Uso racional de la energía | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-30 05:00:00

Uso racional de la energía

Estábamos tranquilos con esto de la globalización, nos adaptamos a vivir inmersos en ella y parecía que solo vendrían cosas buenas; hoy, sin embargo, cuando las turbulencias de la economía mundial amenazan de nuevo, observamos con preocupación estos cambios y lo que menos debería sucedernos es permanecer ajenos a esas turbulencias.
Uso racional de la energía

Los sucesos en el escenario mundial con respecto a las finanzas y a la economía y el alza en el precio de los combustibles, nos empiezan a afectar.

El incremento en el precio del barril de petróleo y del pie cúbico de gas y la consecuente búsqueda de un paliativo a esta situación con la extracción de combustibles a partir de la biomasa, apuntan a desmejorar nuestros indicadores económicos y sociales mas cercanos. Y estos no son eventos aislados, ni meramente temporales. Formamos parte de los dos tercios de la población mundial que, hoy, con preocupación, recibe el mayor impacto del incremento en la inflación y del consecuente deterioro del poder adquisitivo.

Es un punto crucial para el mundo (y para nosotros): la población sigue creciendo y desde luego espera seguir creciendo en la actividad económica; mientras tanto, el principal combustible mundial disminuye inexorablemente cada año entre un 2 y un 4% respecto del anterior. Mucha gente, incluidos gobernantes, frente a este panorama, prefiere mirar para otro lado.

Son múltiples las variables y los intereses que determinan el valor del barril de petróleo; sin embargo hay algo muy real: es probable que el mundo esté alcanzando el denominado “pico del petróleo” de Hubbert; si ello es así, continuarán el incremento de los precios y el mayor deterioro de las condiciones de vida, afectando en mayor grado a los mas desfavorecidos.

El arribo a este punto impone el incremento de la capacidad de innovar en la búsqueda de sucedáneos de los combustibles fósiles; inicialmente, una forma sencilla es la de acudir a los biocombustibles, arrastrando el ingreso de la seguridad alimentaria en este juego. Es una forma de sostener la oferta.

¿Qué nos queda a nosotros? Despertar y, de una parte, agudizar la capacidad investigativa que nos permita manejar tecnológicamente las energías alternativas, o, de otra, controlar la demanda mediante el Uso Racional de la Energía (URE). El URE exige una cultura, mejorada a través de la educación; que nos permita afrontar los cambios generados por el decremento en las reservas mundiales de combustibles fósiles. Los combustibles fósiles son un recurso finito.

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