La magia del sabor suizo en territorio santandereano | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Lun Dic 18 2017
20ºC
Actualizado 09:20 pm

La magia del sabor suizo en territorio santandereano | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-03-29 05:00:00

La magia del sabor suizo en territorio santandereano

En 1953 cuando Karl Niederbacher recibió su título como pastelero en Suiza, no se imaginaba que su futuro profesional estaría en Colombia y mucho menos en Bucaramanga. Lo que si sabía es que su amor por los animales lo llevaría a conocer alguna vez el Amazonas colombiano.
La magia del sabor suizo en territorio santandereano

Desde muy joven, Don Carlos, como lo llaman las personas más cercanas, mostró gran interés por la pastelería, especialmente por los trabajos de decoración. Fue precisamente este arte el que le dio varias posibilidades laborales en su país.

¬ďEste es un trabajo en el que m√°s que conocer una receta, se necesita amar lo que se hace. A pesar de que parece un trabajo mec√°nico, es un arte y se debe practicar con amor¬Ē, dice Don Carlos.

Un día, mientras trabajaba en una pastelería Suiza, sacó un poco de tiempo para mirar una revista de pastelería muy tradicional en su país.

¬ďAll√≠ encontr√© una opci√≥n de trabajo en una pasteler√≠a en Medell√≠n, e inmediatamente me puse en contacto con ellos. Intercambiamos correspondencia y la oferta me pareci√≥ muy buena. El due√Īo de la pasteler√≠a quer√≠a que viajara por avi√≥n, pero yo ped√≠ que fuera en barco porque quer√≠a hacer el recorrido por Italia, Espa√Īa, Tenerife, Caracas y finalmente llegar a Cartagena¬Ē, recuerda el empresario.

A pesar de que no hablaba espa√Īol, antes de salir de su pa√≠s, compr√≥ un libro que se dedic√≥ a leer durante los 18 d√≠as del viaje. As√≠ logr√≥ llegar a Colombia y ¬ďmediodefenderse con el idioma¬Ē y se apoyaba en su nuevo jefe quien hab√≠a llegado hac√≠a varios a√Īos de Suiza.

Primeras sorpresas

Una de las primeras sorpresas que se llevó a su llegada a Colombia fue el salario que iba a recibir. Y no precisamente porque no se lo hubieran dicho con anticipación, sino por una confusión en los signos de la moneda.

¬ďEl ofrecimiento era una cifra acompa√Īada de este signo ¬ď$¬Ē. En Europa no se ten√≠a idea de que ese signo era utilizado para una moneda diferente al d√≥lar. Yo pens√© que iba a venir a ganar en d√≥lares, pero en realidad s√≥lo iba a ganar un poco m√°s del salario m√≠nimo y ten√≠a que trabajar jornadas de m√°s de 12 horas¬Ē, cuenta Don Carlos.

Sin embargo, esto no fue obstáculo para que el joven pastelero siguiera con su propósito de radicarse en Colombia.

Pasos de independencia

A pesar de que su salario alcanzaba estrictamente para lo necesario, Don Carlos ahorraba mensualmente para ir en sus días libres a conocer a Colombia.

¬ďA la pasteler√≠a de Medell√≠n iban muchas personas de Bucaramanga que me dec√≠an que ac√° no se encontraban productos tan ricos. Fue cuando decid√≠ venir un fin de semana a conocer la ciudad y su gente, su clima, sus paisajes, me enamoraron y decid√≠ empezar mi propia empresa ac√°.

En septiembre de 1962, en un local de la carrera 17 entre calles 36 y 37, naci√≥ la pasteler√≠a Berna. ¬ďYo quer√≠a un nombre f√°cil de pronunciar y como en el pa√≠s ya hab√≠a muchas pasteler√≠as Suizas, yo decid√≠ que fuera Berna¬Ē.

A Bucaramanga lleg√≥ con su esposa antioque√Īa y junto a ella y dos empleadas m√°s comenzaron el negocio.

¬ďEran jornadas s√ļperextensas, y a medida que pasaban los d√≠as, m√°s personas conoc√≠an los productos y la demanda fue creciendo r√°pidamente¬Ē.

