Jesús, el feminista | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-21 05:00:00

Jesús, el feminista

Como lo he informado en esta columna en varias oportunidades, soy un admirador indeclinable y ferviente de Jesús; leo y conservo cuanto llegue a mis manos sobre Él y tengo en mi biblioteca y sección que aprecio mucho a la cual llamo con especial cariño “Mi Chuchoteca”.
Jesús, el feminista

Una de las facetas que más admiro de Él y con la que más me identifico, es precisamente su feminismo. Con relación a la valoración de la mujer, Jesús fue un adelantado y un verdadero revolucionario. Con sus palabras y con su actuar procuró siempre la reivindicación de la mujer y su igualdad con el hombre. Adicionalmente, las mejores palabras de Jesús fueron para la mujer. “Ten confianza hija, tu fe te ha salvado” Mateo 9,22. “¡Oh mujer, grande es tu fe! ¡Hágase contigo como deseas!” Mateo 15, 24 a 28. “Se te perdona mucho, porque has amado mucho” Lucas 7, 47.

En un hermoso y muy interesante documento que llegó a mis manos titulado “Cómo Jesús llegó a ser Cristo”, que contiene en 4 CDs una conferencia dictada por un teólogo inglés, encontré esta hermosa referencia a Jesús que él tituló “Oda de elogio a las mujeres” y que leyó de un Evangelio Apócrifo. Cuenta cómo el Maestro Jesús presenció cuando un soldado romano empujó a una anciana y la hizo caer. Se volvió hacia él y lo regañó con estas hermosas palabras:

“Todo aquel que no respete a su madre, el ser más sagrado después de su Dios, es indigno del nombre de hijo. Respetad a la mujer pues ella es la madre del universo y toda la verdad de la Creación Divina reposa en ella. Es ella la base de cuanto hay de bello y hermoso, como ella es también el germen de la vida y de la muerte.

Ella os da a luz entre sufrimientos, con el sudor de su frente vigila vuestro crecimiento, y hasta su muerte le causáis las más vivas angustias. Bendecidla y adoradla, pues ella es vuestro único amigo y sostén sobre la tierra. Así también amad a vuestras esposas y respetadlas, pues ellas serán madres mañana y así más tarde las abuelas de toda una raza. Sed indulgentes con la mujer. Su amor ennoblece al hombre, endulza su corazón endurecido, tronca la bestia que hay en él y hace de ella un cordero.

La esposa y la madre son tesoros inestimables que Dios os ha concedido. Proteged a vuestra mujer para que ella os pueda proteger, así como a toda la familia. Todo lo que vosotros hagáis por vuestra mujer, por una madre o por una viuda, lo habéis hecho por vuestro Dios”. ¡Qué bello mensaje, cuya validez aún perdura en nuestros tiempos!

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