Reflexiones históricas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-31 05:00:00

Reflexiones históricas

Desde la escuela hasta nuestros días se ha hecho hincapié en la efemérides del 20 de julio de 1810 cuando el Nuevo Reino de Granada se dio su propio gobierno.
Reflexiones históricas

Pero se olvida que las revoluciones que establecen un cambio institucional no son fortuitas, son el remate de un proceso en el cual intervienen una serie de circunstancias. Para nuestro caso lo fueron de carácter ideológico, económico, militar y políticas. Todas provenían del descontento social ante un gobierno personalista, clasista e injusto.

Como en todo, lleg√≥ el momento en que esas causas se entrelazan y el insuceso entre un chapet√≥n y un criollo, tras la negativa de aquel a colaborar en la recepci√≥n de un visitador, preparada por los santafere√Īos, levanta al pueblo que exige cabildo abierto, convertido luego en extraordinario, el cual depositara la autoridad por vez primera en personas conocidas y determinadas.

Sin embargo si repasamos nuestra historia a partir de ese momento, la pugnacidad, la intolerancia, la envidia y los odios se han convertido para desgracia nuestra en una constante, cuya v√≠ctima m√°s ilustre fue el propio Libertador, objeto de traiciones y atentados y quien al final de sus d√≠as, habiendo sufrido la desmembraci√≥n de la Gran Colombia, en la hacienda de San Pedro Alejandrino lanz√≥ un √ļltimo grito de desesperaci√≥n:
¬ďEl que sirve una revoluci√≥n ara en el mar¬Ē

Pasados muchos a√Īos y derogadas otras tantas Constituciones, no encontramos a√ļn el Norte que logre consolidar nuestras instituciones pol√≠ticas. Podemos afirmar sin equivocarnos que a√ļn padecemos de similares problemas a los que dieron origen a la conmemoraci√≥n hist√≥rica que acabamos de celebrar. Nuestro comportamiento ciudadano contradice la ense√Īanza de Cicer√≥n quien afirmaba que ¬ďla historia es la maestra que ense√Īa¬Ē. Para nosotros no ha sido ense√Īanza porque hemos vuelto a incurrir en los mismos errores. Lo que suelen llamarse instituciones necesarias, no son a menudo m√°s que las instituciones a la que estamos acostumbrados, con sus defectos y debilidades.

Únicamente cabe la libertad donde hay un Estado poderosamente constituido y donde sus instituciones inspiren confianza y respeto. Si el Estado es débil, la injusticia de los unos tratará de sobreponerse al derecho de los otros; las muchedumbres tratarán de atrepellar al individuo aislado. Cuando el Estado es fuerte sin ser arbitrario o totalitario, cuando está arraigado y no vacila, es fácil mantener y hacer respetar el derecho de los individuos.

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