A los seis meses ya fue necesario empezar a ampliar la planta de empleadas pues, para fechas especiales, ten√≠an que trabajar hasta las 4 de la ma√Īana.
¬ďLa calidad de los productos era la encargada de hacerle propaganda¬Ē, dice.

Hans, su hijo mayor, que apenas ten√≠a 10 a√Īos, le pidi√≥ que le fabricara un caj√≥n de madera para salir a vender los pasteles, y tambi√©n as√≠ los vecinos del sector fueron enamor√°ndose del maravilloso sabor de sus productos.

Cambio forzado

Luego de 12 a√Īos, cuando ya pr√°cticamente se hab√≠an posicionado en el mercado, los due√Īos del local donde funcionaba se lo pidieron, pues en su lugar se construir√≠a un nuevo centro comercial.

¬ďFue un golpe duro e inesperado que me dej√≥ un poco desubicado. Pero gracias a Dios uno de mis clientes me ofreci√≥ comprar la casa en la que hoy funcionamos. Fue como un √°ngel para la empresa, y poco a poco nos reubicamos. Pens√°bamos que por ser un √°rea de bancos iba a ser complicado tener clientela, pero por el contrario, los clientes aumentaron demasiado, tanto que llegamos a tener 40 empleados.

Ya reubicado y con la tranquilidad de que su negocio seguiría el rumbo ascendente con el que venía, don Carlos viajó a Suiza de donde, además de traer nuevas recetas, trajo la idea de remodelar la fachada de su negocio al mejor estilo de los chalets suizos.

¬ďComo yo ten√≠a la idea en mi cabeza, estuve muy metido en la remodelaci√≥n. En esa √©poca fui alba√Īil, arquitecto, pastelero, administrador¬Öhac√≠a de todo porque quer√≠a que mi pasteler√≠a fuera √ļnica¬Ē, asegura el empresario.

En 1975, ya su pastelería estaba lista y su nueva fachada causó una gran impresión entre los clientes, lo que hizo que sus ventas aumentaran.

En 1992 hubo una nueva reforma y como en las anteriores oportunidades, él estuvo al frente de cada detalle para que nada saliera mal. Incluso cada detalle de la fuente que se encuentra en la mitad de la sala de onces de su pastelería, fue construida por él.

Ampliando su horizonte

En 2001, cuando la econom√≠a se encontraba pasando por una dif√≠cil situaci√≥n, las ventas cayeron un poco, pero don Carlos se rehusaba a tener que despedir a sus empleadas, pues despu√©s de tantos a√Īos de trabajo ya eran parte de su familia.

¬ďFue entonces cuando decidimos abrir la sede de cabecera, para all√° trasladamos a cinco de nuestros empleados y habilitamos un sal√≥n de onces, que se ha convertido en el sitio preferido de las se√Īoras para pasar las tardes con sus amigas.

Hace menos de seis meses y por iniciativa de sus hijos Marlies y Carlos Andr√©, fruto de su segundo matrimonio, se abri√≥ la sucursal en Ca√Īaveral, con el fin de atender los clientes del sur de la ciudad.

¬ďHa sido muy satisfactorio ver crecer mi empresa. Ahora mis dos hijos atienden la sede de Ca√Īaveral y yo estoy con mi esposa Nubia en el centro, coordinando tambi√©n Cabecera. Estoy muy orgulloso de ver lo que hoy en d√≠a es mi empresa y de ver que mi familia est√° reunida en torno a ella¬Ē, dice Don Carlos.

Y a pesar de que no existen m√°s proyectos para expandirse en otros municipios, Don Carlos tiene muy claro que ¬ďseguir√© trabajando para endulzar d√≠a tras d√≠a los paladares santandereanos por muchos a√Īos m√°s, y d√°ndole gracias a Dios por mi trabajo y mi familia¬Ē, dice este empresario con una sonrisa en su rostro, que refleja la satisfacci√≥n de un trabajo hecho con alegr√≠a, perseverancia y amor.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad