“No me gusta estudiar” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-06 05:00:00

“No me gusta estudiar”

Suena el despertador y comienza la misma historia de todos los días. *David no quiere ir al colegio.
“No me gusta estudiar”

Mientras unos estudiantes se levantan con entusiasmo porque ha comenzado una nueva oportunidad para ir a clase, aprender y jugar con los compañeros, para este estudiante de tercero primaria de un colegio privado de la ciudad, no hay nada que lo motive a levantar su cabeza de la almohada.

Así lo confirma *Esperanza, madre del menor, quien todas las mañanas debe soportar las pataletas, berrinches y escándalos de su hijo, para quien no existe una razón válida que le justifique porqué no puede seguir durmiendo.

“Me pide que lo deje en paz, que no lo lleve al colegio porque a él no le gusta estudiar”, señala Esperanza, quien continúa diciendo que a David no le gusta hacer tareas. Incluso llora cada vez que pasa cerca del colegio en días y horas que no tiene clase. Como sea, evita que le recuerden lo que tenga que ver con el estudio.

“He hablado con la maestra de él y me dice que a pesar de que no es el niño más motivado sí es juicioso, que se lleva bien con los compañeros y el ambiente es agradable”, afirma esta madre de familia.

Y aunque muchas personas puedan pensar que es normal que a la edad de este niño (ocho años) a alguien no le guste estudiar, casos como el de *María Fernanda dicen lo contrario.

Ella tiene 23 años y no teme reconocer que el estudio nunca ha sido su pasión.    

“Estoy en cuarto semestre de administración de empresas y la verdad estudio porque es casi una obligación. Una persona que estudia tiene mejores oportunidades, sin embargo nunca me ha gustado estudiar, me estresa ver temas que no me interesan y tener que cumplir con una rutina”, comenta esta joven universitaria.

¿Qué hacer cuando a la persona no le atrae la idea de pisar un aula? A esta pregunta respondieron profesionales y expertos.
(*) Nombre modificado por solicitud de la fuente

Una realidad que debe atenderse

Existen muchas razones que pueden provocar en los niños y jóvenes la desmotivación de ir a estudiar. Sin embargo, tal vez la más frecuente a cualquier edad es el rechazo por parte de los compañeros de grupo.

Este es el pensamiento de la especialista en pedagogía y semiótica de lengua materna, María Victoria Pimiento, quien desde su experiencia como maestra de la Fundación Colegio UIS reconoce que ese rechazo puede darse por múltiples causas, debido a que en las relaciones entre compañeros en etapa estudiantil se viven envidias, celos y los grupos son tan fuertes que consiguen apartar a todo un grupo si así se lo proponen.

En ese momento se baja la autoestima hasta el punto de que se comienza a reconocer en los niños y jóvenes un cuadro depresivo y desilusión frente a los que creía eran sus amigos.

Otra razón que puede reducir el deseo de estudiar, asegura María Victoria Pimiento, es que los maestros sólo reconozcan en el estudiante los aspectos negativos. Esto puede provocar que los estudiantes interioricen la percepción de que no sirven para nada, que todo lo que hacen es feo o les queda mal y, por consiguiente, lo que menos desean es ir a un lugar en el que no encuentra ningún reconocimiento.

“Los padres de familia deben identificar las causas que eliminan el interés de estudiar e inmediatamente acercarse a la institución educativa y buscar ayuda y orientación profesional en el departamento de bienestar. A su vez, deben empezar un trabajo de reconocimiento y fortalecimiento en su hijo, a cualquier edad, con el fin de que gane seguridad en sí mismo y reconozca sus fortalezas antes de sus debilidades”, afirma la especialista, al tiempo que agrega que se debe recordar a los hijos que huirle a las dificultades no es la mejor solución. Al contrario, enfrentarlas hace de la persona a una excelente ganadora y luchadora de mañana.

La maestra María Victoria señala que los maestros deben acercarse a sus estudiantes si ellos son rechazados. Hacerles ver lo importantes que son para el grupo. Sin embargo, si el problema es el maestro, la situación se complica porque a muchos maestros les cuesta reconocer que algunas de sus actitudes pueden estar afectando a los menores. En este caso, lo ideal sería realizar un trabajo en equipo, integrado por los coordinadores y el departamento de bienestar estudiantil de cada institución.

preguntas y respuestas

Con el ánimo de resolver las dudas más frecuentes que surgen frente al tema, responde María Adelaida García Barco, psicóloga especialista en niñez y adolescencia.    

