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¿Hay que salvarlas? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-03 05:00:00

¿Hay que salvarlas?

¿Hay que salvarlas?

Particularmente, cuando los protagonistas de los padecimientos de tesorería y de solidez patrimonial son bancos, las alarmas se prenden por doquier, dada la específica característica que los acompaña; su eventual desaparición acarrea bloqueos en la realización de transacciones en el sistema económico. Pero, no solo cuando es el sector financiero el afectado por situaciones endógenas o por variables exógenas, se sienten los gobernantes movidos a actuar en salvamento de los candidatos a náufragos en el proceloso mar de los negocios, adicionalmente agitado por los vientos de la globalización. Compañías comerciales consideradas clave para el sostenimiento de economías de las naciones, reciben con regularidad salvavidas impulsados por gobiernos que estiman vital la continuidad de aquellas para el mantenimiento de la supuesta normalidad económica.

Como nuevo intento por sortear la aguda crisis que vive en la actualidad la potencia norteamericana, el nuevo Presidente de los estadounidenses acaba de aprobar sendas inyecciones de recursos a dos legendarios colosos del capitalismo del país del Norte: General Motors y Chrysler. El argumento que ha servido de soporte a Obama para tomar su decisión, es el tantas veces usado: vale más dejar quebrar estas empresas que lo que cuesta sacarlas a flote. Puede que aritméticamente, tal cálculo resulte cierto, aunque nos atrevemos a dudarlo.

Pero el verdadero meollo del asunto reside en otra antiquísima inquietud: si las utilidades de las sociedades comerciales de derecho privado corresponden a sus socios o accionistas, ¿por qué cuando incurren en pérdidas hay que correr a salvarlas destinando para ello recursos del fisco nacional, que como consecuencia, no podrán ya aplicarse a programas con alto impacto social?

La popularidad del recién posesionado gobernante de los Estados Unidos ha empezado su periplo de descenso, al no encontrar sus gobernados efectos inmediatos de medidas orientadas a la reactivación de la enferma economía norteamericana. Con seguridad, el acudir al cuestionado expediente del salvamento de empresas que en mucho se han beneficiado del sistema económico que las aloja, no va a mejorar la opinión pública sobre la gestión de Obama.

 

 

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