¿Todos los hombres son iguales? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-06 05:00:00

¿Todos los hombres son iguales?

¿Por qué les cuesta elegir tanto a las mujeres si todos los hombres son iguales?Muchas mujeres se escudan en esta frase y de antemano se predisponen a buscar pareja, pues están convencidas de ciertas características alrededor del sexo masculino.
¿Todos los hombres son iguales?

Sus experiencias previas las han llevado a afirmar con más convencimiento sobre la infidelidad de un hombre.

Esta es la primera premisa que tienen para escudarse en que “todos los hombres son iguales”.

Posteriormente van tejiendo características adicionales como que prefieren el fútbol que a ellas, que detestan la cocina, que no lavan ni un plato, que se les van los ojos a todos cuando le hablan de una mujer desnuda o que la única forma para solucionar sus problemas es escapando.

Otras saben que no todos son iguales, pero son tan pesimistas que creen que hay unos peores que otros y que justo a ellas les corresponden los de esas detestables características.

Así como ellas, muchos hombres han crecido con el pensamiento de que ‘todas las mujeres son iguales’, pues sus padres y sus abuelos repiten por doquier la particular frase.

Pero algunos se han dedicado a mirar más allá de su género, e incluso han trasladado la frase a las mujeres: ¿Todas serán iguales?
Para muchos, todas son incomprensibles, caprichosas, susceptibles a las fechas, a los detalles, no quieren a sus suegras, etc.

Y de acuerdo a la elección que realicen y a las experiencias vividas en el pasado, podrán decir que todas son interesadas, chismosas, o sencillamente espectaculares.

preguntas y respuestas
Ana Tulia Montañés / Psicóloga Clínica Especialista en Terapia de pareja

¿Qué tan negativo es esquematizarnos en esta frase de ‘todos los hombres son iguales’?
Esta frase llega a formar parte de nuestro sistema de creencias y asumimos esto consciente o inconscientemente como una verdad que no tiene discusión. Entonces actuamos de acuerdo o conforme a esa creencia y así es como se van perpetuando patrones de relación que se van heredando de generación en generación. En este caso específico, se pone a los hombres en un bando y a las mujeres en otro. Esta dinámica no permite un punto de encuentro para conciliar nuestras diferencias.

¿Por qué aparecen esas frases para referirnos a aspectos negativos en discusiones de pareja? Porque simplemente se convierte en una manera facilista para resolver los conflictos propios de la convivencia, sin hacer el esfuerzo para ver lo que está detrás de un conflicto. Muchas veces no queremos ver la parte de nuestra responsabilidad en dicho conflicto y nos quedamos simplemente culpando al otro. Así quedamos a salvo de cualquier responsabilidad porque “como todos los hombres y las mujeres son iguales”. Además, a la larga esto puede llevar a “salvar” al otro de su responsabilidad, pues argumentamos que es hombre o que es mujer.
Una vez que se pase la rabia o malestar todo queda ahí, esperando otro momento para volver a “ajustar cuentas”.

¿Todo lo vamos relacionando con nuestras anteriores parejas y situaciones, por eso después de una infidelidad o de dos, tachamos a nuestras parejas por igual? Cuando un  patrón o situación desagradable o dolorosa se repite una y otra vez, es porque se ha pasado por experiencias similares que muchas veces se remiten a nuestra infancia con nuestros propios padres, hermanos o familia cercana. Si esto no lo hemos superado, esos patrones de relación se repetirán en los vínculos afectivos en los que saldrán con toda su fuerza. Y ante cada experiencia similar diremos que todos los hombres o todas las mujeres son iguales.
Se trae a la conciencia toda la lista de personajes relacionados con el tema para reforzar la creencia.

¡Eres igual a todos!

Esta es una frase que sale a relucir en las discusiones de pareja, cuando hombres y mujeres asocian sus anteriores experiencias dolorosas con la pareja actual.

Detrás de esta frase se esconden heridas del pasado sin sanar, el no aprendizaje de las experiencias anteriores.
“Esto genera rabia y va creando un gran resentimiento porque se hiere el orgullo personal. Lo que se esconde detrás de esa frase es: Tú no tienes sentimientos, ni ideas propias, eres una copia de los hombres o las mujeres. Eres un títere”, expuso la psicóloga Ana Tulia Montañés.

