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Cavilaciones en la crisis | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-25 05:00:00

Cavilaciones en la crisis

Esta generación finalmente va a sufrir, o ver pasar, o aprovechar, y ojalá a entender, la primera crisis económica verdaderamente mundial.
Cavilaciones en la crisis

La caída será larga en términos de ingresos, empleo y bienestar. Todas las regiones del mundo se verán afectadas. Una ironía histórica: Las naciones que han fundado en las exportaciones su alto rendimiento económico son las que están sintiendo el dolor más agudo, empezando por Japón y Alemania. Las economías abiertas en lo comercial y en lo financiero están bajo el temporal.

Claro que los grupos regionales altamente exportadores tienen un alto volumen de ventas al interior de las propias regiones: Los países de América del Norte le llevan a sus vecinos regionales el 51% de sus exportaciones de bienes. El comercio entre países de la Unión Europea llega a las tres cuartas partes del comercio internacional de la Unión. El porcentaje de Suramérica y América Central es mucho más bajo: cerca del 25% (Cifras de la Organización Mundial del Comercio). Por estos lados todos miran hacia el Norte, quizás con la excepción de Brasil, que es un exportador más diversificado.

En todo caso, no se puede negar que las economías menos abiertas, regularmente más pobres, están sintiendo menos angustias relacionadas con el tobogán de la economía mundial. Algo así le ocurre a Colombia, ¿no es así?

Este episodio histórico que nos ha tocado vivir debiera dar lugar una actividad intelectual marcada por el inventario, por la modestia con las fórmulas mágicas de la riqueza y de los “milagros”. Y debería también propiciar algunas cavilaciones sobre la crueldad con que la comunidad humana está tratando el planeta. El precio de la “prosperidad” y de la abundancia material es, indudablemente, demasiado alto.

Debe haber alternativas culturales, ideológicas, políticas, a los mantras y alabanzaa del capitalismo de mercado y de las bondades del crecimiento económico medido como la expansión del producto interno bruto. Esas alabanzas generan un altísimo costo en términos de la habitabilidad del planeta Tierra. El análisis económico usual en el que se mueve este comentarista, se regodea con el estudio del valor del patrimonio construido y de sus fluctuaciones.

Menos atención, mucha menos atención se le presta al valor del patrimonio natural, que es una herencia y una posta que hay que entregarles a los que vienen detrás. La humanidad alcanzaría estadios más elevados de desarrollo cuando el daño ambiental causado por la obsesión del crecimiento del PIB como medida del éxito y de la prosperidad deje de ser una “deseconomía externa” del proceso económico y se convierta en una variable central de la economía política. Es obligatorio, por razones de supervivencia, hacer correctamente las cuentas de los costos involucrados en perseguir el mito de la prosperidad como equivalente al alto consumo. Y quién sabe, es posible que la crisis mundial dé lugar a que esta clase de luz brille.

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