Dilema masculino C√°ncer | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-29 05:00:00

Dilema masculino C√°ncer

Desde que fue introducida en 1987, la prueba espec√≠fica de ant√≠geno prost√°tico (PSA, por sus siglas en ingl√©s) ha desatado una pol√©mica en el mundo cient√≠fico, que siempre se ha preguntado sobre la conveniencia o no de practicarla en mayores de 50 a√Īos. Para resolver la duda, a finales de los 90 se iniciaron dos estudios amplios y rigurosos, uno europeo y otro estadounidense, dise√Īados para determinar si esta prueba de sangre ayudaba a reducir la muerte por esta enfermedad.
Dilema masculino C√°ncer

Y luego de una larga espera, la semana pasada quienes estaban aguardando quedaron desilusionados con los resultados preliminares de ambos trabajos en la revista New England Journal of Medicine: los investigadores concluyeron que esta prueba salva pocas vidas al tiempo que somete a muchos pacientes a tratamientos innecesarios, con efectos secundarios que afectan su calidad de vida, como la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil.

El trabajo de Estados Unidos abarc√≥ m√°s de 70.000 hombres entre 35 y 74 a√Īos que fueron separados en dos grupos. El primero recib√≠a la prueba de PSA cada a√Īo, as√≠ como una de tacto rectal, mientras que el otro grupo no. Luego de 10 a√Īos, el √≠ndice de muertes por c√°ncer de pr√≥stata fue muy bajo y no hubo diferencias significativas entre uno y otro grupo.

El de los europeos fue hecho con 182.000 hombres entre 50 y 74 a√Īos. En este caso, al primer grupo se le practic√≥ la prueba de ant√≠geno prost√°tico una vez cada cuatro a√Īos, mientras que al grupo control, no. El resultado mostr√≥ que el riesgo de muerte en los hombres tamizados fue 20 por ciento menor que los que no se sometieron a la prueba. ¬ďPero ese beneficio viene con el costo de un gran n√ļmero de diagn√≥sticos y tratamientos innecesarios¬Ē, escribi√≥ el m√©dico Michael Berry, en la revista. Esto quiere decir, que por cada hombre al que se le salv√≥ la vida hubo otros 48 a los que se les practic√≥ un tratamiento agresivo sin necesitarlo. ¬ďEn el mejor de los casos, el tamizaje con la prueba PSA tiene un efecto modesto en la mortalidad¬Ē, agreg√≥ Berry.

Esto significa que luego de 20 a√Īos, el debate sigue sin resolverse. ¬ďLa espera se acab√≥, el d√≠a ha llegado y hoy yo no s√© si tenemos m√°s claridad acerca de si el tamizaje para c√°ncer de pr√≥stata funciona¬Ē, escribi√≥ en su blog el doctor Len Lichtenfeld, secretario m√©dico de la Sociedad Americana de C√°ncer.
Algunos, como el ur√≥logo Felipe G√≥mez, ven con preo-cupaci√≥n que estos resultados puedan llevar a que los hombres que hoy hacen un seguimiento a este problema dejen de hacerse estas pruebas que, hay que aclarar, son efectivas. El problema es otro. ¬ďS√≠ descubren el c√°ncer de pr√≥stata, pero ese conocimiento no se traduce en vidas salvadas¬Ē, explica Dana Jennings, un editor del New York Times que escribe todas las semanas acerca de lo que es vivir con un c√°ncer de pr√≥stata avanzado.

Una decisión difícil

Esto es lo que sucede. El examen de ant√≠geno prost√°tico no es una prueba para encontrar c√°ncer. Seg√ļn G√≥mez, director del centro de urolog√≠a de la Fundaci√≥n Santa Fe, lo que este examen indica es si el nivel en la sangre de una prote√≠na espec√≠fica de la pr√≥stata est√° elevado.

De ser así, enciende las alarmas sobre muchas enfermedades, entre ellas el cáncer. Por eso ante un antígeno elevado se requiere una biopsia para determinar si se trata de un tumor. Y en este punto médicos y pacientes se enfrentan a un nuevo dilema debido a que hay diferentes tipos de cáncer de próstata: unos son malignos pero de muy lento crecimiento y probablemente nunca le van a causar la muerte a ese paciente, mientras que otros pueden progresar y matar al paciente por metástasis, aun si se detectan en su fase temprana. El problema es que los expertos todavía no cuentan con herramientas para diferenciarlos y por ello muchos son tratados de manera agresiva, con cirugía o con radiación, sin saber si su tumor era del tipo lento que no lo mataría o del letal.

