Las manos que moldearon la historia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-08 05:00:00

Las manos que moldearon la historia

Mientras el arquitecto austriaco Federico Bloder Fischer inauguraba el Teatro Santander, que m谩s tarde reunir铆a a la crema y nata de la sociedad bumanguesa, F茅lix Sarmiento corr铆a libre y emocionado por la vereda Santa B谩rbara, a 10 kil贸metros de Pamplona.
Las manos que moldearon la historia

Para entonces ten铆a apenas seis a帽os y empezaba la primaria, que demorar铆a siete a帽os m谩s en terminar.

F茅lix es hoy el peluquero m谩s antiguo del parque Centenario y quiz谩 de Bucaramanga.

Los amigos que podr铆an ostentar este t铆tulo ya murieron y el heredero del que ser铆a el m谩s antiguo, Jos茅 Gonz谩les, no quiso seguir con el negocio.

Por los ojos de F茅lix desfilaron los dos acontecimientos m谩s importantes del parque Centenario: la llegada de Sanandresito y su partida.

Y por sus manos se desliz贸 el cabello de uno de los m谩s importantes hombres de Santander, Alejandro Galvis Galvis.

聯Ten铆a el cabello blanquito y suavecito, como una mota de algod贸n聰.

F茅lix lleva 40 a帽os en el Centenario. Fue testigo de las 茅pocas m谩s importantes del parque pero ahora un proyecto urban铆stico le impedir谩 seguir si茅ndolo.

Peluquero de profesi贸n

En la Edad Media, los barberos ten铆an la potestad, adem谩s de cortar el cabello, de extraer muelas y hacer trepanaciones. Trepanaci贸n: abrir el cr谩neo para aliviar la presi贸n sobre el cerebro. Un barbero con una cuchilla oficiaba tambi茅n como cirujano.

M谩s tarde y por decreto de los Reyes Cat贸licos de Espa帽a, el procedimiento quir煤rgico qued贸, por fortuna, a cargo de los cirujanos de profesi贸n.
Quinientos a帽os despu茅s y en el nuevo mundo, en 1936, nac铆a en Bucaramanga F茅lix Sarmiento.

Sus padres lo llevaron a 茅l y a sus diez hermanos a vivir a la vereda Santa B谩rbara.

F茅lix es un hombre de frases concretas. Y en sus a帽os mozos -muestra su c茅dula-, era un muy bien parecido.

Nunca tuvo sue帽os de vivir en la ciudad. Prefer铆a el campo y sus padres s贸lo abandonaron la vereda cuando los pill贸 la violencia partidista, a mitad del siglo XX.

聯Nosotros no 茅ramos pol铆ticos. Ni liberales ni conservadores. En Santa B谩rbara, mis hermanos y yo ten铆amos que correr hacia el monte porque incendiaban las casas de cuando en cuando y uno pod铆a morir quemado聰, cuenta F茅lix.

Usaba alpargatas. En ese tiempo, los zapatos y los relojes de pulsera no eran comunes.

Trabaj贸 con sus padres hasta 1960, cuando se fue para Bogot谩.

Alguna vez, en el colegio, unos peluqueros reunieron a los estudiantes para cortarles el pelo.

A F茅lix le gust贸 la idea de la peluquer铆a y su t铆o Alfredo le ofreci贸 la libreta militar a cambio de trabajar con 茅l en La Estrella, Bogot谩.

La primera prueba a la que se enfrent贸 F茅lix fue un seminario completo. Eran muchas cabezas de aspirantes a sacerdotes a las que deb铆a cortar el cabello.

Con el tiempo, la capital se rindi贸 al toque m谩gico de las tijeras de F茅lix Sarmiento, quien se convirti贸 en una verdadera estrella de la peluquer铆a.

El hombre del Centenario

En 1972 el Parque Centenario hac铆a el tr谩nsito de centro social a centro comercial.

A su derecha, las j贸venes privilegiadas ingresaban al m铆tico colegio El Pilar; al frente se alzaban las empresas de transporte y justo arriba de la Peluquer铆a Unisex Centenario, el caf茅 Centenario y sus treinta billares llenaban las noches de alcohol y mujeres hasta la una de la ma帽ana.

El Teatro Santander fue adquirido por Cine Colombia, que abri贸 sus salas 1 y 2, para lo cual demoli贸 parte de la estructura original.

F茅lix, en Bogot谩, recibi贸 la noticia de que su mam谩, Evangelina, estaba enferma y tom贸 la decisi贸n de regresar a Bucaramanga.
La primera peluquer铆a que F茅lix pis贸 en la ciudad se llamaba Blanca Nieves.

La segunda, lo llevar铆a a conocer al hombre fuerte del Centenario, el barbero Guillermo Guevara.

Guillermo lleg贸 en los a帽os 30 desde Socorro y encontr贸 trabajo en la peluquer铆a Centenario, a cargo de Jos茅 Rodr铆guez.

Jos茅 la fund贸 cinco a帽os antes y con la llegada de Guillermo se convirti贸 en la m谩s exclusiva.

La peluquer铆a estaba bien equipada: las mejores m谩quinas de mano, tijeras y un radio que cantaba los boleros, rancheras y carrileras de la 茅poca.

