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De Boston a Bucaramanga tras una misión | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-19 05:00:00

De Boston a Bucaramanga tras una misión

Rosina Hurtado, a sus casi 70 a√Īos, estaba sentada en su apartamento en Boston frente al televisor, cuando dice que sinti√≥ que Dios le hablaba.
De Boston a Bucaramanga tras una misión

¬ďEst√°s muy c√≥moda, Rosina, pero ¬Ņqu√© hay de mis hijos en Colombia?¬Ē.

S√≠, Rosina estaba tranquila. C√≥mo no iba a estarlo. A su edad hab√≠a dado estudio a sus dos hijos y ahora viv√≠a el sue√Īo americano.

Tal vez no había escrito un libro o sembrado un árbol, pero sí había implantado en el corazón de muchos la semilla de la religión con las obras sociales que a lo largo de su vida hizo en Bucaramanga.
Había perdido a su mamá y a su esposo, pero pasaba sus días tranquila, sin cargos en la conciencia.

¬ŅPara qu√© querr√≠a dejarlo todo, despu√©s de luchar para conseguirlo y regresar a Colombia, a Bucaramanga, sola?

¬ďPorque el Se√Īor me hizo un llamado. Me envi√≥ una visi√≥n y supe que deb√≠a regresar a Colombia, que deb√≠a pasar el resto de mis d√≠as trabajando por la comunidad¬Ē, cuenta Rosina.

Esta portentosa afrodescendiente, alistó maletas, dejó atrás su cómoda y merecida buena vida en Boston y regresó a un apartamento modesto en la ciudad que la vio nacer, sufrir y luchar.

En ese momento y aunque ella no lo supiera, el pastor Miguel √Āngel Ceballos ten√≠a tambi√©n una visi√≥n que coincid√≠a con la de Rosina y que unir√≠a las vidas de estos dos afrodescendientes, distintos en todo lo dem√°s.

Una misión informal

La infancia de Rosina fue feliz. Nació en el barrio Campohermoso en 1938. Para entonces, el lugar se llamaba Quinta Estrella y era uno de los puntos de referencia de la ciudad, porque allí se ubicaban algunos de los extranjeros.

Aleda√Īo al sector y abri√©ndose paso desde Girardot, los obreros constru√≠an sus casas en medio de los potreros y las f√°bricas de curtiembres. Y Rosina se divert√≠a.

Corría de un lado a otro sin ninguna pretensión, indiferente a la discriminación que sufriría después debido al color de su piel.
Su mamá, Julia Rosa Gonzáles, también había nacido en Bucaramanga.
 
Rosina pas√≥ en Campohermoso su adolescencia. Ayud√≥ a los vecinos a construir el barrio y a cuidar a los ni√Īos en el sector. Ten√≠a 18 a√Īos.
A esa edad debió ser una morena alta y con una voz aguda, insinuando un blues o un jazz, un timbre que todavía conserva.
Su cabello es negro y no tiene ni una cana. Rosina es una mujer alegre y de joven, era dicharachera, le gustaba fumar y beber unos tragos de vez en cuando, se le escapaba una que otra palabra altisonante y salía a bailar.

 Nada de qué arrepentirse.

Pero do√Īa Julia, que ya se hab√≠a convertido a la religi√≥n cristiana, trataba de hacerle ver que de esta manera no encontrar√≠a la paz en su esp√≠ritu.
¬ďYo pensaba que pertenecer√≠a a la Iglesia Cat√≥lica toda mi vida. Era muy terca, ten√≠a muy mal car√°cter¬Ē, asegura Rosina.

No mucho despu√©s, por los a√Īos 70, Rosina conoci√≥ a su esposo Adolfo Carrizosa, se dedic√≥ a la vida del hogar y tuvo dos hijos, Rub√©n y Judi.

De vez en cuando, para sentirse cerca de la gente, Rosina, quien sabía macramé, dictaba en La Cumbre  cursos de cerámica y artesanías, completamente gratis.
Algunos a√Īos despu√©s, cuando Campohermoso fue creciendo, Rosina y su familia se trasladaron a diferentes barrios de Bucaramanga, tratando de buscar un lugar en donde asirse.¬†¬†

¬ďCri√© mis hijos en el barrio Campohermoso, pero me fui porque fue creciendo y se puso medio maluco¬Ē, se√Īala Rosina.
Vivieron en San Alonso, Andalucía y finalmente, Real de minas.

