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Para vivir es necesario resucitar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-09 05:00:00

Para vivir es necesario resucitar

Para vivir es necesario resucitar

La muerte que normalmente cierra la época de la vejez y ella misma que es vieja como el mundo y el universo, da a luz en su vejez milenaria a la vida. De esta manera el sepulcro se convierte en una cuna donde se mece la vida para el hombre. Y qué sorpresa tan grande la que nos da Jesús pues el que consideraban muerto se encuentra esperando, impaciente, pero en otro lugar, por el camino.

Decir «Feliz pascua» equivale a decir: la pascua es tuya, para ti. Entra, toma lo que es tuyo ya lo ganaron para ti.

Celebrar la pascua no significa ser espectadores de este evento inaudito, oír su narración por enésima vez, sino vivirlo juntamente con el protagonista. Festeja la pascua, quien «toma parte». No se trata de morir y de ser sepultador con él (el bautismo no es otra cosa).

Si no estamos «unidos» en su muerte, no podemos estarlo en su resurrección. El hombre viejo, o sea el hombre del pecado está condenado a la pena de la crucifixión. Y la sentencia ya ha sido ejecutada en el Gólgota.

La entrada en la nueva vida, el vivir como resucitados, aquí, en esta tierra, solo es posible si hemos hecho nuestros funerales... cristianos, hermanos míos, no nos hagamos ilusiones. El territorio de la pascua no es un lugar exótico, acariciado por el sol, donde podemos pasar unas vacaciones felices, y que alcanzamos sin dificultad «sobrevolando» el territorio donde llevamos cancinamente nuestra vida habitual.

No es cuestión de sobrevolar, sino de pasar a través de.

El «paso» no es facultativo, sino obligatorio. Y no podemos cargar con el acostumbrado bagaje de miserias y baratijas, con las dosis acostumbradas de «levadura vieja» (I Cor. 5,7), con los pesos habituales de las costumbres rancias, las preocupaciones de siempre por «las cosas de aquí abajo».

Es necesario hacer desaparecer todo estos, dejarlo atrás, sepultarlo. En la nueva creación se entra desnudos (Cristo abandono los vestidos de la muerte en el sepulcro, se desintereso de ellos.   La vida no tiene necesidad de reliquias. El viviente deja rastros incandescentes en los corazones), para ponerse el vestido de la luz.

Así pues, Cristo nos pone a disposición tanto su muerte como su resurrección.  Pone a nuestra disposición su pascua. Los creyentes realizamos, juntamente con El, una «travesía».   Solamente si «pasamos a través» de todo el misterio pascual, nos hacemos capaces de vivir.

 

Ojala nos dejemos atrapar por un deseo «pascual» de resurrección.

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