Con el tiempo, la vejez le gan贸 a Rodr铆guez y su hijo no quiso quedarse con el negocio, entonces se lo vendi贸 a Guillermo.

wGuillermo Guevara vest铆a siempre con corbata e impuso este estilo entre los peluqueros.

En los a帽os setenta, la alpargata ya hab铆a sido remplazada por los zapatos de material y plataforma para las mujeres; y el pantal贸n bota campana era el rey de la moda.

Tras engendrar a cinco mujeres, Guillermo Guevara vio realizadas sus esperanzas en el nacimiento de su hijo Carlos Mauricio.

De ni帽o lo llevaba a la peluquer铆a para que aprendiera el oficio y lo dejaba practicar de vez en cuando con los clientes m谩s fieles.

Sin embargo, Guillermo no quer铆a que Carlos Mauricio se dedicara a la peluquer铆a. Lo matricul贸 en el Liceo Patria y luego en la Academia Militar.

En 1975, la ya prestigiosa peluquer铆a Centenario cambi贸 de clientes. Los primeros mor铆an poco a poco con los a帽os. Los nuevos no eran otros que los vendedores de Sanandresito.

F茅lix, que entr贸 a trabajar bajo la tutela de Guillermo Guevara vio c贸mo se instal贸 la primera caseta una ma帽ana cualquiera de ese a帽o.
聯Ocho d铆as despu茅s, se instal贸 la segunda caseta y al d铆a siguiente otras cuatro. Una ma帽ana, el parque Centenario estaba completamente lleno聰, explica F茅lix Sarmiento.

El Caf茅 Centenario se mov铆a a ritmo del comercio. Algunas veces, F茅lix y Guillermo sub铆an al billar luego de terminar su jornada laboral.

Los boleros hab铆an sido reemplazados por una melod铆a tambi茅n m谩s movida: la de las orquestas de m煤sica bailable. 聽

El Centenario vivi贸 durante veinte a帽os a un ritmo acelerado. Un ritmo que compart铆a con las empresas transportadoras ahora con buses modernos; y que contagi贸 a la peluquer铆a, que recib铆a tantos clientes que ten铆a que cerrar a la hora del almuerzo.
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Veinte a帽os no son nada

La noche del 30 de octubre de 1994, F茅lix se fue a dormir con la imagen de Sanandresito ocupando el parque.

Al d铆a siguiente, el lugar estaba cercado por la Fuerza P煤blica y los vendedores s贸lo ten铆an autorizaci贸n de entrar para recoger su mercanc铆a y trasladarse inmediatamente a Sanandresito La Isla, en la calle 56 con 15.

Una etapa hab铆a muerto. En esos veinte a帽os hab铆a llegado la televisi贸n a color, el papa Juan Pablo II hab铆a visitado Colombia, se construy贸 la Terminal de Transporte, los jeans se tomaron la moda, las canciones m谩s escuchadas eran las baladas y Guillermo Guevara hab铆a muerto.

En 1992, cuando cursaba d茅cimo grado, Carlos Mauricio se dio cuenta de que el mundo que le construy贸 su padre tendr铆a que cambiar. Habr铆a de reconstruirlo esta vez, como peluquero.

聯Cuando muri贸 mi pap谩 qued茅 con las manos cruzadas porque yo siempre tuve en mi mente la carrera militar y no me hab铆a preparado para hacer nada m谩s聰, explica Carlos Mauricio Guevara.

Habr铆a querido ser veterinario porque la peluquer铆a no le gustaba, pero luego de seis meses de trabajar en 贸pticas y otros menesteres, decidi贸 que se har铆a cargo del oficio de su padre.

F茅lix Sarmiento estaba all铆 para ayudarlo a adaptarse. Aunque durante alg煤n tiempo abandon贸 la Peluquer铆a Unisex Centenario para trabajar en El Comercio y La Nacional, regres贸 con Carlos Mauricio.

Carlos seleccion贸 nuevo personal y empez贸 su trabajo con los clientes fieles de su padre.

聯Despu茅s de que se fue Sanandresito, los peluqueros quedaron con su clientela y de eso es lo que ha sobrevivido esta peluquer铆a. Los clientes de mi pap谩 empezaron a sentarse conmigo para ver c贸mo peluqueaba聰, comenta Carlos Mauricio Guevara.

La salida de Sanandresito fue un cambio dr谩stico.

聯El parque qued贸 abandonado y poco a poco la gente que hay ahora lo ocup贸聰, explica Carlos Mauricio.

聯El ritmo de trabajo, que antes era agitado, descendi贸. Muy poca gente viene ahora, s贸lo los clientes fieles聰, explica F茅lix.

El parque hoy es refugio de habitantes de calle, trabajadoras sexuales y vendedores informales de casetas. El parque est谩 sucio y el panorama desolador se enfrenta con las reliquias que constituyen las fachadas del Teatro Santander y de la Peluquer铆a Unisex Centenario.

En el 2004, el municipio adquiri贸 el teatro y planea comprar dos construcciones aleda帽as para adecuar un museo, camerinos, salas de ensayo y un sal贸n de utiler铆a: una especie de museo que sirva tambi茅n como centro cultural.

Aunque todav铆a no se define la fecha para comenzar las obras, Rafael Mar铆n Valencia, empresario encargado del proyecto, se帽al贸 que se completar谩 en 2010.
驴Qu茅 pasar谩 con la barber铆a? Tendr谩n que reubicarse.

 

 

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