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Las guerras de la mafia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-06 05:00:00

Las guerras de la mafia

Son muchas y siempre las ganan. No hay que ser sabio para saber que la mafia sobrevive como ha sobrevivido en Italia a siglos de persecución, a miles de muertes, de violencia y de traiciones. Siglos de una organización donde el honor fue el principio de su formación y después el miedo que paraliza y hace callar. Miedo de morir, a la desaparición completa, a la muerte con ácido muriático, al corte de franela, a la muerte de sus familiares, de la las mujeres y de los niños (que al principio no eran objetivos militares), pero la crueldad no tiene limites ni moral.
Las guerras de la mafia

La mafia italiana, la Cosa Nostra, la Camorra, las familias mafiosas son otro poder, son una fuerza que algunos políticos utilizan para sus logros electorales y sirve a ambos: a la mafia porque le permite usar el poder político y al político para utilizar los recursos inagotables del mafioso que además, ha sabido aprovechar esa relación (se beneficia más que el político), para infiltrar como ha pasado en Colombia, la justicia, los entes investigadores, las fuerzas armadas, la guerrilla, el Congreso y el ejecutivo.

Sin tantas hipocresías se debería aceptar que ellos van ganando y ganan porque manejan una cosa que da poder y placer y contra eso, el hombre casi nunca puede y si puede, no es por mucho tiempo. Ante la situación social tan crítica, ante tanto desempleo, tanta pobreza, hambre y desidia, es común ver a muchas personas en esas actividades a las que llegan por física necesidad y por ambición. Se nota por su ritmo de vida, por sus gastos, por sus vehículos, por su cultura, pero el problema es que no todos pueden ser mafiosos, todo un país no puede convertirse en traficante, sería un imposible, aunque en esta tierra de macondos y coroneles Buendía nada lo es.

La mafia italiana se ha adaptado a los nuevos tiempos, la colombiana también. Los hijos de las grandes familias mafiosas, ahora son los nuevos ejecutivos que estudian en las mejores universidades del mundo y estudian para eso, para que no se acabe el negocio y para hacerse más ricos sin importar lo que le pase a una sociedad. En Italia, durante la guerra de la Camorra napolitana, hubo un relevo generacional, los jefes naturales fueron reemplazados por jóvenes ambiciosos, “gatilleros” que volaban cabezas y “tripas” como si estuvieran haciendo pizza.

Lo mismo pasa en Colombia, cada vez que agarran a un jefe, sale el gobierno y la policía a decir que se acabó un “cartel”, que se mató al “mejicano”, a Pablo Escobar, al “cartel” de Cali, etc., etc., pero sin saber cómo (o si lo sabemos), se multiplican como les multiplicó Jesús los cinco panes y los dos peces (ahora que estamos en Semana Santa), a sus seguidores y comieron “cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños”. La reflexión es importante para que la sociedad no termine una vez más, estrellándose. ¿Será la única salida la represión policial para acabar este grave problema? Nadie lo cree, damas y caballeros.

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