Ante la situación se hace importante no encasillar a la pareja, darle la oportunidad al cambio, darle salidas y no generarle de manera inconciente que actúe como no se quiere. Por su parte, la psicóloga Sonia Janeth Pacheco explicó que “así la pareja trate de mantener la mejor disposición para hacer feliz a su pareja, será difícil romper el paradigma que se trae de relaciones anteriores o de aquellos modelos familiares que marcaron la posibilidad de poder llevar una relación adecuada y saludable”.

Al repetir esta frase de manera constante se pierden los instantes, se limita y se pone en peligro la confianza y la seguridad personal.

¿Vienen con manual?
No es en vano que las mujeres usen esta particular frase. Lo cierto es que muchos hombres se han puesto en la tarea de darle creencia a esta premisa, pues algunos parecieran hechos con manual.  

Esta es la queja de muchas mujeres que incluso coinciden en las frases que ellos pronuncian, en la técnica de conquista y hasta en la forma de hacer que ellas sean las que les digan adiós. Los expertos explican que está en usted no permitir que los hombres con los que se relaciona sigan los mismos parámetros de conquista, la forma de abordar los problemas, etc. Hágaselo saber.

LISTA
Tenga en cuenta

1. Analice si la frase ‘todos los hombres son iguales’ que usted pronuncia lleva impregnado un toque de feminismo. Si es sólo por ir en contra de la familia, el matrimonio etc, deténgase a analizar en realidad qué pretende. Lo mismo desde el plano machista.
2. Si esa frase fue enseñada por sus padres como pauta de comportamiento y carácter sobre todo en los varones, no continúe pronunciándola porque sus hijos aprenderán de la misma forma a ver de manera errada qué significa ser hombre.
3. Si la frase es pronunciada porque usted ya no cree en los hombres, está despechada y son varias las dolencias que le han dejado en anteriores relaciones, deténgase a analizar si usted busca en sus parejas características similares. Seguramente está cometiendo usted el mismo error.
4. Si utiliza la frase como un mecanismo de defensa para no enamorarse, porque muchas amigas han creído y se han visto defraudadas, es posible que usted esté creando un caparazón y no está permitiendo que se dé una relación estable. Usted también tiene derecho a experimentar qué es el amor y ser cautelosa, pero no cerrarse a la experiencia.

¿Qué piensa la sociedad del hombre y la mujer?

Socialmente se sigue mostrando al hombre como el fuerte, el dominador, el agresivo pero también el racional.
A la mujer se le sigue mostrando como la mujer sumisa, débil, pasiva y emotiva.

Así lo explicó la socióloga Paloma Bahamón, quien expuso que hay un esquema fuerte de género inequitativo de 3000 años de patriarcado.
“Lo ideal sería que hombres y mujeres fuéramos iguales pero en la diferencia, que construyéramos nuevas identidades de género basadas en el complemento más no en la oposición, en el equilibrio más no en el dominio”, expuso la profesional.

LA VOZ DEL EXPERTO
Sonia Janeth Pacheco / Psicóloga

“El hombre y la mujer viven del recuerdo y mucho más cuando son eventos que han marcado su vida de una manera negativa. De igual forma en muchas ocasiones los modelos parentales han evidenciado momentos o situaciones que marcan la estabilidad emocional.

Cuando nos limitamos a este pensamiento se genera predisposición frente a la pareja, no hay libertad en la expresión de los sentimientos por temor a sentir dolor, se enmarca una serie de rótulos que impiden una adecuada relación interpersonal o de pareja, se niega el deseo de querer o de amar, incluso en muchas ocasiones se prefiere mantener varias relaciones alternas para que de alguna manera se compensen todos esos eventos que han afianzado de alguna forma la inseguridad de la persona”.

¿Uno entre miles?

Los expertos explican que muchas mujeres comparan a sus parejas y dan con que el novio de la amiga o el esposo de la vecina, es uno entre mil.
Lo cierto es que son miles las formas de actuar de un hombre o de una mujer.

En este tipo de comportamientos influye el espacio social, la edad, la ideología, la vida sexual, los estilos de vida y la manera en que el hombre o la mujer quieren y ven el mundo.

Los expertos explican que el paso está en no permitir que se ‘contagien’ de esas ideas culturales establecidas como códigos o parámetros de vida que están bien vistos para los hombres y que son características propias de las mujeres.

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