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El delito sexual contra menores y su pena | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-29 05:00:00

El delito sexual contra menores y su pena

El delito sexual contra menores y su pena

La propuesta, a primera vista, es interesante pues las características de los delitos relacionados con los  abusos sexuales en menores de edad generan el más hondo rechazo social.
¿Quién no va a ponerse del lado de las víctimas cuando éstas son inocentes niños que en forma brutal son sometidos a actos sexuales depravados?

Pero el asunto tiene mucho más hondura que lo meramente emocional. La cuestión no se puede quedar en el mundo de los sentimientos, ni en las reacciones primarias.

Cualquier delito, como conducta, tiene un sentido y un alcance de conjunto dentro de la ciencia del Derecho Penal, haciendo imposible el tratar de aislarlo del resto de normas que conforman tal disciplina jurídica.

Es decir, el sentido y alcance de cada norma que eleva a la categoría de delito una conducta humana no está puesta de cualquier manera dentro de un código sino que forma parte de un todo armónico, agrupadas en unidades superiores junto con normas afines que están gobernadas por el interés jurídico que protegen. Por algo forman todo un sistema.

¿És acaso lo más indicado imponer cómo pena la cadena perpetua a quien comete delito sexual contra un menor de edad? ¿Ello hace a la sociedad más justa? ¿Ello la hace más digna? ¿Ello la hace más libre? ¿Acaso hace al hombre mejor? El meter al delincuente en un molde férreo, frío, duro, el aislarlo de la sociedad, ¿acaso lo redime?

Desde cuando en 1764 Cesare Beccaría publicó su obra cumbre “De los delitos y de las penas”, mucho se ha escrito y debatido sobre el camino más correcto para castigar al delincuente, buscando cada día hacer más humana la pena.

¿Por qué? Porque como dice el ilustre italiano lo que más disuade al delincuente de la comisión de nuevos delitos no es la exagerada gravedad de la pena sino la inexorabilidad de la justicia.

Es decir, más que penas altas, el país necesita una justicia inexorable. Y lo menos indicado que debe hacerse es aislar de la sociedad, para siempre, al hombre delincuente. Por eso se acabaron prisiones como San Quintín (E.U.), la Isla del Diablo (Francia) y Gorgona en Colombia.
 
Y si por este delito (rechazable en grado sumo) se impone cadena perpetua, ¿qué sanción le espera a quienes cometan delitos más graves?

En el siglo XIX y en el siglo XX ntelectuales liberales dieron un inteligente y agudo debate contra la pena de muerte.

En este caso está el país al borde de vivir otro  momento sin par pues es exagerada la propuesta más cuando acaba de promulgarse una ley que eleva la condena entre un mínimo de 12 años y un máximo de 20, pena severa si se compara con las legislaciones de otros países. En esta cruzada hay exceso y más mirada pasional que racional.

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