Te perdono, Luis Ernesto | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-04 05:00:00

Te perdono, Luis Ernesto

Luis Ernesto pidió a Crótatas que lo perdonara por, siendo santandereano, creerse tan feliz sintiéndose paisa y Crotaticas -que es puro amor- lo disculpó y le preparó, para tratar de regresarlo al buen camino, la siguiente historia basada en un cuento del argentino Jorge Bucay. No es tan difícil entenderla, Luis Ernesto, ponga bolas:
Te perdono, Luis Ernesto

Hab√≠a una vez un hombre que ten√≠a mucho miedo a perderse. Todo empez√≥ el d√≠a en que al revisar unas fotos del curso de su colegio primario, no pudo reconocerse. Se angusti√≥ en demas√≠a y pens√≥ que podr√≠a llegar a no reconocerse en un espejo y eso significar√≠a perderse para siempre. Fiel a su necesidad de identidad, tom√≥ una extra√Īa decisi√≥n: desde ese d√≠a se vestir√≠a siempre de paisa. Pantalones paisas, calzoncillos paisas, zapatos paisas, camisas paisas y sombreros tambi√©n paisas. ¬ď¬°As√≠ - dedujo - en cualquier lugar que me vea sabr√© que el paisa soy yo!¬Ē.

Alegre con su decisi√≥n fue a la calle de los paisas y compr√≥ su tranquilidad con buena parte de sus ahorros. En retribuci√≥n por tan buena compra, le obsequiaron un pase gratuito para el Instituto Antiestr√©s que inclu√≠a arepa, mondongo, masajes, sauna, ba√Īo turco y piscina sin ning√ļn costo, de manera que Luis Ernesto no dud√≥ en aceptar el regalo y lo hizo efectivo esa misma tarde. Todo era maravilloso pero cuando terminaba de quitarse la ropa interior paisa, pens√≥ que desnudo ya no podr√≠a identificarse como el paisa y deb√≠a tomar un recaudo. Quit√≥ una hebra de su poncho y la at√≥ en su dedo gordo del pie derecho.

¬ďSi me pierdo -pens√≥- sabr√© que el del lazo paisa en el dedo gordo soy yo.¬Ē Con esta tranquilidad disfrut√≥ su premio, pero tan abstra√≠do estaba que no not√≥ cuando la hebra se resbal√≥ de su pie y flot√≥ en la piscina. Cr√≥tatas se top√≥ con la hebra, decidi√≥ hacerse un trapo del polvo con ese mismo tono y para no perderla decidi√≥ llevarla... atada a su dedo gordo del pie.

Cuando nuestro h√©roe paisa termin√≥ la zambullida, regres√≥ a vestirse, se sec√≥, dej√≥ la toalla y se mir√≥ al espejo. Al ver su pie sin la hebra paisa exclam√≥: ¬ď¬°Carajo, me perd√≠!¬Ē. Desesperado, sali√≥ en carrera por los pasillos, busc√°ndose. Encontr√≥ por fin el lazo paisa atado a un dedo gordo. Levant√≥ la vista y mirando a los ojos al due√Īo del pie, le dijo: ¬ďCrotaticas, yo s√© muy bien qui√©n es usted pero ¬Ņme podr√≠a aclarar qui√©n soy yo?¬Ē.

 

 

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