había encontrado Salim, él le replicó:
- “Aunque no estoy en absoluto obligado a decírselo, le diré algo: como soy un hombre religioso, he acudido aquí esta noche a pronunciar ciertas palabras en cumplimiento de la ley”.

Al final Salim se quedó con el diamante. Había cumplido con la ley. Sin embargo, fue tildado de ladrón por ese señor.

¿No hubiese sido más fácil denunciarlo y reclamar el diamante de su propiedad?
¡No! cuando uno quiere ser malo, sólo necesita serlo. Es una elección que, de manera obvia, no libera a nadie de su culpa.

Es cierto: el diamante ya no le pertenecía al viejo, sino al pastor de esta historia. Eso sí, la falta de vergüenza brillaba en Salim de la misma forma como lo hacía el diamante que se encontró al borde de la carretera.

preguntas y respuestas

¿Pasar por debajo de una escalera trae mala suerte?
La suerte es para los mediocres. Además, a cada rato pasamos debajo de escaleras y ni siquiera nos damos cuenta. Por ejemplo: cuando subimos edificios, pasamos debajo de ellas y no por ello nos ocurren cosas malas.

¿Derramar sal trae mala suerte?
Es absurdo. La sal es la que le pone el sabor a la vida. Algo más: en el pasado a la gente le pagaban sus honorarios con ‘puchos’ de sal. De ahí el significado de la palabra “salario”. Así que si usted está “salado”, eso quiere decir que tiene plata. 

¿Quebrar un espejo trae siete años de mala suerte?
Si eso fuera cierto, las vidrierías estarían arruinadas. Se cree que 13 de cada 100 vidrios se rompen en tales negocios, considerados hoy por hoy como los más prósperos.

¿Si se atraviesa un gato negro se tendrán grandes problemas?
Los gatos, los que tienen siete vidas, son bellos seres que a nadie lastiman. Y si son tan calmados, cómo se puede creer que son sinónimos de problemas.

¿Si una mariposa negra con grandes alas amanece posada en cualquier parte de la casa, está anunciando la muerte de un familiar?
Las mariposas son los seres más bellos de la naturaleza y están en este mundo para representar a la vida misma. Incluso las que son de color negro son las que más viven. 

¿Si las orejas se ponen calientes, están hablando de uno? ¿Acaso si es la derecha, están hablando bien; y si es la izquierda es porque están hablando mal?
La gente se la pasa hablando todo el tiempo de usted y no por eso sus orejas se ponen de color rojo. Ellas se ponen así por algún problema de circulación o por simple calor.

¿Se debe poner a San Antonio de cabeza para conseguir marido?
El amor de un hombre no se consigue con este tipo de estupideces. La conquista al ser amado va más allá de una figura de cera puesta al revés. 

¿Si una joven se está preparando para el casamiento, no debe ponerse el vestido de novia antes del día de la boda, sino puede que no se case?
Uno no se casa con un traje blanco e inanimado; el hombre contrae nupcias con una mujer de verdad. El vestido ni siquiera se ve cuando se ama. Ese es un formulismo que se inventaron en el pasado, sólo para hacer las bodas más complicadas y caras.

 

 

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