El intercambio humanitario | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-17 05:00:00

El intercambio humanitario

Las Farc desde su conformaci√≥n como organizaci√≥n pol√≠tico militar -hecho ocurrido a finales de abril y principios de mayo de 1966 en las monta√Īas del Tolima cuando varios destacamentos guerrilleros campesinos decidieron unificarse y crear un solo movimiento- esparcen en derredor y a todo lo largo de su historia un¬† fuerte olor de sangre, odio y guerrerismo, por encima de cualquier propuesta pol√≠tica.
El intercambio humanitario

Esa placenta hundió a tal organización en la comisión de crímenes comunes, actividades aborrecibles como el secuestro, el narcotráfico y  actos de terrorismo que produjeron una amalgama en la que tiene  peso y fortaleza la comisión de delitos de lesa humanidad y se asfixia la acción política.

Eso llevó al pueblo colombiano no solo a tomar partido en contra de las Farc, sino a repudiarlas y radicalizarse en grado tal que su participación electoral ha favorecido en las urnas a aquellos candidatos cuyos discursos dan certeza que en el ejercicio del poder las confrontarán abiertamente pues consideran que es un sangriento monstruo que ha impedido que Colombia progrese socialmente y se desarrolle económicamente.

Pero los hombres, sus actos y la historia no son estáticos, son dinámicos y el hoy muestra que, sin abandonar el repudio ni la política de enfrentar la violencia que personifican las Farc, se puede estudiar y debatir serenamente si es o no prudente permitir que se lleven a cabo actos humanitarios en los que la violencia y el zarpazo voraz no sean la nota prevalente.

En los √ļltimos meses, producto de circunstancias como la ofensiva acertada de las Fuerzas Armadas, la mano dura del gobierno, el veto de la comunidad internacional al terrorismo, la asfixia armada en que se encuentran, los relevos en su Secretariado, el cambio de direcci√≥n, la discusi√≥n interna que hay por la putrefacta charca de narcotr√°fico en que est√°n anclados, han hecho que las Farc hayan dado un giro en su t√°ctica y estrategia.

Sobresalen el no exigir una zona desmilitarizada en Pradera y Florida (Valle del Cauca) para llevar a cabo un intercambio humanitario, su decisi√≥n de entregar los restos mortales del mayor Guevara, la decisi√≥n unilateral de liberar ¬Ėa migajas- a varios secuestrados de los cuales el pr√≥ximo ser√° el Cabo del Ej√©rcito Moncayo, muestran que hay otros vientos.

Es est√ļpido morder el anzuelo de que las Farc bajaron la guardia. Pero es torpe no percatarse que el camino hacia el intercambio humanitario est√° menos oscuro que antes, que en la patria pueden brillar las vidas y por eso se debe, sosegadamente, abrir el debate sobre tal posibilidad para que quienes en forma inhumana llevan a√Īos pudri√©ndose en la selva vuelvan a vivir.

Esto no desdice de ninguna posici√≥n ideol√≥gica y si se hace con firmeza y lucidez no empeque√Īece lo logrado por las instituciones de la Rep√ļblica pues al contrario, pone en evidencia que la patria hace prevalecer la Ley y que quien delinque y ejerce violencia, tarde que temprano se ve obligado a cambiar de idioma.

 

 

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