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Temas urbanos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-17 05:00:00

Temas urbanos

Ciudades de campesinos.- Tomo prestado este título de un viejo libro de Bryan Roberts sobre la urbanización en el Tercer Mundo, como se llamaba entonces con realismo social acertado lo que hoy se encubre llamándolo “países emergentes”.
Temas urbanos

Buena parte de la explicación a los problemas que padecen nuestras ciudades, -sin explicación científica no hay solución estructural-, atacados con remedios policivos que centran su éxito en la cantidad de delincuentes “dados de baja” o detenidos, hay que volver a encontrarla en comportamientos sociales de los habitantes, entonces y ahora, trasladados o mejor expulsados de una cultura a otra, sin contar con los instrumentos mentales ni materiales para los nuevos retos.

En el paso de comunidades agrarias a sociedades urbanizadas, entonces por expulsión masiva debido a fenómenos relacionados con la tenencia de la tierra o por atracción hacia lo moderno citadino, y ahora por lo mismo pero llamándolo desplazamiento forzado, inseguridad en el mejor de los casos, los inmigrantes llegan con su cultura que poco a poco irán cambiando si el nuevo medio lo exije o que conservarán repitiéndola en caso contrario, formando ciudades de campesinos. Ahí es donde debe aparecer la educación para la ciudad, porque los comportamientos sociales no son genéticos ni inamovibles, sino cambiantes a cualquier edad, pero sobre todo en las primeras décadas de la vida.

El genetista E. Yunis aceptando esta verdad social, observaba cómo colombianos que emigran a ciudades norteamericanas o europeas de acentuada disciplina ciudadana, pronto empezaban a cruzar las calles por donde se debe, a no orinar en el poste, a no pisar los prados y menos jugar fútbol en los parques, a respetar al vecino, por la dureza de las sanciones, por imitación y cuidarse del oso; como aquel que hicimos un grupo de colombianos en Copenhague cuando un chambón tiró un papel por la ventana del bus, con frenada en seco y reprimenda del chofer (aquí le gritarían sapo). Extraños comportamientos los de esos nórdicos “esgalamidos”, dirán quienes quieren seguir manejando la ciudad como cuando vivían entre potreros, por el atajo, sin nueva responsabilidad social, con otras normas culturales que también allá existen; para probarlo, observar lo contrario: bumangueses de calle la 36 emigrados a trabajar en haciendas ganaderas, cocaleras o a Molagavita.

ADENDA: este es un país tan poco serio que monstruosidades como los falsos positivos – hay centenares de denuncias sobre el caso-, las chuzadas y el cohecho oficial, pasan de largo como la niebla pasa por el agua; ¿sin mojarse nada?

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