Último adiós a las víctimas del accidente | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-01 05:00:00

Último adiós a las víctimas del accidente

Un día lluvioso, pardo y oscuro, amaneció como el corazón de la mayoría de ciudadanos del Puerto Petrolero. Trece de sus habitantes, casi todos profesores, fallecieron víctimas del absurdo accidente ocurrido en el kilómetro 14 el miércoles anterior.
Último adiós a las víctimas del accidente

Mientras la Policía de Carreteras es enfática al afirmar que las causas del choque se fundamentan en la responsabilidad del conductor del carrotanque, una de las sobrevivientes, la profesora Liliana Martelo, en diálogo con Vanguardia Liberal relató los segundos previos al choque y dijo que la buseta iba muy rápido y, según ella, el conductor del microbús venía haciendo virajes peligrosos.

El capitán Eduardo Chamorro, Comandante de la Policía de Carreteras del Magdalena Medio, señaló que “la invasión de carril y exceso de velocidad por parte del carrotanque es lo que podemos probar. Si el conductor venía dormido o embriagado, no lo podemos determinar ahora, pero en el croquis levantado se pude ver esa responsabilidad”.

Entretanto, la profesora Martelo afirmó ayer: “Don Manuel venía corriendo mucho. Recuerdo que vi venir la mula de frente y uno giró a la derecha y otro a la izquierda… Cuando desperté, tenía la buseta encima o una parte de ella. Lo único que hacía era clamar a Jesús. Vinieron los socorristas y me ayudaron”.

La docente, incluso, recordó que no era la primera vez que sentía miedo por el exceso de velocidad que alcanzaba el vehículo que los transportaba.

Un día antes del accidente pasó otra imprudencia con la misma buseta. Veníamos saliendo de La Fortuna y venía una hilera de carros de lado izquierdo, uno de esos se sale a toda velocidad queriéndose pasar a los demás, y ahí veníamos nosotros. Ni la buseta bajaba la velocidad ni el otro tampoco. Nadie quiere dar su brazo a torcer y yo tuve mucho miedo. Los conductores de las busetas son muy imprudentes. Yo los conozco a todos y el menos imprudente era don Manuel”.

Otros sobrevivientes

Mientras unos familiares y amigos lloraban en las funerarias de la ciudad, otros agradecían a Dios por la dicha de contar entre sus parientes a los sobrevivientes que milagrosamente se recuperan en la Clínica Magdalena.

Además de Liliana, quien sólo tuvo fractura en un brazo y una contusión en un ojo, otro de los sobrevivientes que corrió con suerte fue Julio Lenith López, a quien le hicieron cirugía en los dos brazos. Su madre, Araceli Arrieta comentó esperanzada: “El doctor dice que no es necesario trasladarlo a Bucaramanga, está bien y habla bien. Tiene una herida en la cabeza”.

Por su parte, Nydia Pacheco también se está recuperando en la clínica Magdalena. Después de múltiples fracturas en la cadera y las piernas, además de una herida en la cabeza, fue llevada a cuidados intensivos donde, según sus familiares, se mantiene estable y recuperándose.

Heridos que permanecen en Barrancabermeja
Tulio Lenit López
Liliana Martelo Muñoz
Nidya Pacheco

Trasladados a Bucaramanga
Adriana Carolina Hernández
Jhon Freddy Reyes (conductor de la tractomunla)
María Carmenza Rodríguez

Escenas de una tragedia

Mientras el padre de Jaidy Royero no paraba de llorar sobre el ataúd de su hija, el de Yesenia Peñaloza contaba que no entendía la falta de colaboración de algunos funcionarios: “El fiscal que firma se fue a las 6 de la tarde, faltaban 3 cuerpos por entregar, y nos dijeron que hasta el otro día podíamos retirarlos y todo por una firma. Finalmente nos ayudaron y nos entregaron los cuerpos como a las 12 de la noche”, afirmó el progenitor.

Sentimiento de dolor

Algunos institutos de Barrancabermeja se solidarizaron con las familias de los profesores muertos en el accidente. La Cámara de Comercio expresó su sentimiento para “asumir con resignación, unión y mucho amor este difícil trance”

Tulio y yesenia, un final trágico

Yesenia recién había cumplido 26 años, dos menos que Tulio Lenit, por quien sentía un cariño muy especial. Según versión de sus familiares, aquel romance que nació entre idas y venidas hasta La Fortuna, les había llevado a convivir un tiempo.

Ella, profesora de Español y con una niña de 4 años; él, profesor de química y biología en el mismo centro educativo; la mañana del accidente no viajaron uno al lado del otro en el microbús de Cotsem. Ese día, Tulio decidió ubicarse en la parte de atrás, alejado de Yesenia quien esperaba asistir por última vez a la escuela, pues sería trasladada. El violento choque los habría de alejar para siempre. Mientras Tulio Lenit, sobreviviente milagroso, se recupera en la clínica Magdalena, Yesenia es velada en la funeraria por sus familiares.

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