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¿Una dura lección infructuosa? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-03 05:00:00

¿Una dura lección infructuosa?

¿Una dura lección infructuosa?

El abominable hecho desató la ira de la comunidad, el ruidoso repudio de los más diversos sectores y se anunció la toma de medidas radicales para impedir que riquezas irregulares llegaran a la política. Pero hoy, un cuarto de siglo después, seguimos padeciendo la misma nauseabunda enfermedad y tenemos un sistema electoral que con facilidad es penetrado por dineros sucios.

A Rodrigo Lara Bonilla le raparon la vida por haber tenido el coraje de ser el primer funcionario de alto nivel gubernamental que denunció abiertamente la penetración de peligrosos delincuentes en la actividad política, por dar nombres propios y señalar alianzas oscuras. De ese 30 de abril de 1984 a hoy han ocurrido en Colombia demasiadas cosas que ojalá nunca hubieran sucedido. Durante dicho lapso se ha tomado un larguísimo rosario de medidas para meter el crimen en cintura, se ha expedido un alto número de leyes para frenar tan antisocial conducta pero pese a todo lo padecido, en abril de 2009 el tema del día es la forma como dineros de DMG penetraron las pasadas campañas electorales de gobernadores en varios departamentos.

¿Qué nos pasa? Que ha habido más bochinche y ruido que efectividad pese a amargos episodios como las maniobras de Pablo Escobar y los carteles de Medellín y Cali para tomarse la política y el Estado, el proceso 8000, la narcopolítica, la parapolítica, las condenas judiciales contra políticos por ser asociados, correveidiles, o testaferros de abominables delincuentes.

Que a estas alturas haya campañas electorales recibiendo miles de camisetas y gruesas sumas de dinero irregular de manos de David Murcia y sus cómplices, llama a escándalo no por la audacia de éstos sino por la falta de vergüenza de quienes hacen política en nuestro país.

¿Estará acaso Colombia dentro de 25 años diciendo lo mismo que expresamos hoy? ¡Qué sino!

Colombia lleva 25 años inundada en sangre de compatriotas que han muerto en una infructuosa y desigual lucha para impedir que el país caiga en brazos del delito y pese a ello y a las tragedias que hemos padecido, las abominables maniobras de David Murcia y sus secuaces permearon sin dificultad la pasada campaña para elegir los gobernadores de Guajira, Magdalena, Bolívar, Cundinamarca, Putumayo y Vichada. ¡Y vaya Dios a saber cuánto aún no ha salido a flote!

La historia nacional ha sido amarga durante el último cuarto de siglo. En este abril la prensa escrita, la radio y la televisión se llenarán de expresiones laudatorias para exaltar la memoria de Rodrigo Lara Bonilla y aquello de lo que él es símbolo, para resaltar la dura lección de historia que dejamos a las generaciones futuras pero, por entre los resquicios, aflorará que seguimos padeciendo los mismos males y que nuestro sistema electoral sigue siendo presa fácil de delincuentes y putrefactas conciencias.

 

 

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