La nariz que una Misi√≥n ¬Ďresucit√≥¬í | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-01 05:00:00

La nariz que una Misi√≥n ¬Ďresucit√≥¬í

El mismo d√≠a que el mundo entero ve√≠a con asombro en las pantallas de los televisores c√≥mo el rey de Espa√Īa, Juan Carlos I, mandaba a callar al presidente Ch√°vez por llamar ¬ďfascista¬Ē a Jos√© Mar√≠a Aznar, aqu√≠, en una finca en Cincelada, un corregimiento de Coromoro a 148 kil√≥metros de Bucaramanga, Abundio Ardila perd√≠a su nariz.¬†¬†
La nariz que una Misi√≥n ¬Ďresucit√≥¬í

Sucedió muy rápido. Al final de un día lluvioso, mientras él y su hijo Eduardo escampaban en el corredor de una finca de su propiedad.

Hasta allí llegaron dos hermanos, viejos enemigos de la familia Ardila, que sin pronunciar una sola palabra atravesaron el corredor con ojos de furia.

Abundio, que acababa de cumplir 60 a√Īos, se par√≥ como un resorte preguntando el porqu√© de la agresi√≥n y no supo m√°s. Sinti√≥ un golpe seco en la cara y el eco de disparos en las monta√Īas.

¬ďYo que hablo y uno de ellos que me tira un machetazo. A Eduardo le dispararon en una nalga con un revolver¬Ē, dice.

Don Abundio cayó asustado y cuando sus hijos lo levantaron del suelo, quedó sin aliento con sólo ver su reacción.

¬ďUy, se tiraron al viejo, mir√° c√≥mo lo volvieron¬Ö¬Ē, fue lo que dijeron en medio de un alboroto donde todos lo observaban aterrados.

¬ďMe volaron la nariz¬Ē, explica sin rodeos.

Este agricultor que siempre ha vivido en su natal Cincelada, confiesa que no tuvo corazón para mirarse al espejo en ese momento, ni en los días siguientes. Sólo lo hizo cuando sintió con sus manos que tenía una nariz nueva.

Viene la calma

El miércoles pasado a las 12:00 del medio día, Abundio Ardila esperaba el turno para entrar a su segunda cirugía reconstructiva.

La sala de espera del tercer piso del Hospital Universitario de Santander era un revuelto de pacientes recién operados, damas rosadas, enfermeras y cirujanos plásticos. Ahí estaba don Abundio con su bata, su gorro y sus botas para cirugía.

√Čl ya tiene nariz. Se la reconstruyeron cuatro d√≠as despu√©s de perderla porque tuvo la suerte de llegar un d√≠a antes que los cirujanos del Colegio M√©dico de Wisconsin terminaran su Misi√≥n en el HUS, hace m√°s de un a√Īo.

Fue como ganarse la lotería sin ni siquiera pagar por el boleto.

Estos m√©dicos expertos en cirug√≠a pl√°stica y microcirug√≠a, que desde hace 23 a√Īos trabajan con el cirujano Carlos Enrique Ram√≠rez Rivero, actual coordinador de Cirug√≠a Pl√°stica del Hospital, llevaban cerca de dos semanas en Bucaramanga realizando cirug√≠as reconstructivas a la poblaci√≥n m√°s vulnerable del departamento.

El caso de Abundio Ardila resultó tan desgarrador, que cuando el doctor Ramírez, jefe de esta Misión médica en Colombia, lo vio en Urgencias del Hospital, no dudó en incluirlo en el grupo de beneficiarios.

¬ďSufri√≥ una amputaci√≥n total de la nariz. Perdi√≥ toda la parte externa. Solamente se le ve√≠an los orificios¬Ē, recuerda Ram√≠rez.

Luz Mary, la menor de las hijas de don Abundio, quien el mi√©rcoles lo acompa√Īaba en el Hospital, fue quien lo recibi√≥ en Bucaramanga la noche de la tragedia. ¬ďYo vi cuando el doctor lo revis√≥ en Urgencias y le quit√≥ la gasa que tra√≠a puesta desde Cincelada. Fue terrible, a m√≠ me dio miedo mirarlo y me ech√© para atr√°s¬Ē, dice.

Pero las cosas han cambiado. Ahora, ella y don Abundio observan con recelo a los pacientes que se recuperan de su primera operación.
En la misma sala hay ni√Īos y adultos con malformaciones en la cara y las manos, con secuelas de quemaduras, v√≠ctimas de impacto de bala y enfermos de c√°ncer que necesitan todo tipo de reconstrucciones.

Abundio Ardila ya pasó lo peor, por eso toma las cosas con calma. Sabe que los mismos cirujanos que los operaron en noviembre de 2007, incluido el doctor Ramírez, le harán un retoque porque la nueva nariz tiene una parte que sobresale.

¬ďEllos me la van a arreglar para que quede lo m√°s natural posible¬Ē, dice. Y esta vez, tampoco tendr√° que pagar.

