Lucha y armas espirituales para el camino cuaresmal | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-12 05:00:00

Lucha y armas espirituales para el camino cuaresmal

Jes√ļs fue tentado, y en el trasfondo de sus tentaciones vemos las del pueblo de Dios cuando caminaba hacia la tierra prometida. Pero tambi√©n debemos saber leer en ellas las tentaciones del pueblo de Dios que somos nosotros mismos, la Iglesia, en nuestro camino cuaresmal hacia la Pascua.
Lucha y armas espirituales para el camino cuaresmal

La Cuaresma no es meramente un tiempo de mayor silencio y de quietud interior. Es tiempo de lucha espiritual, en que la conflictividad interna, inherente a la existencia humana en su lucha contra Satan√°s y contra el pecado, se manifiesta con mayor claridad e intensidad, sobre todo en las personas que se determinan a vivir con seriedad el camino de la Cuaresma. Entonces el camino podr√° desembocar en la alegr√≠a de la Pascua, en nuestra capacidad de acoger la plenitud del don salv√≠fico que Jes√ļs nos hace en su muerte y resurrecci√≥n.

Debemos, por tanto, comenzar la Cuaresma con espíritu resuelto, dispuestos a luchar con las armas del Evangelio.

No son las armas convencionales de las grandes potencias ni las armas, m√°s terribles a√ļn, de las deflagraciones at√≥micas. Son, por el contrario, las armas del esp√≠ritu, la fuerza interior del hombre que sale vencedor en la lucha contra el mal.

Toda la liturgia de Cuaresma nos invita a realizar un camino de conversi√≥n. Se trata de acompa√Īar a Jes√ļs, el Se√Īor, en su subida a Jerusal√©n; se trata de unirse a √Čl en su decisi√≥n de abandonarse por completo al Padre para cumplir por entero su voluntad.

Las armas espirituales, los medios para la lucha y el camino, nos los indica el Evangelio: el alimento de la Palabra de Dios, que da vida al hombre y que debemos acoger en Cuaresma con mayor abundancia; la actividad penitencial, que expresaremos en el sacramento de la reconciliación y en los actos de penitencia.

Hemos de procurar que las confesiones que hagamos en este tiempo las vivamos con fe intensa, en la certeza de recibir el perd√≥n y la reconciliaci√≥n del mismo Dios, mediante el ministerio de la Iglesia, gracias a la sangre y a la muerte de Jes√ļs.

Y tambi√©n es necesario que a√Īadamos al sacramento, vincul√°ndolas con √©l, algunas otras obras espec√≠ficas de penitencia.

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