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Una historia “Real” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-15 05:00:00

Una historia “Real”

“Llegué a la tribuna y miré a mi alrededor: prácticamente el único aficionado en el estadio era yo. Pero ese día se me llenaron los ojos de lágrimas por la emoción, de pensar que esa locura se estaba volviendo realidad”, recuerda Eduardo Villamizar, presidente del Real Santander.
Una historia “Real”

El miércoles 28 de febrero de 2007, la Corporación Deportiva Real Santander había empatado 0-0 frente a Cortuluá, en un partido poco notable de la segunda categoría del fútbol colombiano, pero podría terminar siendo un momento histórico para el deporte en el departamento.

Dos años después y momentos antes de que el equipo salga a la cancha para enfrentarse al Valledupar F.C., ya con más de 500 espectadores detrás suyo en la tribuna del estadio Álvaro Gómez Hurtado, Villamizar se ríe al recordar aquella noche en la que vio el debut del equipo en la Primera B.

De la bellota más pequeña puede crecer el roble más grande.

Desde ese primer partido, el respaldo de los aficionados ha ido acelerándose, tanto, que los que vienen con el conjunto visitante se sorprenden de la cantidad de gente en el estadio, que es superior al promedio de la categoría.

Este proyecto de comienzos muy humildes se ha convertido en una pasión para la siempre creciente afición “hormiguera”.

Según Villamizar, “en un comienzo, (los hinchas eran) los familiares y los directivos. Pero poco a poco, digamos con lentitud pero con firmeza, ha venido incrementándose la cantidad de aficionados.”

Una gran familia

La verdad es que, asistiendo a los partidos del Real, es difícil quitarse la impresión que uno se está integrando a una familia muy grande, y no es sólo porque muchos tienen un vínculo personal con la entidad.

 La primera persona que encontramos en la tribuna en el intermedio es el padre de Johan Meza, asistente técnico del equipo. Viene cada semana desde Charalá, porque, simplemente, “me gusta el fútbol”.

Sin embargo, el público en general, incluyendo a periodistas y hasta hinchas del Atlético Bucaramanga, se están emocionando por un equipo que juega con un entusiasmo contagioso, dejando cuerpo y corazón en la cancha.

Ana María Torres, fanática del Real, confirma que “hay hinchas que me han dicho que nunca creyeron poder hacerle fuerza a un equipo para que le ganara al Atlético Bucaramanga, pero que esto ha sido el caso con el Real.”

“Es un equipo de nuestra tierra, formado principalmente por jugadores y cuerpo técnico de la región, lo cual significa una gran oportunidad para impulsar el talento santandereano.”

Ser espectador en un partido del Real Santander es una experiencia muy sencilla, como una miradita a los míticos buenos viejos tiempos.

El equipo sale a dar todo por la camiseta y aunque en su mayoría no son jugadores de gran reputación, los once juegan con una determinación colectiva. Casi siempre resulta en una actuación no sólo de entrega, sino de buen fútbol.

“Poco a poco, viéndolos jugar, las ganas y la fuerza que ponen en cada partido, la visión de sus directivos, los obstáculos que han tenido que atravesar, incluyendo la actitud y comportamiento de instituciones de la misma región, terminaron por hacer del Real Santander, el equipo de nuestros afectos”,  dice Ana María.

Los motivos de los otros aficionados con quienes hablamos hacen eco de estos sentimientos. El Real se destaca por ser una institución honesta dentro y fuera de la cancha: del fútbol colombiano tan cuestionado en estos aspectos, es de los equipos que se conoce por cumplir con sus obligaciones legales y pagos a sus empleados.

Alimentar la afición

Ana María asiste a todos los partidos en el estadio Álvaro Gómez Hurtado con varios de sus sobrinos que tienen entre 9 y 19 años, y afirma que “ha sido una muy buena experiencia. Ya es su equipo y su estadio”.

Que el ambiente sea tan familiar no es ningún accidente. Hay un esfuerzo consciente para alimentar la afición desde una edad joven, empezando con una iniciativa con los colegios de Floridablanca.

Con el firme objetivo de crear un sentido de pertenencia, el club les da a los estudiantes de colegio la posibilidad de entrar gratis a los partidos: sólo hace falta que el colegio pida autorización.

Se hizo seguimiento a esta iniciativa cuando el plantel hormiguero realizó un desfile y una presentación en la inauguración de los juegos intercolegiados de Floridablanca.

Para el Presidente, la lógica es que “si se deja entrar a los niños, se interesan, se apasionan por la institución y más adelante crecen y van a tener que comprar boletería. Es una cuestión de tiempo y paciencia”.

Partes de la hinchada hablan de “un imán especial o un encanto que te atrapa al equipo”.

El sentido de optimismo entre ellos es confirmado por Ana María: “tengo un gran sueño... y es que este equipo sea un gran Club Deportivo con miles de accionistas, un equipo de todos, un equipo que nos una y que represente todas las virtudes de los santandereanos, siendo protagonista de primer nivel en el fútbol colombiano.”

De momento, esa realidad está muy lejos, pero el Real Santander está devolviendo el orgullo y la pasión al fútbol santandereano. Con esos dos ingredientes tan importantes, ¿quién se atreve a negar que sea posible?

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