Herbert Ariza Moreno | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-18 05:00:00

Herbert Ariza Moreno

Ya no está con nosotros; quiso la parca pasar por su hermoso hogar para llevárselo consigo. Tal vez no debía ser la hora, porque todavía tenía mucho por hacer en su recorrido por la vida, pero así son los designios de Dios. Cuando Él a bien lo tiene, manda por nosotros.
Herbert Ariza Moreno

Tengo los más gratos recuerdos de él; creo que tuvimos una muy grata amistad. No era de la parranda y empezó cuando fui en busca de su asesoría profesional cada vez que me empeñaba en construir un edificio; todos los realizados llevaron la impronta de su cálculo estructural; hasta nos empeñamos en quijotescas empresas que al final tuvimos que liquidar.

No fui su alumno en los claustros universitarios, pero sí lo fui a lo largo de nuestro mutuo recorrido por la vida. Por eso me consta su buena fe en todos los quehaceres de su existencia, como esposo, como padre y como amigo. Por eso aquí siempre tengo que recordar esa canción que se refiere a cuando un amigo se va queda un espacio vacío; eso es lo que sentiremos muchos en el futuro, mientras como todos en este camino por la vida, nos encontraremos en el más allá, en lo que debe ser la paz de los justos en la felicidad de lo infinito.

Su vida profesional fue fructífera; su foto aparece en la galería de gerentes de la ESSA. Pero tal vez la más importante es la que aparece en el corazón de una gran cantidad de hombres y mujeres en quienes formó no solo las disciplinas para mantener imperturbables en el tiempo las más disimiles estructuras en concreto, sino la firmeza en la ética y en la moral así como las buenas costumbres entre quienes escucharon su cátedra y consejo.

Elizabeth, su esposa, sus hijos: Judith y Edwin; su nieta Emily y demás familiares, tienen hoy una pérdida irreparable, pero cuentan con la cosecha de amigos que a través de los años cultivó Herbert. Como todos los que hemos perdido a alguien, que nos hace una profunda herida en el corazón y en el alma, sabemos que Dios a través de los días poco a poco sana el dolor que nos aqueja y con el recuerdo imborrable de ese ser y el fraterno abrazo de solidaridad del amigo, continuaremos en el tránsito por este mundo material que tanto da pero que tanto quita.

Y como sigue diciendo la canción: “Cuando un amigo se va, una estrella se ha perdido, la que ilumina el lugar donde hay un niño dormido” tal vez no vino a acompañarlo a su morada final, pero allá estará por siempre su alma, que tanto afecto y tanta felicidad recibió de esta nieta, y que perdurará por siempre en él los sueños de su existencia. La paz estará por siempre en su tumba.

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