Objetos en vía de extinción | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-18 07:13:10

Objetos en vía de extinción

¬ŅQu√© pasar√° con el viejo y querido rollo fotogr√°fico? La hip√≥tesis que m√°s convence es que pasar√° a ser un objeto ¬ďfetiche¬Ē: s√≥lo los fot√≥grafos art√≠sticos o los coleccionistas lo buscar√°n.
Objetos en vía de extinción

El consumo comercial del rollo desapareció.

El estudio fotogr√°fico de Julio Enrique Cavanzo tiene sus d√≠as contados. Morir√° el pr√≥ximo a√Īo.

¬ďYa s√≥lo mis amigos vienen por aqu√≠. Para m√≠, el negocio del revelado del rollo fotogr√°fico cay√≥ en un 100%¬Ē.
Cavanzo es considerado el mejor laboratorista de la fotografía en Santander.

Tiene máquinas reveladoras y ampliadoras que son capaces de arreglar imperfecciones, de hacer lucir en la impresión una belleza inigualable en la realidad.
¬ďPero con la llegada de la c√°mara digital, la magia del revelado se perdi√≥. Ya no se necesitan fot√≥grafos. Cualquiera compra una c√°mara digital, cada d√≠a m√°s econ√≥micas y toma una foto¬Ē, se√Īala Cavanzo.

En sus ojos se refleja la tristeza y sus palabras están llenas de melancolía.

El pr√≥ximo a√Īo cerrar√° las puertas de su estudio Foto Uni√≥n y sus imponentes sombrillas reflectoras, la Pentax K 1000 ¬Ėla mejor del mercado comercial-, los qu√≠micos y por supuesto, el rollo fotogr√°fico, pasar√°n a ser sus mayores reliquias.

Lo mismo sucede con la m√°quina de escribir. Aunque a√ļn se vende bien, seg√ļn Daniel Mac√≠as, vendedor y reparador de √©stas.
Mac√≠as dice que vendi√≥ los primeros meses de este a√Īo 40 m√°quinas de escribir, porque en las escuelas quieren que los estudiantes aprendan a digitar antes de pasar al computador.
Luis Humberto Villamizar, compa√Īero de Mac√≠as en el almac√©n, a√ļn tiene fe en que hay objetos que no desaparecer√°n aunque su uso comercial se extinga.
¬ďHay ciertas cosas de la tecnolog√≠a que no pueden desaparecer; as√≠ sea por ser reliquias, as√≠ sea por manejo, no pueden desaparecer¬Ē.

20 a√Īos no es nada
¬ďApenas apareci√≥ el Betamax, mis amigas y yo autom√°ticamente dejamos de ir al cine y comenzamos a ver nuestras pel√≠culas favoritas de terror en aquel pasa-pel√≠culas, met√°lico y pesado.

¬ďCada vez que ve√≠amos pel√≠culas como El Exorcista o Poltergeist, despu√©s las coment√°bamos y m√°s miedo nos daba¬Ö Ah√≠ quedamos tan asustadas que ni siquiera nos atrev√≠amos a apagar la luz y est√°bamos toda la noche en vigilia, petrificadas, con los ojos fijos en la lucecita roja del Betamax¬Ē, recuerda Leo Marcazzolo, de 34 a√Īos, a qui√©n le encanta rememorar el pasado emotivo de los electrodom√©sticos en v√≠a de extinci√≥n.
 
El Betamax es uno de ellos y las personas que reparan estos objetos también pasaron a mejor vida comercial.
Miguel Herrera, un hombre de 57 a√Īos que pas√≥ sus mejores d√≠as de juventud estudiando electr√≥nica, ahora se ha quedado vac√≠o, con la f√©rrea intenci√≥n de cerrar el negocio con el cual levant√≥ su casa, 20 a√Īos atr√°s.

¬ďEmpec√© reparando equipos de sonido, de esos viejos, con LP. He visto todo los cambios de la tecnolog√≠a pero la forma en que la fabrican ahora nos dejar√° sin empleo porque todo es desechable o demasiado barato como para mandarlo a arreglar¬Ē.
Uno de los elementos que más reparó fue el Betamax.

El Betamax ¬ďdevor√≥¬Ē el mercado en 1975 y desapareci√≥ definitivamente a√Īos despu√©s, cuando sus fabricantes aceptaron que el VHS, hab√≠a vencido.
Cuando apareció en Colombia en 1980, el Betamax costaba 170.000 pesos y cuando desapareció del mercado, podía conseguirse en 50.000.

¬ďReparar un Betamax o un televisor Hitachi de perilla pod√≠a costar hasta 50.000 a principio de los noventa, pero la tecnolog√≠a LSD, por ejemplo, no se puede reparar y de cualquier manera, con los precios de los electrodom√©sticos, la gente prefiere comprar uno nuevo antes que mandarlo a reparar¬Ē, se√Īala Herrera.
Para los coleccionistas, en la p√°gina Web Vendo para coleccionistas, un Betamax Sony cuesta 170.000 pesos.
Sin embargo, el Betamax nunca se comercializ√≥ tanto como el VHS, que seg√ļn la Asociaci√≥n de la Industria Electr√≥nica de Colombia, en 1985 se vendieron 10.000 VHS contra 2.000 Betamax.

