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La otra cara de Dorkas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-29 05:00:00

La otra cara de Dorkas

Tiene otro semblante. Su rostro recobró la lozanía del ayer. Ahora no deja de ruborizarse cada vez que alguien le dice lo bella que está. Y es cierto: las prodigiosas manos de un cirujano santandereano, quien se convirtió en su ángel guardián, le devolvieron a su cara el matiz que se había extraviado por los crueles ataques de un insensato ex marido.
La otra cara de Dorkas

Hablamos de Dorkas Escobar Anaya, la mujer que fuera agredida el a√Īo pasado en su cara con un bistur√≠ por su pareja, durante un brutal ataque de celos. Ella, de 26 a√Īos de edad, se convirti√≥ en la imagen institucional de la lucha en contra de los actos de violencia familiar.

Vale se√Īalar que adem√°s de la cara, la joven mujer qued√≥ con una lesi√≥n en la rodilla izquierda, tambi√©n producto del maltrato del hombre de 48 a√Īos, con quien convivi√≥ durante varios a√Īos.

Y aunque las cortadas le dejaron secuelas, Dorkas¬† ya se mira al espejo con optimismo: ¬ďes como si la flor de la primavera hubiese decidido conservar su frescura en mis p√≥mulos¬Ē, dice.

Despu√©s de la exitosa cirug√≠a est√©tica que se le practic√≥, Dorkas sostiene que tiene muchas ganas de vivir y de luchar por sus hijos. Es m√°s, se atreve a gritar a los cuatro vientos que la persona que le cercen√≥ el rostro, al fin de cuentas, ¬ďno se sali√≥ con la suya¬Ē.

¬ŅPor qu√© dice eso, si su agresor ni siquiera est√° preso? Es m√°s,¬† algunos lo han visto deambulando por la calle como si nada hubiese pasado¬Ö

¬†¬ďEs cierto que en mi caso la justicia ha cojeado demasiado, pero igual creo que ese sujeto que me atac√≥ de esa manera tan salvaje, antes que cortar mi cara, cort√≥ su vida, su consciencia y su propia tranquilidad. √Čl, cuando se vino encima de m√≠¬† me gritaba que despu√©s de eso nadie volver√≠a a mirarme, y v√©ame: estoy feliz, radiante, m√°s segura de m√≠ misma y, sobre todo, con la fe de un futuro mejor. Lo dicho: no se sali√≥ con la suya.

A√ļn as√≠, √©l est√° libre. ¬ŅNo considera que eso a fin de cuentas es impunidad?
Sé que no está en prisión, pero tengo claro que sus reales barrotes están en su consciencia. Además, no sólo me perdió a mí, sino a sus hijos. Pienso que él, desde su cobarde trinchera, también debe estar sufriendo porque debe saber todo lo malo que hizo.

¬ŅAcaso ya lo perdon√≥?
Sí, aunque no olvido la forma como me trató, eso jamás se borra de la mente. Creo que la clave del perdón consiste en recordar sin dolor. Y la verdad esa es la tónica en la que ando, aspiro a que el ayer no me duela ni un segundo más.

¬ŅPero c√≥mo explica que su agresor a√ļn est√© libre?
Es triste decirlo pero la justicia en Colombia se la pasa as√≠: ¬Ďchiringuiando¬í. Hay que ver todo lo que he hecho para que mis denuncias instauradas en la Fiscal√≠a surtan efecto y todav√≠a no se resuelve nada. Ni los abogados, ni las tutelas, ni las demandas que he interpuesto para pedir mayor agilidad en la investigaci√≥n tienen el eco que mi causa se merece. Diez meses despu√©s del ataque ¬Ďreina¬í la desidia de los estrados judiciales. Es una pena que eso ocurra.

Es claro que tiene argumentos poderosos para ser esc√©ptica de la justicia. Sin embargo, ¬Ņqu√© espera que pase con su caso?
En este tipo de situaci√≥n lo m√≠nimo que uno anhela es que la ley proceda. No s√©, a lo mejor alg√ļn d√≠a se cumplir√° ese refr√°n que dice que ¬Ďla justicia cojea, pero llega¬í. Sin embargo, s√© que de la Ley Divina ese hombre no se escapar√°.

¬ŅAnte tanta negligencia judicial, no siente temor de un nuevo ataque por parte de su agresor? Es m√°s se sabe que el tipo ha estado merode√°ndola.
Al principio no dormía pensando en eso. Sin embargo, siento que tengo que mirar hacia el frente y poner las cosas en las manos de Dios, porque en las manos de los jueces nada he logrado. Al menos ya conseguí que la imagen horrible de él atacándome se haya desvanecido de manera paulatina y se fuera con mis pesadillas. Más que preocuparme por mí, me angustian mis hijos; me da miedo que él intente hacer algo con ellos.