Sin respirar

El sábado fatal, los agresores de don Abundio salieron corriendo mientras sus familiares intentaban controlar la sangre que salía a borbotones.

Quince meses despu√©s dice que a√ļn no tiene claro el origen del ataque. Su hijo Eduardo s√≥lo le cont√≥ que horas antes hab√≠a discutido con uno de ellos, pero que no hab√≠a motivo para preocuparse.

Sin embargo, el asunto desat√≥ tanta furia en los hermanos, que no dudaron en ir a buscarlo, armados con revolver y machete, reviviendo un antiguo dolor que le const√≥ la vida hace 18 a√Īos, a uno de los hijos de Abundio Ardila.

Ese homicidio nunca se denunció.

Don Abundio dice que luego del golpe, con cada inspiraci√≥n aumentaba la hemorragia. ¬ďYo pod√≠a respirar pero cada vez que tomaba aire aumentaba la sangr√≠a (sic). Y si trataba de evitarlo se me ven√≠a por la boca¬Ē. ¬†

El doctor Ram√≠rez Rivero explica que al perder la nariz, don Abundio qued√≥ sin la funci√≥n de respirar. ¬ďS√≥lo le quedaron los huecos, pero el aire necesita calentarse y humedecerse para entrar adecuadamente al cuerpo, por eso la urgencia de reconstruirle la nariz¬Ē.

Así que sin nariz y a punto de perder el conocimiento, don Abundio caminó cerca de un kilómetro para llegar a Cincelada. Lo hizo en medio de la oscuridad y la lluvia, que esa noche no cesó.

¬ďYo no quer√≠a morirme de la sangr√≠a (sic) y por eso arranqu√© a caminar. La nariz la encontr√≥ uno de mis nietos pero del mismo susto no la cog√≠¬Ē, dice.
Luego sus hijos le contaron que la empacaron con cuidado para llevársela al médico que lo atendió en Cincelada, pero que cuando llegaron ya lo habían remitido a Bucaramanga.

¬ďEl m√©dico que estaba en el Puesto de Salud dijo que ese pedazo ya no serv√≠a, que estaba muerto, pero aqu√≠ (en Bucaramanga) me lo reclamaron, dijeron que hubiera servido para el molde. Quiz√° ellos, con tanta sabidur√≠a, la hubieran hecho resucitar¬Ē, afirma.

A Cincelada llegó a las 6:30 de la noche donde inmediatamente lo trasladaron en ambulancia a Bucaramanga. En el trayecto perdió el conocimiento y despertó al otro día en el Hospital Universitario de Santander.

Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo para poder aprovechar los beneficios de la Misión Médica de Wisconsin.
Si esto no hubiera ocurrido, la familia Ardila tendría en este momento una deuda de 20 millones de pesos.

Nariz nueva

Abundio Ardila duró cuatro días sin nariz en  medio de una modorra de la que muy poco se acuerda.

Primero le taparon los orificios con gasa mientras hacían los exámenes de rigor para poder operarlo. Luz Mary iba de un piso a otro con él, rezando para que todo saliera bien porque ninguno en la familia lo quería sin nariz.

Mientras tanto, su hijo Eduardo se recuperaba del impacto de bala en un hospital en San Gil y denunciaba a los agresores.

El 14 de noviembre de 2007 la Misi√≥n M√©dica de Wisconsin logr√≥ reconstruir totalmente la nariz de don Abundio. ¬ďLo hicimos utilizando piel de la frente y en la parte interna se le puso hueso y cart√≠lago que se le sac√≥ de la cadera, de una costilla y de las orejas tambi√©n¬Ē, explic√≥ Ram√≠rez¬† Rivero.

La cirugía de Abundio Ardila duró cinco horas y permaneció hospitalizado 18 días más. Para él y su familia, se trató de una resurrección.

Hoy, cuando ya se recupera de la segunda intervenci√≥n, este hombre dedicado a sembrar ca√Īa, sonr√≠e cuando recuerda c√≥mo se quejaba por tener que respirar por la boca.

¬ďLe toca que se aguante. Usted tiene que entender que esa nueva nariz es como si fuera un milagro¬Ē, le dec√≠an las enfermeras. Y claro que lo es, tanto as√≠ que lo que m√°s recuerda es la cantidad de fotos que los¬† m√©dicos extranjeros le tomaron.

OTRO CASO

Diez horas dur√≥ la microcirug√≠a a la que fue sometido un hombre mayor de 50 a√Īos que lleg√≥ de Cartagena.

El cirujano plástico Ramírez Rivero explica que recibió un impacto de bala que destruyó completamente la nariz y la boca, lo que le impedía comer y respirar normalmente. También perdió los dos ojos.

¬ďAqu√≠ la reconstrucci√≥n no es est√©tica sino funcional. La microcirug√≠a se hizo con piel del antebrazo que se utiliz√≥ para el techo de la boca y el piso de la nariz. Luego se har√° la reconstrucci√≥n de la parte externa¬Ē, afirm√≥.

 

 

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