A diferencia de otros tumores que s√≥lo dejan la opci√≥n de extirparlos, los hombres tienen varias posibilidades cuando aparece uno en la pr√≥stata: la primera es observarse, lo que significa no hacer ning√ļn tratamiento sino seguir de cerca al tumor con este tipo de ex√°menes y biopsias para ver c√≥mo evoluciona. Las otras dos opciones implican hacer algo, ya sea cirug√≠a o radiaci√≥n.

Esa elecci√≥n debe hacerse de acuerdo con el m√©dico y con toda la informaci√≥n posible. ¬ďLo que sucede es que los pacientes a quienes se les dice que tienen c√°ncer casi siempre prefieren quit√°rselo, porque no quieren vivir con un tumor en su cuerpo¬Ē, dice G√≥mez.

Algunos expertos piensan que los resultados de la semana pasada son contundentes, y que antes de realizar este tipo de pruebas se deber√≠a informar a los pacientes sobre los riesgos que implican. La discusi√≥n deber√≠a cambiar, pues ¬ďya no dependemos de modelos, ni de an√°lisis abstractos. Esto es el mundo real y tenemos datos concretos¬Ē, sentenci√≥ en el New York Times David F. Ransohoff, un epidemi√≥logo onc√≥logo de la Universidad de Carolina del Norte. Otro colega, Gilbert Welch, experto en tamizaje de c√°ncer de Dartmouth, manifest√≥ que era una pena no haber tenido estos resultados hace 20 a√Īos, pues muchos hombres se han visto afectados por estos ex√°menes.

Otros, sin embargo, consideran que el debate no est√° cerrado pues los estudios tienen limitaciones. En el de Estados Unidos, por ejemplo, cerca de la mitad de los pacientes en el grupo control que no deb√≠an recibir este test, fueron tamizados ya fuera porque buscaron la prueba o porque sus m√©dicos particulares se las ofrecieron. ¬ďDe manera que se estaba estudiando el grupo de tamizaje versus el de semitamizaje¬Ē, dice Judd Moul, director del centro de pr√≥stata de la Universidad de Duke. La otra preocupaci√≥n es que los estudios a√ļn no han terminado, y dado que el c√°ncer de pr√≥stata puede desarrollarse lentamente ¬ďes posible que en los pr√≥ximos a√Īos los √≠ndices de mortalidad cambien y ello tenga consecuencias significativas en los resultados de hoy, que a√ļn son preliminares¬Ē, explica G√≥mez.

Su propio juez

Ante este panorama, ¬Ņqu√© debe hacer un hombre? Moul dice que no quisiera que el mundo regresara a cuando no exist√≠a este examen, cuando a la mayor√≠a de los hombres se les diagnosticaba la enfermedad en estado avanzado y ya era muy dif√≠cil de tratar, pues hab√≠a met√°stasis en los huesos y otros √≥rganos, lo que hac√≠a esta condici√≥n muy dolorosa y costosa.

Lo mismo opina G√≥mez. ¬ďEs posible que uno de cada seis se haya tratado innecesariamente pero cinco pacientes de ellos s√≠ necesitaban eventualmente este tratamiento¬Ē. De otra forma la enfermedad los hubiera consumido hasta morirse de una manera dolorosa y r√°pida (dos a√Īos). G√≥mez considera que en este tema hay todav√≠a mucho mito debido a la falta de informaci√≥n.

La t√©cnica se ha perfeccionado, se√Īala, y en una cirug√≠a actual el riesgo de quedar incontinente es de apenas el 5 por ciento, y ocho de cada diez conservan su potencia sexual. En contraste, la calidad de vida de un enfermo de c√°ncer de pr√≥stata avanzado es terrible. Otros creen que los pacientes tratados innecesariamente quedan con s√≠ntomas, dolor y sangrado al defecar, adem√°s de la incontinencia y la impotencia, lo cual hace que el sacrificio sea enorme.

Por lo tanto, los expertos han optado por dejar las recomendaciones como antes. Seg√ļn Lichtenfeld, los estudios no arrojaron las respuestas que los m√©dicos esperaban y cada uno con su paciente deber√° ser el propio juez de lo que se debe hacer para detectar a tiempo el c√°ncer de pr√≥stata.

 

 

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