Valores y actitudes consecuentes a la conversión | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-26 05:00:00

Valores y actitudes consecuentes a la conversión

Quisiera llamar a todos —todos somos penitentes y necesitados de redención— a cultivar algunos valores y a educarnos en algunas actitudes básicas en el camino de conversión.
Valores y actitudes consecuentes a la conversión

Pienso, ante todo, en la disposici√≥n de permitir que la Palabra de Dios juzgue nuestra propia vida: no somos nosotros los √°rbitros ni los jueces √ļltimos e inapelables de nuestro vivir. La fe conlleva dejarse regir por la Palabra y nos compromete a efectuar una lectura de nosotros mismos y de nuestras acciones que se inspire en los valores evang√©licos.

La experiencia espiritual del penitente reclama adem√°s una renovada decisi√≥n de ponerse en el seguimiento Jes√ļs. El deseo de una mayor fidelidad al Maestro y de una opci√≥n m√°s coherente, que nos ponga en la pista de los senderos que √Čl sigui√≥, constituye en cualquier caso el alma de todo itinerario de conversi√≥n.
Por √ļltimo, el deseo de vivir plenamente la comuni√≥n con Dios y con los hermanos; de un modo o de otro, el pecado quebranta o da√Īa esa comuni√≥n, la hace menos transparente y verdadera. El coraz√≥n de un convertido debe aprender a volver a amarla de un modo m√°s profundo.

La invitaci√≥n a vivir la reconciliaci√≥n sacramental con motivo de la Pascua puede llegarnos en situaciones muy diversas. No me refiero a las diferencias de ambiente, de profesi√≥n o de edad; me refiero m√°s bien a la diversidad de situaciones ¬ęespirituales¬Ľ. Quien ha quebrantado la alianza bautismal debe decidir volver sinceramente al Se√Īor, poniendo para ello el signo de un coraz√≥n arrepentido y deseoso de perd√≥n y de novedad de vida.

Quien vive su fe con indiferencia o con falta de tensi√≥n, tal vez tiene su coraz√≥n en otra parte, apegado √ļnicamente a las cosas, y no tiene tiempo ni espacio para Dios, ni deseo alguno de buscarlo; la conversi√≥n, en este caso, significar√° una decisi√≥n eficaz de salir de esa indefinici√≥n para ponerse de nuevo en camino y reanudar una relaci√≥n diferente y personal con el Se√Īor. Por el contrario, a quien avanza en la fe a pesar de todo, el camino penitencial hacia la Pascua le ayudar√° a afianzar sus opciones, a purificarse de los signos de una fragilidad que se manifiesta de muchas maneras y a comprender mejor el designio de Dios sobre su vida.

Hay algo grande en todo esto que vale la pena considerar y vivir plenamente. Es la invitación a entrar en lo más profundo y vivo de nosotros mismos, de nuestras opciones, de nuestro modo de enfrentarnos a los problemas, situaciones y ambientes.

 

 

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