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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-09 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Los peruanos han demostrado que la justicia es lenta, pero llega. Las masacres de los falsos positivos, el apoyo al paramilitarismo y el atropello a las Cortes, que el presidente Uribe copió de la exitosa campaña de Fujimori contra Sendero Luminoso, terminaron por condenar al ex dictador del Perú. Esperemos que algún día lleven también al señor Alvaro Uribe a un juicio similar. Con la condena del dictador Alberto Fujimori, debería reflexionarse en Colombia si para derrotar a la guerrilla debemos aceptar que se rompan todos los principios legales y éticos y se consagre en la Constitución este peligroso esquema de seguridad democrática.

Alvaro Gómez

De todo un poco
    
Dizque el gobierno no baja/ el precio de la gasolina/ aunque el Contralor dijera/ que no es un precio legal/ que los mil doscientos más/ son un precio artificial/ que la sigamos comprando/ por ser precio oficial. Que el ex ministro Pretelt/ con Yidis no hizo justicia/ cuando le ofreció prebendas/ para alcanzar su franquicia/ y con su voto apoyara/ la fatal reelección.
Que Diego Palacios también/ nos daría su protección/ Protección Social que a todos nos tiene sin dirección. / Disque DMG con su aporte/ contribuyó al Referendo./ Pero este enredo macabro,/ palabra que no lo entiendo.

Hugo Fernelly González G.

Reflexión para Semana Santa

Lamentablemente, en una época de tantos desafíos, pruebas, tentaciones, cambios, avances científicos, tecnológicos, distractores e intereses, olvidamos que Jesucristo debe ser el eje central de nuestras vidas, que Él es nuestro Salvador y Redentor, y que la obediencia a la Ley de Dios trae innumerables bendiciones (Mateo 6:33). Pensemos por un instante en cuáles son las prioridades que establecemos en nuestra vida.

Diana María Tovar Osorio

Como en los viejos tiempos

Hace algún tiempo, una institución educativa de alto prestigio como lo es la UCC, le exigió a mi hija que cursaba allí el bachillerato que hiciera un trabajo de buen comportamiento y que para ello buscara en la Urbanidad, de Manuel Antonio Carreño. Como es obvio, mi hija no sabía quién era ese señor y dónde podría hallar lo referente a su tarea.

Acudió a mí y yo le dije ‘busca en mis libros del armario y ahí encontrarás un librito de unas 100 páginas y haz la tarea y antes te tomas el trabajo de leerlo, te será de mucha utilidad’. Felicité al profesor que tan diligentemente exigía estos trabajos, desafortunadamente hoy olvidados, pero que en nuestro tiempo de estudiantes por allá en los años 50, eran de forzosa obligación. Ahora que un grupo de estudiantes se propone rescatar las buenas maneras y el comportamiento adecuado en cada lugar y circunstancia, merecen un galardón.

Ojalá tengan el apoyo de las instituciones donde estudian y el de todos en general. Es una tarea bien ardua en esta época donde el respeto por la persona brilla por su ausencia, el miramiento despectivo de lugares comunes, instituciones y monumentos y el vocabulario más se parece a una cloaca con sus vulgaridades. Rescatar a don Manuel Antonio Carreño y su Compendio del Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, es algo de admirar y resaltar. Ojalá sus esfuerzos no sean en vano y sirvan para que volvamos a aquellos viejos tiempos en los que la “edad, dignidad y gobierno” tenían vigencia y eran respetados.
 
Tobías Herrera Méndez
    

¿Por que antes sí y ahora no?

Anteriormente, en esos tiempos en que utilizábamos la mochilita de dril con la pizarra y el plumero, las tablas de multiplicar en las tapas de los cuadernos Cardenal y Modelo, no eran resortados ni con tapas plastificadas con los Power Rangers, modelos y todos esos personajes innecesarios de estos tiempos modernos. Lo que sí era cierto es que las tareas las hacíamos sin necesitar tanta ayuda exterior y mucho menos computador; por lo menos en el colegio el Divino Niño, la señorita Eliodora nos tomaba las tablas y el que no las sabía; “ahora arreglamos” y mientras tanto nos quitábamos dos pestañas para ponerlas en las manos en cruz porque creíamos que se partiría la férula a la profe en el momento del castigo; ponga la mano y tome el reglazo y nuestros taitas nunca se quejaron por que nos daban férula en el colegio. Si uno contaba, no se iban a reclamar, mas bien decían ‘a este chino le falta es un poco de correa y chillel. Vea mijo, yo lo que quiero es un hombre de bien, a estudiar que la letra con sangre entra’. Creo que la mayoría de nuestra generación no nos encontramos traumatizados y logramos salir adelante. Ahora los colegios actuales tienen mil métodos nuevos de enseñanzas, con computador y profesores escalafonados, muy bien preparados.

A las juventudes modernas no se les encuentra ese empuje y deseo de salir adelante, de llegar a hacer las tareas y después salir a jugar; las madres de hoy en su mayoría trabajan y además tienen la obligación moral de colaborar en sacar adelante el hogar en todas sus facetas. A los profesores les queda la tarea de completar esta faena familiar, a las juventudes desde su niñez y así tendremos personas de bien para el futuro.

Diego Serrano Acevedo.

 

 

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