Sin embargo, nunca dejó de sentirse unida a los más necesitados.

¬ďTrabajaba con gente de bajos recursos en el barrio Bucaramanga¬Ē, se√Īala.
 
Rosina tiene una mirada intensa. No es inquisitiva, pero no se aparta un momento de su interlocutor, por eso los silencios con ella son inquietantes y en el di√°logo parece que es capaz de desnudar el alma.

Vuelo Bucaramanga ¬Ė Boston

El trabajo comunitario la persigui√≥ a lo largo de los siguientes a√Īos hasta que la atrajo a las organizaciones sociales, entre ellas, Visi√≥n Mundial.

Visi√≥n Mundial lleg√≥ al norte de Bucaramanga en 1990. Es una organizaci√≥n no gubernamental que trata de prevenir problemas sociales entre los ni√Īos y ni√Īas.
Cuando Rosina trabaj√≥ con esta organizaci√≥n, mucha agua hab√≠a pasado debajo del puente de su vida. 14 a√Īos antes hab√≠a muerto su esposo, cuando apenas ten√≠a 38, entonces pas√≥ por una dif√≠cil situaci√≥n econ√≥mica que puso a prueba su fe.

¬ďHubo muchos mensajeros¬Ö ven√≠an personas a visitar a mi mam√°, puesto que siempre viv√≠ con ella y ellos oraban por m√≠, por mi situaci√≥n y yo empec√© a sentir que el Se√Īor estaba cuid√°ndome¬Ē.

Cuando se convirtió a la religión cristiana, su vida cambió. Dejó de fumar, de tomar de vez en cuando, de decir palabras fuertes y de salir a bailar.
¬ďPerd√≠ a muchas de mis amistades porque ya no hac√≠a lo mismo que antes; se preguntaban si me hab√≠a vuelto loca¬Ē, comenta.

Lo √ļnico que no cambi√≥, fue su deseo de seguir trabajando con la comunidad vulnerable.¬†

Todo en Rosina es moderado, excepto el ritmo de su caminar. Va rápido de un lado a otro, segura de sí misma.
A lo largo de su vida adulta, Rosina fue discriminada por su color de piel.

¬ďUno se da cuenta de que no lo tratan como a otra gente. Se demoran en tomarle el servicio, no son diligentes como debieran ser¬Ē.
Ahora también, Rosina se ha sentido excluida por su edad en Bucaramanga.

¬ďA m√≠ me gusta mucho mi ciudad, el clima, el paisaje es precioso en Santander, pero alguna gente¬Ösolo le pido fuerza a Dios¬Ē.
Cuando su hijo mayor le pidió que fuera a vivir a Boston, ella no lo dudó demasiado.

Para ese momento, Rubén se había casado con Kerry, una estadounidense que hacía una pasantía en Bucaramanga.

Hab√≠an vivido cinco a√Īos en la ciudad y en unas vacaciones en el estado de Massachussets, a Rub√©n le ofrecieron un buen trabajo en Producci√≥n de Televisi√≥n y se qued√≥.
 
¬ďRub√©n hab√≠a estudiado Educaci√≥n F√≠sica en Bucaramanga y luego Producci√≥n de Televisi√≥n en Estados Unidos. Yo tambi√©n me fui para all√° y la verdad me fue muy bien, fui muy feliz¬Ē.

Su hija estaba en Bogot√°, do√Īa Julia hab√≠a fallecido y entonces Rosina no ten√≠a de qu√© preocuparse. Empac√≥ maletas y se fue a recorrer el pa√≠s del T√≠o Sam.
Recorri√≥ Miami, Washington y todo el estado de Massachussets durante los 6 a√Īos que estuvo en el pa√≠s.
Trabajaba en Target en Newton, Boston y su vida transcurría tranquilamente.

¬ďNunca me sent√≠ discriminada. En Estados Unidos la gente me trat√≥ como una igual¬Ē.

