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LGTB, sin trabas para cambiar de identidad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-09 22:16:29

LGTB, sin trabas para cambiar de identidad

LGTB, sin trabas para cambiar de identidad

La negativa de la Registraduría en relación con la solicitud de cambio de nombre estuvo soportada en el artículo 94 del Decreto 1260 de 1970 que señala: “el propio inscrito podrá disponer, por una sola vez, mediante escritura pública, la modificación del registro, para sustituir, rectificar, corregir o adicionar su nombre, todo con el fin de fijar su identidad personal”.

A pesar de que la Corte avaló el límite impuesto por el legislador extraordinario en cuanto a la posibilidad que tienen las personas de determinar libremente su nombre, como atributo de la personalidad, por considerar que “propende por la protección del bien común, mediante la restricción de un derecho fundamental que, en abstracto”, decidió que en el caso de Rodolfo las circunstancias son distintas.

“Si bien la norma referida, en general, no tiene el alcance de lesionar el núcleo esencial de los derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica y al libre desarrollo de la personalidad, la Sala considera que, en el caso particular del accionante, su aplicación torna nugatoria su posibilidad de redefinir su plan de vida y, concretamente, su orientación sexual”, señaló la Corporación.

En tal sentido, manifestó que “la fijación de los rasgos distintivos de la personalidad y de la singularidad del sujeto supone la conformidad del individuo con la identidad que proyecta, de manera que siempre gozará de la facultad legítima de determinar la exteriorización de su modo de ser, de acuerdo con sus íntimas convicciones”.

De esta manera, la Sala señaló que existe una manifiesta disconformidad con la identidad que proyecta el demandante en sociedad, y que está relacionada con la incompatibilidad entre la imagen que quiere dar socialmente, como hombre, y lo que su nombre de mujer le obliga.

Así las cosas, para la Corte es claro que a pesar de que el accionante ejerció con anterioridad la facultad que otorga la ley para modificar el nombre con el fin de fijar su identidad personal, lo que en principio haría improcedente una nueva solicitud en el mismo sentido, la Sala no puede desconocer que se trata de un caso excepcional en el que la aplicación inflexible de la restricción legal compromete el plan de vida de una persona de escasos 26 años”.

Ese comportamiento fue explicado por la Corte como una decisión apresurada de una persona muy joven o lo que llamó “una etapa intermedia del proceso de determinación de su personalidad e identidad sexual” y añade que esa decisión “no puede atarlo indefinidamente a un signo distintivo que no atiende a su identidad sexual definida ulteriormente, ni condenarlo por el resto de su vida a la pérdida de la dignidad, libertad, autonomía e igualdad”.

De esta manera, la Corte tuteló los derechos a la personalidad jurídica y al libre desarrollo de la personalidad de Rodolfo y para ello inaplicó lo dispuesto en el artículo 94 del Decreto 1260 de 1970 para así permitirle modificar el nombre femenino que lo identifica por el nombre masculino originalmente registrado.

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