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La dosis, la salud y la justicia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-29 05:00:00

La dosis, la salud y la justicia

Parece una gran idea: Un psiquiatra decide si mengano est√° enfermo y un juez penal ordena que lo internen. Estos tribunales mixtos, seg√ļn estima el gobierno, proteger√°n la salud de los adictos y al mismo evitar√°n que el consumo de drogas quede impune. Pero resulta que la idea es un absurdo: en el derecho penal del mundo entero, la enfermedad mental es una causa de exclusi√≥n de la culpa. O sea que si el reo estaba enfermo, el juez tiene que declararlo inocente - y al rev√©s, si el acusado est√° cuerdo, tiene que declararlo culpable.
La dosis, la salud y la justicia

As√≠ que un tribunal para servirle a la salud y a la justicia no puede funcionar porque la una supone que la persona es due√Īa de sus actos mientras la otra supone precisamente lo contrario. Y el gobierno nos enga√Īa cuando revuelve una cosa con la otra.

La adicción a las drogas es una enfermedad que requiere tratamiento y el Estado debería proveerlo. Pero también lo son la anorexia o el cáncer y a nadie se le ocurre poner la Policía a capturar y vigilar los enfermos. Es más: la adicción a las drogas no se puede curar a las malas, el dengue o el infarto son riesgos de salud más apremiantes, el juez y el policía aumentarían el costo ya de por sí impagable de atender los 360 mil adictos que existen en Colombia….
As√≠ que en realidad no es la salud, como dice el Ministro de Justicia. En realidad es la justicia, como el Presidente hab√≠a dicho tantas veces. O para no enga√Īarnos, es la justicia disfrazada de salud, la medicina al servicio del castigo, el polic√≠a posando de psiquiatra y el hospital usado como c√°rcel.
Mejor hubiera sido no enredarse e insistir en la propuesta de hace tiempo ¬Ė en penalizar el consumo de drogas en privado, porque el consumo en p√ļblico ya lo est√°. Y entonces la opini√≥n podr√≠a dedicarse a examinar las tres razones que el presidente Uribe invoca para oponerse a la ¬ďdosis personal¬Ē. Una raz√≥n es √©tica: no podemos estar en guerra contra la producci√≥n y ser permisivos con el consumo. Otra es pol√≠tica: la plata de la droga sostiene a los terroristas. Y la tercera es personal: es lo que cree Uribe como padre de familia.

Los tres son argumentos convincentes, pero los tres est√°n equivocados:
- La guerra existe porque vender droga es un delito y es un delito porque le hace da√Īo a otro. Ese otro es el adicto, que viene a ser la v√≠ctima del crimen y la v√≠ctima merece tratamiento, no castigo. As√≠ que es al rev√©s de lo que piensa Uribe: el fundamento √©tico de la guerra contra el productor es la inocencia del consumidor.
-Por supuesto que la droga financia el terrorismo; pero lo que pagan los adictos colombianos es muy poco. Por precio y por cantidad, el mercado local no llega al medio por mil de lo que venden los narcoterroristas; y el Estado gastaría varias veces esta suma en psicólogos y en clínicas.
- A todos nos alegra que √Ālvaro Uribe sea un buen padre de familia, pero la esencia del estado de derecho es la separaci√≥n entre las convicciones personales del gobernante y las reglas bajo las cuales podemos convivir desde la diferencia. El Presidente es el jefe de su familia pero no de las otras familias y por tanto no tiene el deber ni el derecho de educar a los hijos ajenos.
Por la salud mental de los colombianos, necesitamos pues que el Presidente y el Ministro nos vendan una dosis de verdad o -a√ļn mejor- que se tomen una dosis de raz√≥n para evitar que el manicomio siga quedando en manos de los locos. Ser√≠a justo.

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