1. ¿Cuáles son las razones que pueden provocar que a un estudiante no le guste estudiar?
“Las razones pueden ser variadas. Van desde su no adaptación al sistema educativo hasta la falta de interés por el estudio.
Los estudiantes, hoy en día, muestran una marcada tendencia a la ley del mínimo esfuerzo, producto básicamente por las facilidades que la norma educativa les ha dado. De esta manera, los estudiantes ven con simpleza el hecho de asumir responsablemente su rol escolar.
Otra razón es que muchos jóvenes tienen baja tolerancia a la frustración y esto los lleva a no arriesgarse a enfrentar un mal resultado. Por esto, prefieren evadirse y no asumir responsabilidades”.

2. ¿Cómo deben actuar maestros y padres ante esta realidad? “Padres y maestros deben asumir una posición activa, enfocada siempre a guiarles a hacer las cosas, a mostrarles la importancia de la educación desde una perspectiva propia y personal, guiarlos a tomar las riendas de su vida y demostrarles con argumentos que la formación académica les brindará las bases y herramientas necesarias para tener una mejor calidad de vida”.

3. ¿En algún momento es bueno permitir que el estudiante deje de asistir a clase o hay que enviarlo obligado? “Si la decisión de no asistir al colegio está ligada a caprichos, éste es un asunto que se debe negociar pero nunca permitir dejar a un lado la formación. La negociación debe girar en torno al hecho de que no se le obligue pero tampoco se le permita desistir.
Si existen razones diferentes que lleven al joven a manifestar su deseo de no asistir al colegio, se debe también analizar la situación, pero el ideal es que los jóvenes y niños se eduquen para su futuro”.

4. ¿De qué manera se puede despertar la motivación?
“Analizando al joven de manera individual, conociendo sus intereses y fortaleciéndolos, cultivando los hábitos de estudio y fortaleciendo el establecimiento de metas propias. Enfocar a los niños a conocerse para de esta forma llegar a establecer prioridades y de esta forma tener un claro futuro y una clara toma de decisiones”.

La situación actual

De acuerdo con la psicóloga Ana Juliana Becerra, son diferentes las razones que pueden provocar la desmotivación escolar. Una puede ser por malos hábitos de estudio, otra puede ser ausencia de motivación, también problemas de aprendizaje, malas relaciones con compañeros o mala pedagogía por parte del maestro. Por eso, con el fin de brindar el acompañamiento adecuado, es importante detectar la razón de la dificultad.

Si es motivacional, darle herramientas, tutorías o refuerzos para disfrutar su aprendizaje con estrategias diferentes y adicionales al aula.

Es importante tener en cuenta que el sistema educativo al implementar la promoción automática, ha generado que los estudiantes queden con vacíos. Eso los desmotiva porque se sienten desprovistos de datos o información. Así llegan a la universidad.

EL EJEMPLO

Son los padres de familia a los que les corresponde dar las herramientas de solución a esa desmotivación. Los niños tienden a imitar a los padres, por eso si se ve que su papá o mamá se queja todo el tiempo del trabajo, él también se va a desmotivar frente hacia su estudio.

Este es el pensamiento de la psicóloga Maritza Gabriela Otero Corrales, especialista en programación neurolingüística, quien resalta que el lenguaje que se use con el niño debe ser adecuado. “Si le dicen que estudiar es chévere deben demostrar lo mismo con su expresión corporal. Tampoco decirles que primero está el deber y luego el placer porque, de esta manera, el estudio queda visto como algo aburrido y obligatorio. Decirles que se van a divertir con las tareas y luego con los juegos”, puntualiza Otero Corrales.

LISTA
Para tener en cuenta

Con el fin de propiciar ambientes agradables en el aula y evitar que se haga presente la desmotivación por parte del estudiante, se recomienda:

1 Propiciar diferentes dinámicas de clase, con el fin de que el niño o joven sienta expectativa de llegar. De antemano sabe que algo nuevo pasará hoy y no lo mismo de siempre.

2 Permitir que en las clases hayan espacios de socialización en los que el estudiante pueda dar sus puntos de vista, preguntas y demás cosas que quiera expresar.

3 Propiciar un ambiente en el que todos se sientan reconocidos y valorados. Que no se sientan parte del montón.

4 Mostrar el conocimiento, de modo tal que vaya ligado a otros aspectos prácticos y propios de la vida cotidiana, y no como algo para aprender de memoria o para una evaluación.

5 Permitir el desarrollo de talentos y habilidades propias.

 

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