Verdades de los liberados | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-01 05:00:00

Verdades de los liberados

Aunque sus declaraciones en momentos inmediatos a su liberación sean realizadas dentro de un contexto lleno de emocionalidad y de parcial información y por lo tanto deban ser evaluadas racionalmente, sirven de saludable catarsis para ellos y como oportunidad de reflexión para toda la comunidad.
Verdades de los liberados

De aquellas dadas por los √ļltimos liberados saqu√© o me reafirm√© en algunas convicciones que comparto con mis lectores.

No se trat√≥ de un gesto humanitario por parte de las FARC sino de una estrategia pol√≠tica.¬† En efecto ellos se hallan contra las cuerdas ya que la sociedad civil colombiana y la opini√≥n internacional rechazan frontalmente el secuestro como leg√≠tima arma de lucha.¬† Adem√°s el acoso de la fuerza p√ļblica y la b√ļsqueda de recompensas hace muy dif√≠cil cuidarlos. Los secuestrados no son pues en estos momentos un instrumento eficaz de chantaje sino un estorbo del cual buscan deshacerse con los mayores dividendos pol√≠ticos.¬† ¬†

Por lo tanto el camino de la libertad para quienes todav√≠a est√°n en la selva no es un ¬ďacuerdo humanitario¬Ē sino una ¬ďnegociaci√≥n pol√≠tica¬Ē.¬† De un grupo sin la m√≠nima humanidad, que ordena fusilar a sus rehenes si van a liberarlos, no se pueden esperar gestos gratuitos o humanitarios.¬† ¬†

El gobierno puede aprovechar esta situaci√≥n de debilidad para lograr su liberaci√≥n sin despejes y sin ceder en su pol√≠tica de seguridad, pero es una utop√≠a pretender tales liberaciones sin ¬ďshows medi√°ticos¬Ē o que todos los guerrilleros salidos de las c√°rceles se conviertan en ¬ďpromotores de paz¬Ē.

La FARC est√°n disminuidas pero no derrotadas ya que hay bastante gente joven en sus filas.¬† Muchos de ellos ingresaron movidos no por ideales sociales sino a la fuerza o desde que eran ni√Īos y aunque buena parte desea abandonarlas no lo hace por miedo a perder su vida; la mayor√≠a est√° all√≠ por falta de oportunidades como es el caso de los raspachines de coca que se quedan sin trabajo a causa de la fumigaci√≥n o erradicaci√≥n de los cultivos.

Si bien el Estado no debe claudicar en su empe√Īo de combatir todos los grupos violentos y en particular al narcotr√°fico que es el financiador n√ļmero uno de la violencia, debe tambi√©n, con la generosa colaboraci√≥n de la sociedad civil, reforzar su tarea de crear oportunidades de educaci√≥n y de un trabajo digno y bien remunerado para tanta promisoria juventud frustrada, e implementar estrategias hacia la paternidad responsable para que todos los reci√©n nacidos tengan un hogar y una sociedad amables que los acojan.

La solución final tendrá que ser negociada.  Por lo tanto, sin caer en la nefasta y estéril dialoguitis se deben abrir, no cerrar, senderos para futuras negociaciones de paz, promoviendo grupos serios de interlocución civil y evitando tachar de amigos de la subversión a quienes sondean caminos complementarios a las armas.

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