Entonces, ¬Ņqu√© tipo de protecci√≥n oficial tienen usted y¬† sus hijos?
No tengo ninguna, las autoridades policiales le dieron la espalda a mi situación. Al principio la Policía estuvo pendiente de la custodia de mi casa; pero al poco tiempo de la agresión, la institución me dijo que no podía ponerme a mi servicio un agente todo el día. Le confieso que, en materia de seguridad, mis hijos y yo estamos a la deriva. Yo rezo mucho y le pido protección al Altísimo.

¬ŅCu√°l cree que ha sido la mejor ense√Īanza que le ha dejado toda esta tragedia?
Darme cuenta de que se puede mirar el mundo con otros ojos. Tambi√©n aprend√≠ que uno no puede poner la otra mejilla para que lo golpeen de nuevo. Tengo los pies sobre la tierra y s√© qu√© valgo mucho. Adem√°s, s√≥lo me basta con mirar a mis tiernos hijos para saber que me corresponde salir con la frente en lo alto. Por eso, desde el a√Īo pasado quise convertirme en la imagen del no maltrato a la mujer.

¬ŅY c√≥mo le ha ido con esta noble misi√≥n?
Bien, aunque en ese sentido todavía hay mucho por hacer. He tenido oportunidad de contarles a muchas mujeres la importancia de no callar ante una agresión.

¬ŅY qu√© ha pasado con ese mensaje?
¬†Yo viv√≠ en carne propia la peor reacci√≥n que pueda tener un hombre celoso y no me gustar√≠a que la viviera ninguna otra mujer. Si mi mensaje llega al menos al coraz√≥n de una de ellas, habr√° valido la pena. Por eso siempre les muestro mi cara a todas ellas, para que sea la imagen de la fortaleza y, sobre todo, para que no permitan que ning√ļn hombre vuelva a levantarles la mano.

Las agresiones registradas contra las mujeres no son s√≥lo f√≠sicas, tambi√©n son sicol√≥gicas, sexuales o econ√≥micas. Seg√ļn los expertos, ellas no toman la decisi√≥n de denunciar a sus agresores. Es m√°s, dicen que la mujer maltratada puede tardar hasta diez a√Īos en admitir que es vulnerable. ¬ŅPudo ser su caso?
¬ŅPor qu√© cree que las mujeres callan los abusos de los que son v√≠ctimas?
¡Claro que fue mi caso! por boba nunca quise denunciarlo. Las mujeres nos comportamos así porque vivimos presas del miedo. Y aunque ninguna puede admitir siquiera que un hombre le levante la mano, los maltratos siguen a la orden del día.

¬ŅQu√© cree que puede pasar si el silencio de las mujeres agredidas contin√ļa reinando?
Si permitimos m√°s agresiones, perderemos a√ļn m√°s la dignidad y seguiremos siendo las protagonistas de historias tan o m√°s crueles de las que vemos a diario. Adem√°s, no podemos ser ilusas en creer que los hombres agresivos cambiar√°n; ¬°qu√© va! eso no ocurre ni en las telenovelas.

¬ŅQu√© consejo les da a las mujeres que hoy leen esta entrevista y sienten que son v√≠ctimas del maltrato familiar?
Les digo que no aguanten ni insulto más. Si a un hombre se le permite la agresión y no se toman correctivos, se termina en un círculo vicioso donde ella y sus hijos pierden el respeto y a veces hasta la vida. No pueden cometer el error de no buscar protección a tiempo. Deben recordar que después de denunciar a sus agresores, se liberan y viene una vida digna de verdad, un mundo lleno de opciones y de un futuro más esperanzador.

¬ŅY qu√© viene ahora para Dorkas y sus hijos?
Muchas cosas. Tengo una cara renovada, estoy trabajando con mi papá, pienso seguir estudiando y, sobre todo, quiero crecer como persona y como madre. Sé que ahora soy cabeza de familia y de la mano de Dios le pondré la cara la vida.

¬Ņc√≥mo se le reconstruy√≥ el rostro?

El santandereano y cirujano plástico, Carlos Julián Díaz Serrano no sólo fue el experto en la intervención facial que se le practicó a Dorkas Escobar Anaya, sino que además no ha cobrado ni un sólo peso por su trabajo.
D√≠az Serrano asegur√≥ que la operaci√≥n que se le practic√≥ a esta mujer, a mediados de junio pasado, consisti√≥ en una delicada cirug√≠a que, por fortuna, tuvo gran √©xito. El procedimiento, seg√ļn dijo, llev√≥ el nombre de ¬ĎManejo de cicatriz en cara, por cirug√≠a pl√°stica¬í.

Seg√ļn anot√≥, m√°s all√° de la operaci√≥n, la asistencia tuvo un significado especial, pues ¬ďuna lesi√≥n en el rostro produce en el paciente serios traumatismos sicol√≥gicos, que le impiden desarrollar una vida normal y feliz¬Ē.
Hoy, gracias a la ciencia médica, se le pudieron corregir estos defectos corporales a Dorkas, al punto que la paciente está totalmente rejuvenecida. Con un moderno sistema de láser y varios tratamientos se le han corregido las lesiones de su pómulo izquierdo.

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