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El pizarrón de la diferencia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-17 13:44:06

El pizarrón de la diferencia

El profesor pasa a una estudiante al tablero y le plantea un ejercicio matemático:
El pizarrón de la diferencia

¿Cuánto da la resta de 12 menos 3?
Antes que colocar un número, la alumna escribe en el pizarrón la palabra: “septiembre”.

Este resultado, por supuesto, deja con la mirada incrédula al docente: ¿Septiembre? ¿de dónde saca esta respuesta?
“De restarle tres meses al año: si le quito diciembre, noviembre y octubre, me quedo en  septiembre”, argumenta la joven.

El profesor explica que hubiese preferido que hiciera la resta aritmética y respondiera lo que todos esperaban en la clase: ¡qué 12 menos 3 da 9! Igual, le anota a la joven un cinco, la mejor calificación.
La respuesta de la recursiva pupila, además de ser correcta, le sirve al catedrático para resaltar la importancia de marcar la diferencia. También le permite hacer una pausa en su clase de matemáticas y plantear una pequeña reflexión.

Enseña que todos deberíamos entendernos a las buenas, sin importar que nuestros puntos de vista sean distintos.
¿De qué se trata? le pregunta otro estudiante; a lo que él responde:
“Se trata de que todos debemos escuchar a los demás y respetar sus temperamentos, sus gustos, sus opiniones, sus caprichos e incluso sus formas de rascarse las orejas”.

Añade que, por ejemplo, muchos docentes no entienden a sus alumnos porque no se ponen en los zapatos de ellos. Por eso, en más de una ocasión ellos no dan lo mejor de sí en la escuela.

Puede que los alumnos de hoy amen lo fácil, tengan manías y desprecien la autoridad. Es cierto que responden a sus padres, alzan sus voces y hasta tiranizan a sus maestros. Sin embargo, en cada uno de ellos hay mucho por aprender. Los alumnos enseñan más que cualquiera. Antes que reprenderlos, se les debe escuchar y educar.

Eso sí: todos somos libres de obrar y hacer lo que creamos mejor, sin que ello nos dé derecho a perturbar a los demás.
En el ejemplo de la resta, el profesor no se molesta, sólo aprende. Reconoce que 12 menos 3 puede tener un resultado distinto: ¡puede ser septiembre!

póngase en los zapatos del otro

Con sus zapatos usted puede pisar ondas, inclinar espigas y hasta ‘violar’ la espuma. Los poetas se atreven a decir que, con el calzado bien puesto, un ser es capaz de penetrar hasta el cáliz de una rosa sin dañar sus pétalos.

Gracias al calzado usted va y viene y, por supuesto, conduce su humanidad con la seguridad de que nada le va a pasar a sus pies. Es más, camina tan seguro, que casi no mira al piso para ver por dónde va. Los zapatos pueden estar viejos, pero usted termina queriéndolos. Tanto, que cuando compra unos nuevos, los callos hacen su aparición como ‘señal de protesta’. Pero, ¿es consciente de que sus zapatos, al igual que los de todo el mundo, tienen grandes agujeros?
¡Póngase en los zapatos de los demás! ¿Ya lo hizo?

Ahora camine con ellos al menos  un minuto. Y si el dueño de esos zapatos está cerca, hable con él durante 20 segundos.
Déjeme adivinar qué pasó:

Es probable que los zapatos no le tallen, a lo mejor se tropezó o tal vez no pudo resistirlos.

Sea lo que sea, una cosa estuvo clara: usted sí pudo hablar con esa persona. Cada vez que pueda, haga este ejercicio. Verá que para intercambiar su punto de vista con otra persona, a veces tiene que ponerse en los zapatos de su prójimo.

De esta forma usted logra transformar su actitud “criticona” y termina comprendiendo al dueño de los zapatos ajenos que porta.

Puede parecer un ejercicio ‘tonto’, pero si lo analiza, es una fórmula válida para comprender mejor a los demás y, por qué no, para hablar con ese ser que jamás ha podido entender.

LISTA
10 mandamientos para entendernos

1 No imponga sus deseos. Cada persona es una y particular. Respete el gusto y la voluntad de su vecino.
2 Sonría a los demás. Recuerde que para fruncir la frente accionamos 72 músculos y para sonreír solamente 14.
3 Llame a las personas por su nombre. Aunque no lo crea, la música más suave para muchos sigue siendo el oír su propio nombre.
4 Sea amigable. Si usted quiere tener amigos, sea amigo de la gente. Deje de ver enemigos en todas partes.
5 No exija actitudes. Cada cabeza, una sentencia. Nadie piensa como todo el mundo. No trate de adaptar a las personas a sus gustos.
6 No se distancie. El no pensar como el otro no es razón suficiente para que se distancie de él.
7 Generoso al elogiar y cauteloso al criticar. Los líderes elogian y saben criticar a los demás, dándoles confianza; no humillándolos.
8 Sea considerado con los sentimientos del otro. Es necesario comprender lo que sienten los demás, cuando nosotros actuamos.
9 Preocúpese por la opinión de los demás. Recuerde que existen tres lazos en una controversia: el suyo, el del otro y el lado del que está cierto.
10 No juzgue. Antes de juzgar a alguien, póngase en su lugar.

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