Mi hijo sufre por su padre | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-09 01:56:43

Mi hijo sufre por su padre

Hace un año me separé del hombre con el que me casé hace 10 años. Desde el comienzo me dio mala vida. Sin embargo toleré sus groserías, el mal genio con que vivía y el maltrato a que me sometía cuando llegaba borracho.
Mi hijo sufre por su padre

De nuestra relación nació un niño que hoy tiene 9 años y es la razón de mi vida. Lo triste de la situación es que el papá poco cumple con su palabra porque cuando dice que va a venir no viene, o que le va a traer algo y no lo trae.

En el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar fijamos una cuota alimenticia y visitas. Lo primero lo cumple pero lo otro no. Esto hace sufrir a mi hijo pero a él parece que no le interesa porque de nada ha servido que le pida que cambie. No sé qué hacer. Ayúdeme por favor.

RESPUESTA

Distinguida señora:  Hace falta que su ex esposo tome conciencia sobre la responsabilidad que tiene frente al hijo. Debe llamarlo, visitarlo y compartir con él las veces que sea necesario para afianzar la imagen paterna en la estructuración de su personalidad.

Aunque haya sido difícil el cumplimiento de las obligaciones ante su hijo, usted como madre debe insistir. No discuta ni cuestione. Sólo busque con discreción y perseverancia la voluntaria decisión de cumplir.

Presente su inquietud ante Bienestar Familiar. Como último recurso acuda a la Comisaría de Familia para que lo citen y comprometan en el cumplimiento de su deber.

Jamás olvide que usted se ha constituido en la facilitadora de la vida futura de su amado hijo. No desfallezca ni un instante.

REFLEXIÓN

Sea de aquellas personas que obran con rectitud ante las dificultades del camino, especialmente cuando se trata de los hijos, quienes nacieron como una bendición y deben ser tratados con dignidad y respeto durante toda su vida.

Jamás los vea como un trofeo o como caballito de batalla que debe afrontar la guerra de poder en que se tranzan ciertas parejas cuando deciden separarse.  
Sea consciente del daño que les puede producir con su desaforada conducta, dejándose arrastrar por la rabia, el orgullo, el dolor o el rencor.

Es hora de rectificar. Desde hoy evite volver a herir el regalo más bello que Dios y la vida le ha podido conceder. Es su oportunidad ¡No la desaproveche!

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