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Así viven la crisis los colombianos en el exterior | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-01 05:00:00

Así viven la crisis los colombianos en el exterior

Los sueños de Rosalba Acuña y Marilú Medina de irse de Colombia en busca de una nueva vida en el extranjero parecían cumplirse. Conseguir un trabajo decente, ahorrar para ayudar a sus familias y hasta comprar una vivienda empezaron a volverse realidad.
Así viven la crisis los colombianos en el exterior

Sin embargo, el sueño para ellas pasó a ser casi una pesadilla porque las economías de los países a los que fueron a buscar mejor suerte cayeron en recesión.
Estas son las historias de cómo dos nacionales viven el día a día de la crisis en España y Estados Unidos.

Perdió el apartamento

Marilú Medina es una bogotana de 35 años contadora de profesión, que se dejó tentar por su madre y dos de sus cinco hermanas para que se fuera a vivir a los Estados Unidos.

Llegó en 2003 a Miami, en donde al poco tiempo consiguió un gran amor que la llevó al altar.

Marilú cuenta que el arranque fue duro, pese a estar casada con un estadounidense, pero que con el rebusque “de buena colombiana” empezó a ahorrar.
Con el paso de los años y unos pocos miles de dólares guardados, ella y su esposo tomaron un crédito en un banco y compraron un apartamento. Meses después, a mediados de 2007, le apostaron a comprar una casa de 150.000 dólares.

Pero al igual que más de 3 millones de estadounidenses, en 2008 las cosas cambiaron. El esfuerzo familiar por prosperar se vino al suelo y en septiembre pasado tuvieron que devolver la casa al banco porque no pudieron pagar.

Relata que los ingresos se han disminuido, que los trabajos extras como el aseo, el cuidado de niños o una que otra asesoría contable ya no aparecen y por eso, prácticamente viven sólo del ingreso de su esposo.

Cuenta que un cuñado suyo que trabaja en servicios generales de un conjunto de apartamentos, ha sido testigo de como los estadounidenses han tenido que perder sus viviendas ante la imposibilidad de pagar las cuotas. Allí un apartamento costaba 250 mil dólares y ahora están por el orden de los 80 mil dólares.
 
Dando gracias a Dios, dice que su suerte es menos peor que la de otros colombianos que también tuvieron el ‘sueño americano’, pero que ante la crisis hoy prácticamente no hacen nada.

“Muchos van a las iglesias para que les recomienden algún trabajo, y de pasada para que les suministren algún alimento”, señala Medina.

Explica que la suerte de su mamá y de sus hermanas también es igual de complicada en Miami; por ejemplo, a varios de ellos les dejaron seguir haciendo el aseo de algunos restaurantes y oficinas, pero el precio de la hora no subió y se mantiene para 2009 en 11 dólares.

Sin embargo las esperanzas de Marilú siguen firmes. Espera recobrar su vivienda y aspira beneficiarse de las ayudas que el gobierno de los Estados Unidos está empezando a entregar a todos aquellos que han caído en la crisis del sector hipotecario.

Uno se hace querer

La provincia de Lérida, ubicada al oeste de Cataluña en España, es la región en donde vive desde noviembre de 2007 la boyacense Rosalba Acuña, quien decidió irse del país dejando temporalmente a su esposo y sus tres hijos, para trabajar como mucama en un hotel.

La suerte de Rosalba ha sido más compleja que la de su compatriota Marilú. “Yo viajé con un contrato que me duró un año; es decir, estuve trabajando hasta el 2008 y de ahí en adelante, hasta enero pasado, todo empeoró”, dice.

El cambio ocurrió porque desde el último trimestre de 2008 la economía española se contrajo, razón por la cual el nivel de turistas cayó de manera sorprendente.

“En el hotel en que yo estaba el promedio normal de huéspedes en fin de año era de 300, en diciembre pasado me decían no llegó ni a los 150”, asegura, mientras recuerda que durante esos días le tocó vivir de las manos caritativas.

Según Rosalba, tuvo que mantenerse en España con mercados que le daban en la Iglesia y con recomendaciones de sacerdotes para poder cubrir pequeños turnos en un restaurante, lo cual le daba unos pocos euros para subsistir por algunos días.

Sin rubor alguno recordó que tuvo que ir a Barcelona, a una plaza en donde los españoles regalan a los pobres ropa en buen estado, pero que cambian cada vez que inicia una estación.

Contó que diciembre fue muy duro, pues además de no tener empleo, su hija Adriana cumplió en Colombia los 15 años y ella, por segundo año, estuvo lejos de sus seres queridos.

Ya en enero, Rosalba volvió a conseguir trabajo, lo hizo en otro hotel, pero por la crisis ya no debía arreglar un piso con 30 habitaciones, sino 60 habitaciones en tan sólo 8 horas.

Afirma que seguirá en España, porque ha corrido con suerte, ya que los colombianos “nos hacemos querer y nos llaman, así sea para trabajos pequeños”.

De la crisis sabe que irá por lo menos hasta 2010, pues a diario escucha las noticias, de las cuales asegura que le preocupan más cuando el jefe del Partido Popular, Mariano Rajoy, sale a pedirle al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que saque del país a los inmigrantes, para bajar el nivel de la crisis que viven los españoles.

Los sueños de Marilú y Rosalba siguen activos en Estados Unidos y España, pese que apenas la crisis económica en estos países se está empezando a sentir.

LAS REMESAS EN CIFRAS

De acuerdo al informe entregado por el Banco de la República, durante el año 2008 el dinero que enviaron los colombianos desde el exterior sumó 4.842 millones de dólares, que frente a 2007 representó un incremento del 7.8%, cuando fue de 4.492 millones de dólares.

Si por las cifras fuera, se podría decir que la crisis económica aún no ha tocado el monto de estos envíos; sin embargo, al mirar trimestre por trimestre, ya se dio una caída notoria entre octubre y diciembre, cuando hubo crecimiento negativo de 11,6% con respecto al mismo periodo en 2008.

La caída para el presente año ya fue advertida por el saliente viceministro de Hacienda, Juan Pablo Zárate, nuevo integrante de la junta del Emisor. Según indicó, las primeras proyecciones señalan que al cierre del año se dejarán de recibir por lo menos 700 millones de dólares, casi el 20% del total de las remesas de 2008.

“El resto del mundo definitivamente se está desacelerando y los colombianos que trabajan afuera pueden disminuir sus ingresos, y por ese camino, en esta proyección pueden reducir los ingresos por remesas”, sostuvo.

 

 

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