¿La televisión está adoptando a sus hijos? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-06 05:00:00

¿La televisión está adoptando a sus hijos?

Telenovelas, películas y dibujos animados se roban la atención de los niños y adolescentes, el sector de la población que más horas dedica al consumo de televisión. Una realidad que se presenta debido a la poca posibilidad que tienen los padres de familia de estar en los hogares para regular el tiempo que sus hijos dedican frente a la pantalla chica.
¿La televisión está adoptando a sus hijos?

Karina es una niña de seis años, hija de Fernando González y Carmen Vargas, una pareja de padres que reconoce que la menor pasa más de cinco horas al día viendo televisión.

“Mi hija sale del colegio a las tres de la tarde, se queda en casa de la abuela hasta que nosotros pasamos por ella. Por lo general llegamos después de las ocho de la noche. Hasta esa hora Karina está frente al televisor”, afirma Fernando, padre de la pequeña, quien reconoce que la abuela no toma medidas para que no siga viendo televisión por tanto tiempo. Sin embargo, a él y a su esposa no les queda otra opción que permitir que eso suceda porque no tienen a otra persona de confianza a la que puedan delegarle el cuidado de su hija.

“Mi suegra es una persona mayor que ya no está para criar niños, por eso para nosotros es un gran apoyo el que se quede con Karina mientras mi esposa y yo terminamos nuestra jornada laboral”, explica este padre de familia, quien tiene que claro que para la menor no es positivo exponerse sin asesoría de un adulto a los mensajes que presentan a través del televisor. Y tiene razón.

Profesionales y expertos señalan que los niños que pasan la mayor parte de su tiempo viendo televisión, crecerán con modelos de vida distorsionados, pues asumirán como verdad total lo que ven en la pantalla.

Fantasía o realidad

Es importante tener en cuenta que no todos los programas de televisión atentan contra el desarrollo, sin embargo, la adicción por la televisión puede incitar a que el menor repita algunos comportamientos que atentan contra su sano desarrollo y salud mental.

Algunas tiras cómicas tienen mensajes de desorden familiar, cultural, afectivo, moral y espiritual. Esto es algo que muchos padres de familia no perciben porque esos contenidos están disfrazados en programas de diversión.

Así lo indica el psicólogo social y comunitario Freddy Hernando Cristancho Rincón, quien también reconoce que en el mercado televisivo existen programas sensacionalistas que estimulan a las personas a cometer actos vandálicos o de decadencia moral.

“Desafortunadamente nuestros hijos están expuestos a programas con bastante decadencia de valores como el respeto, la lealtad, la dignidad. Estimulan el morbo, la sevicia y demás prácticas de desintegración social”, afirma el psicólogo.

La tarea de los padres de familia está en orientar a sus hijos cada vez que les sea posible. La televisión puede ser un gran medio educativo si se selecciona el contenido.

Como primer paso, Freddy Cristancho recomienda establecer horarios y conocer de primera mano cuáles son los programas que a sus hijos más les interesan. Con una adecuada orientación y argumentación por parte de los adultos, los programas no aptos para la edad de los niños, pueden llegar a ser vistos como un buen espacio para rescatar lo positivo.

“Lo ideal es no dejar la educación de los hijos en manos de la televisión, ya que los hijos son únicos y sólo los padres saben si sus pequeños están preparados o no para asimilar toda la información que de este medio proviene”, dice el psicólogo.

Este profesional continúa diciendo que papá y mamá deben posibilitar que sus hijos exploren o se diviertan con otros recursos diferentes a la televisión.
 
Un buen ejercicio, agrega Cristancho Rincón, es que los progenitores se evalúen con el fin de reconocer qué tanto saben de las capacidades de sus pequeños.
 
“Propóngase el reto de descubrir los talentos de sus hijos. Seguramente encontrará en cada hijo una gran capacidad y talento. Trate de desarrollar esa parte cognoscitiva de sus hijos y el resultado le dará alternativas distintas al recurso de ver televisión como última opción”, puntualiza el psicólogo Freddy Hernando Cristancho Rincón.

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Consecuencias

La psicóloga clínica Conchita Ramírez Acosta señala algunos efectos negativos que pueden surgir en quienes no encuentran otra alternativa diferente a la televisión, para pasar su tiempo libre:

1 No desarrollan su intelectualidad, afectividad y demás habilidades sociales. Éstas son ganancias que se adquieren con el juego y otros espacios de esparcimiento, diferente a la televisión.

2 Generan en la persona una actitud pasiva, ya que la televisión exige un papel de espectador que debe mantener silencio, no se mueva, no explore, no imagine; creando así hábitos y dependencias. No saben qué hacer cuando no tienen la posibilidad de ver televisión.

3 En su mayoría son personas poco sociales (tímidos e introvertidos), con bajo rendimiento académico y con dificultades de concentración y atención, contrario a lo que muchos piensan que la televisión permite que la persona se concentre y esté atenta con facilidad.

4 Tienden a imitar todo lo que ven sin clasificar lo que es violento y lo que no lo es, no reconocen lo que es verdad y ficción. Tienden a ser agresivos y violentos.

5 Pueden despertar un ritmo de vida en medio del sedentarismo, adicción y trastornos de personalidad, alteraciones de comportamiento en lo afectivo, personal y social.

6 No ejercitan el lenguaje, lo cual provoca que pierdan la capacidad de estructurar su pensamiento, ordenar ideas y expresarse.

LA VOZ DEL EXPERTO
Todo con equilibrio

claudia angarita giorgi / Psicóloga clínica de niños y jóvenes

“El problema comienza cuando la televisión se convierte en el sustituto de la compañía de los padres u otras personas responsables del desarrollo y formación de los niños. También cuando los afectos se dan con mayor fuerza hacia aquellos personajes que ven en la pantalla. De esta manera el menor se aísla de los espacios sociales y se priva de fortalecer sus habilidades motoras por dedicar el mayor parte de su tiempo a contenidos imaginarios.

Es importante tener en cuenta que para el niño es bueno ver televisión porque, de esta manera, se identifica con otros personajes, aquellos con los que todos necesitan representarse en algún momento de la vida. Además los que no ven televisión verán limitada su capacidad de socialización porque no tienen recursos o referentes de situaciones actuales. Sin embargo, el consumo de televisión debe ser equilibrado.

La televisión sólo maneja lo imaginario y es bidimensional, no tridimensional. No permite la interacción con el otro, no explora su análisis o pensamiento. Así se priva de vivir otros escenarios de juego e intercambio”.

 

 

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