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Recorriendo Bolivia (XI) | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-12 05:00:00

Recorriendo Bolivia (XI)

Recorriendo Bolivia (XI)

El aeropuerto está en una planicie a 4.100 ms. de altura donde está también situada la ciudad de “El Alto”, el dormitorio de La Paz, poblada por un proletariado muy adicto al actual gobierno. De él desciende la gente hacia la capital para apoyar a su Presidente. Es una villa superpoblada, caótica, contaminada y carente de árboles y parques. De El Alto se desciende hacia La Paz por una autopista que después se convertirá en la única vía arteria de la capital que la atraviesa de norte a Sur.

La Paz está situada en un profundo y bastante estrecho valle rodeado de montañas calcáreas, victimas de la erosión. En el valle se encuentran las casas principales, iglesias, industrias y grandes negocios, mientras en las montañas circundantes se apilan agarradas como en un pesebre las casas populares de ladrillo a la vista y sucias de contaminación, donde habita la población pobre. En la cumbre de esas montañas se han construido algunos edificios de apartamentos.

Al terminar el valle en la vertiente de una de esas montañas se encuentra un hermosísimo parque natural formado por farallones similares pero inmensamente más imponentes que los de Girón. El astronauta Neil Amstrong lo apellidó, por las semejanzas con nuestro satélite, “Valle de la Luna”.  La aridez del valle contrasta con el tapete verde de un espacioso campo de golf donde los pocos oligarcas paceños se divierten indiferentes ante la miseria circundante.
El tráfico de La Paz en endiablado aún en las horas no pico. Por sus pocas aceras es una odisea caminar debido al pulular de la muchedumbre y a la presencia de pordioseros y vendedores ambulantes. Nuestro conductor-gerente, un indígena evista, pretendió convencernos de que en la Paz el índice de desempleo no superaba el 7%.

No tuvimos tiempo para visitar las antiguas ruinas de Tihuanaco y tuvimos que contentarnos con una reproducción a tamaño real que hay en una plaza de la ciudad. Pero sí realizamos un completo periplo por el hermoso Titicaca.

Cuando nos dirigíamos hacia el lago recibimos información de la agencia de que la carretera estaba bloqueada por los transportadores frustrados porque el gobierno no había cumplido la promesa de subirles los fletes. Pero nuestro conductor, un indígena aymara, conocía un camino de herradura por el cual logramos burlar el bloqueo. Cuando llegamos a la ribera del lago tuvimos que trasladarnos a la otra orilla en un pequeño ferry perteneciente a una cooperativa que se había opuesto a la construcción de la carretera, pues perderían sus fuentes de trabajo. Conflicto similar al de los mineros de Potosí pero en este caso los cooperativistas trabajan en condiciones aceptables.

 

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