Pertenecía al ministerio de la Iglesia Alianza Cristiana y su vida marchaba sobre ruedas.

Entonces el Se√Īor le habl√≥, como si toda la vida se hubiera preparado para este momento.
En Colombia, un joven afrodescendiente estaba en las mismas condiciones de Rosina.

Una visión determinante

Mientras Rosina hac√≠a su nueva vida en Estados Unidos, el pastor Miguel √Āngel Ceballos reci√©n llegaba a Bucaramanga.

¬ďNo estaba en mis planes venir a esta ciudad. Yo estudiaba en Cali, en el Seminario San Juan Bautista. Cuando termin√©, pensaban enviarme a Monter√≠a, pero hubo un cambio de √ļltima y hora y me dijeron bueno, va para Bucaramanga¬Ē.

Miguel √Āngel Ceballos naci√≥ en Chiriguan√°, Cesar.
Hab√≠a sido ac√≥lito y preparaba a los ni√Īos y ni√Īas pr√≥ximos a la confirmaci√≥n.
¬ďCuando termin√© la primaria en Chiriguan√° comenc√© a hacer las vueltas en Seminario Salgar de Barranquilla, pero no segu√≠ porque me di cuenta que yo no estaba llamado al celibato¬Ē.

No ten√≠a sentido enga√Īarse. Miguel √Āngel quer√≠a tener una familia, gustaba del vallenato y del ron.
Sin embargo, el tan amado licor de la zona del Atlántico colombiano lo tentó, quizá demasiado.

¬ďMi mam√° estaba preocupada por m√≠. Tomaba mucho¬Ösab√≠a que eso no era bueno¬Ē.
El cu√Īado de Miguel ten√≠a un grupo vallenato. Miguel cantaba y beb√≠a ron, claro: viv√≠a de parranda.

En el transcurso de los siguientes dos a√Īos, el Se√Īor le habl√≥. Le estaba enviando mensajes para que regresara al camino, pero Miguel no sab√≠a c√≥mo hacerlo. Era un dilema. No quer√≠a el celibato pero s√≠ servir a Dios.

Se fue a Pereira, entonces, a trabajar con su hermano mayor. Si no podía aclarar las dudas en su cabeza, cuando menos cambiaría de ambiente y quizá su vida cambiaría de rumbo.
Tres a√Īos transcurrieron. Efectivamente, la vida de Miguel hab√≠a cambiado pero a√ļn faltaba algo, se sent√≠a vac√≠o.
Entonces, el Se√Īor le habl√≥ nuevamente. Parece que est√° vez las ideas estuvieron mucho m√°s claras.

Miguel ya no se recibiría como sacerdote, lo haría como pastor del Seminario San Juan Bautista.
Cinco a√Īos hab√≠an pasado desde que Miguel lleg√≥ a Bucaramanga.

La Iglesia, ubicada en la avenida Quebrada Seca, no tiene una gran cantidad de fieles, pero el discurso del Pastor Ceballos es claro.
Todos los días a las 7:00 p.m.  pide por Bucaramanga, pide entendimiento a sus ciudadanos.

Uno d√≠a de noviembre del a√Īo pasado, frente a su oficina en la iglesia apareci√≥ una morena de 71 a√Īos, con la voz aguda como insinuando un jazz y sin una sola cana.
Le cont√≥ que hab√≠a tenido una visi√≥n: esa visi√≥n consist√≠a en atender con comida y con la palabra del se√Īor a los m√°s necesitados.
Miguel insiste en que para Dios no hay circunstancias. Es parte de un plan maestro.

Rosina atiende todos los días el comedor infantil y los miércoles va a la cárcel Modelo, al patio de la comunidad lgbt.
¬ďNo importa que tengan una condici√≥n sexual diferente, para m√≠ son iguales¬Ē.

También colabora con mercados en el Ministerio Centro Nacer, en el norte de Bucaramanga.
Eso sí, les recalca que dios hizo al hombre y a la mujer para estar unidos y que tiene un plan, donde ella y el Pastor Ceballos son un instrumento de ayuda a los demás.  

 

 

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