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Palabras Inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-24 05:00:00

Palabras Inútiles

Una cosa es que el cardenal Ratzinger fuera uno de los más preclaros teólogos de la cristiandad y otra muy distinta es su talante como Papa. No ha tenido éxito político y está lejos de las habilidades de su antecesor Juan Pablo II.
Palabras Inútiles

Van muchas metidas de pata no sólo en el seno de la propia iglesia Católica, sino en relación con otras iglesias y pueblos, en donde ha llegado a ser persona non grata. El diálogo interreligioso está maltrecho. Ratzinger se empeña en ser recalcitrante, intolerante, y su pensamiento está fosilizado, congelado, como si todavía estuviéramos en la premodernidad.

A los problemas con los lefevrerianos anti Concilio Vaticano II, se suman la incomprensible y absurda postura negacionista del obispo Williamson, y sobre todo la actitud vaticana frente a problemas mundiales de salud pública, como el caso del Sida y en general, la actitud anticientífica en el campo de las ciencias biológicas. Está a la altura del espíritu que caracterizaba la época de Galileo, uno de los perdonados por Juan Pablo II, después de más de tres y medio siglos de condena.

Lo sucedido en la reciente visita a África es inaudito. Ir al continente más pobre del planeta, que muere de Sida, a condenar el uso del condón, es de una irresponsabilidad inadmisible.

No hay argumento teológico, por inmaculado que sea, que pueda ser sostenible ante el calibre de la tragedia humanitaria. Preconizar que se haga un sexo celestial es como prohibir respirar. No se puede.

Pero el reinado de Ratzinger se debate en profundas controversias en su propio seno, lo que de por sí está bien; pero está mal frente a los cientos de millones de creyentes, cada vez más desobedientes. Los grandes episcopados europeos no tragan entero, y el mundo colonial da muestras de rebeldía hace ya unas décadas. La Teología de la Liberación no ha podido ser acallada pese a la brutal represión de los teólogos académicos y la alta burocracia de la Curia Romana. Es una fuerza política social incontenible.

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