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Oportunidad y amenaza | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-03 05:00:00

Oportunidad y amenaza

Entre todas estas facetas que nos refleja la crisis económica mundial, de las cuales se están evidenciando atormentadas manifestaciones en Colombia, vemos que se comienzan a tomar medidas que tienden a atenuar el impacto de la mala racha para evitar que los golpes dejen cicatrices de mal aspecto en el rostro de la economía.
Oportunidad y amenaza

De todas ellas, hay una de gran impacto por sus proporciones presupuestales que por un lado alienta, pero que por otro encierra enormes preocupaciones: se trata de la decisi√≥n de empujar el acelerador de la inversi√≥n en infraestructura, para lo cual se ha dispuesto una suma que llega a los 55 billones, aportados por el gobierno nacional y el sector privado y 5 billones adicionales que ser√°n aportados por el super√°vit fiscal que registraron las regiones a 31 de diciembre del a√Īo pasado, para un total de 60 billones, cifra verdaderamente apreciable y tal vez sin precedentes en las √ļltimas d√©cadas.

Todo suena bien a primera vista y de lograrse el loable propósito, la infraestructura nacional recibirá un empuje jamás visto que se traducirá en vías de gran impacto y en otra clase de obras que apoyarán el esquema de apertura, el desarrollo nacional y el mejoramiento de la calidad de vida.

Pero a todas éstas, no podemos perder de vista que estamos en medio de un esquema que no ofrece las suficientes garantías para que esas enormes inversiones puedan ejecutarse con responsabilidad, eficiencia y transparencia, como lo anhela la directora de Planeación Nacional, porque desgraciadamente una buena parte de los contratistas en este país no cuentan con los instrumentos técnicos y éticos que den garantía para que esos tres postulados se cumplan y desgraciadamente siempre resultan funcionarios inescrupulosos, sin moral y dispuestos a lo peor a la hora de adjudicar las contrataciones.

Eso nos lleva a pensar en que esas inversiones tienen que ir aparejadas de un plan muy especial de seguimiento a la transparencia, para que puedan estar en capacidad de alcanzar sus loables prop√≥sitos. De lo contrario, muchas de esas partidas no resultar√°n m√°s all√° de convertirse en una oportunidad para los sinverg√ľenzas de este pa√≠s cuya conciencia est√° corrompida y esa podredumbre s√≥lo les hace ver la oportunidad para asaltar las arcas del Estado y defraudar a los ciudadanos contribuyentes que son los que aportan de su bolsillo los dineros para cada apropiaci√≥n.

Ya es hora de activar las veedurías ciudadanas, a las cuales poco se les ha fortalecido, pues cuando han querido ejercer fiscalización se les entorpece su labor, pues el corrupto siempre ve con incomodidad y fastidio que alguien trate de fiscalizar o de pedir cuentas.

Es una decisi√≥n pol√≠tica que hay que tomar y de ella depender√° el √©xito de las inversiones anunciadas y por tantos a√Īos esperadas.

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