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Los ovinos tropicales de pelo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-22 05:00:00

Los ovinos tropicales de pelo

Los ovinos tropicales de pelo

Ha logrado subsistir por varios siglos a pesar del maltrato y desprecio con que se le manejó  desde que vino a América en las Naos repletas de esclavos de África. Recuerdo en Puerto Wilches que los remolcadores que traían ganado vacuno para la Hacienda Yariry de los Espinosa Valderrama o de Don Eduardo Remolina, al abrir sus compuertas desembarcaban unos extraños ovejos de pelo rojo que nos causaban admiración.  Admiración de hombres y mujeres, que jamás vieron animal tan testiculado siendo tan pequeño.

Bolas de ovejo apodaron a un hombre atacado de varicocele o “potras”,  una voluminosa inflamación del escroto. No se de dónde vendrían estos animales pero supongo que por el Caribe, trasladados a los remolcadores del Río Magdalena y desembarcados en los pastizales de Wilches. En las haciendas nunca se les puso atención, se criaban a la de Dios, ni tampoco eran de nadie, el que lograba coger uno se lo llevaba para su olla. Los camuros eran para los velorios, la Navidad y para cuando llegaran los políticos.

Don Hernán Camargo era de los que más tenía en sus fincas. Hugo León Cruz  el abogado del pueblo, experto en leyes, no fue a ninguna universidad, pero sabía todos los vericuetos de los códigos y de las debilidades de los políticos y funcionarios por la buena mesa. Casi extermina esa singular especie de ovejos de pelo; siempre tuvo a quién agasajar o a quién despedir de este mundo. Tantas veces comió camuros  Don Hernán Camargo y tantas veces alabó en discursos la generosidad del experto en leyes, sin saber que los camuros eran de su corral, que alguien al fin le contó.

Montó en cólera e hizo la mayor degollina de camuros que se recuerde. Buen libro el de Memo Nigrinis,  aunque creo le faltaron algunos temas, pero es un buen estudio en una modestísima edición. De Nigrinis se podría hacer un libro;  heredó de los Consuegra algo de locura, la obstinación y terquedad y de los Nigrinis, aventureros italianos, su desaforado gusto por los espaguetis. Fabrica un concentrado en prácticos bloques para pájaros y rumiantes, en la clandestinidad, con la licencia de quienes lo usan por ser excelente. Siempre atajado por normas absurdas, pero ahí va, derrotando al país del no se puede, de los papeles, de los sellos.   Éxitos con su libro.

Para hacer de este escrito un popurrí, hoy domingo en la noche, 7 p.m., se presenta en el Club Campestre de Zapatoca, (Club con  canje con el Club de los Lagartos en Bogotá), la Orquesta La Trastienda. Clarinete, Carlos Lozano. Flauta Vladimir Quesada. Batería, Samuel Ibáñez. Contrabajo, Carlos Acosta. Piano, Jesús A Rey. Cantante Marta Rey. Consuetas Gaby de Rey y Yolanda Carrillo. Y el conjunto de danza y tango de Pedro Pablo Contreras. Es puente, no se preocupen $ 3.000 la entrada.

 

 

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