Temas Urbanos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-03 05:00:00

Temas Urbanos

METROCIUDAD.- Si el primer metro de Berlín se construía hace 125 años y el de Buenos Aires cumplirá pronto un siglo transformando espacios sociales y físicos, aquí nos llegó tarde,
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después del deterioro citadino y no antes, como sería en una sociedad que planea sin esperar a que se forme el barullo para tomar medidas; la metrolínea, hija menor del metro -del ahogado el sombrero-, es oportunidad para que no se quede solo como obra de ingeniería, elemental por lo demás, sino para convertirla en proyecto educador de vida en la ciudad, tal como le reclamaban al Sr. Gerente en entrevista radial reciente; lo vengo proponiendo desde el 2.005 en proyecto que, con el aval de la Academia de Historia de Santander, presenté sin interés material alguno, con la receptividad y colaboración iniciales de la dirección y mandos medios.

Pero del cual solo se vienen tomando partes, desintegrándolo en su esencia.

Recuperar la memoria urbana histórica, buscando identificación de los habitantes, en ciudad de inmigrantes con ella, es factor que contribuye a que su “muerganización” creciente de la cual venimos hablando, por lo menos disminuya, ayudando así a mejorar el hábitat y por tanto la calidad de vida social generalizada. Para eso hay que educar y esto tampoco se siente en la ejecución del proyecto o si hay esfuerzos no están llegando al grueso de la población, salvo que se esté pensando en que modificando vías y buses el cambio de actitudes se dará espontáneamente.

Que usuarios y conductores respeten el ingreso y salida ordenados, cedan asientos, aprendan a cruzar la vía, no arrojen basuras, no hagan de su música la de todos, caminar por la derecha, defender estaciones y vehículos como bienes de todos, son detalles. ¿Cómo no reclamarle al nuevo sistema que sirva de factor de cambio actitudinal hacia la ciudad? No se trata de confrontaciones personales sino de alcances comunitarios, de exigirle sentido social a un proyecto público; de hecho aún no se ha dicho lo suficiente sobre los prologados y tensionantes retrasos de la obra –¿qué tal construyendo los nuevos barrios de Dubai sobre el mar?- y menos sobre la tala antiecólogica que continúa, de numerosos árboles sembrados hace solo 20 años, salvados ya del vandalismo, sin que se vean sus reemplazos; y la comunidad callada. Quiérase o no, lo importante es la ciudad no como ente abstracto, sino habitada por seres humanos que merecen lo mejor y no la selva urbana a la cual hemos llegado.

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