Si de algo sirve de consuelo a quienes siempre prefirieron la calidad de video del Beta por encima del VHS, este √ļltimo tambi√©n fue reemplazado en 1996 por el DVD y en el 2004 se dejaron de vender definitivamente.

Adiós al rollo

También en el 2004 hubo otra desaparición importante. Las cámaras de fotografía análogas, de esas a las que había que ponerles el rollo y mandarlo a revelar, fueron sacadas del mercado.

¬ďEl 2004 fue el ¬Ďporrazo¬í total. Ese a√Īo definitivamente cay√≥ casi al 100% la revelada de un rollo comercial. Apenas vienen algunas personas a buscar fotos para las hojas de vida, el pasaporte, el colegio y a pasar a papel y ampliar una que otra foto digital en estudios como Foto Jap√≥n y Serrano¬Ē.
Pero para Julio Enrique Cavanzo, fue el fin de 60 a√Īos de trabajo en la fotograf√≠a.

A los 8 a√Īos tom√© mi primera foto con una Bont Alpha, que utilizaba un negativo de 6x9.
Nació en Chiquinquirá, Cundinamarca y no pasó mucho tiempo para que emigrara por el país, tomando fotos en los parques o la salida de las fiestas y los clubes de la sociedad bumanguesa.

¬ďEstudi√© en Bogot√° y fui de los primeros, junto con Luis Forero, en revelar a color. Sin embargo, mi especialidad es el blanco y negro¬Ē.
Y por supuesto, el revelado. En el laboratorio de revelado fotogr√°fico se han creado escenas tan sensuales como la de la √ļltima pel√≠cula de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona.

La luz debía estar apagada mientras el rollo, una vez extraído de la cámara fotográfica, era revelado en una sala con olor a químicos líquidos en bandejas de plástico, pegadas unas a otras en una mesa como de laboratorio científico.
S√≥lo una peque√Īa luz roja, especial por supuesto, pod√≠a estar encendida y en el papel blanco fotogr√°fico aparec√≠an las im√°genes m√°s bellas ¬Ėo las m√°s terribles, dependiendo de la capacidad del fot√≥grafo-.

Finalmente se podía encender la luz y ahí estaba el resultado.
La fotografía comercial, por supuesto, era otra cosa. Existían los miniloops, en los cuales sólo era necesario introducir el rollo y las fotos aparecían reveladas en papel.

En las calles se veían fotógrafos dispuestos a tomarle un flash instantáneo con la foto en mitad de un ajetreado día de trabajo.
En la década del 70, Pedro Rivero abrió el primer estudio fotográfico para revelar los rollos de fotos familiares, fiestas y compromisos sociales.
En 1985 aparecieron estudios como Foto Japón, con una tecnología mayor que les permitía ofrecer promociones de revelado del rollo, entrega de álbum fotográfico y otro rollo gratis por 8.000 pesos.

O tomaban en su estudio peque√Īito, donde una c√°mara se asomaba por un hueco y el personaje sonre√≠a: 8 fotos por 5.000.
Y luego… el fin. La cámara digital irrumpió de a poco en el mercado y ahora conseguir una de éstas, de buena calidad, donde no es necesario esperar a revelar, donde ni siquiera se gasta en papel, es fácil y barato.

Y no hay que esperar a que llegue la visita para ver el √°lbum de la familia: en Facebook las ve todo el que quiera a la hora que quiera.
Para Jaime Serrano, sin embargo, el desplazamiento de la que fotografía tradicional por la digital, antes que ser un peligro, es una oportunidad para el aficionado.

La reliquia

Manuel Su√°rez es una reliquia. Es de los pocos que se atreve a ubicarse todos los d√≠as en el centro de la ciudad con un caballito de juguete ofreciendo una linda foto de charro mexicano a los padres de los ni√Īos que caminan por el sector.

En 1976 Manuel ganaba muy buen dinero tomando fotos. Hoy gana la décima parte. Lo de una foto diaria. Pero se mantiene, confiado en que algunas personas sienten debilidad por el pasado.

 Poetas como Nicolás Reyes de la revista Cinismo Cinismos de Bucaramanga, entregan sus trabajos escritos a máquina de escribir: una reliquia de sus abuelos. 
Pero es s√≥lo una ilusi√≥n. La m√°quina de escribir, que form√≥ generaciones de secretarias, mecan√≥grafas y que solicitaba cientos de rollos de plastilina limpiatipos de color azul, tambi√©n est√° contado sus √ļltimos d√≠as de gloria.

Su desaparición se anuncia desde 1985, cuando inventaron el computador con fines domésticos.
Daniel Macías tenía en su almacén de máquinas de escribir más de 2.000 máquinas manuales y un par de máquinas eléctricas.
Una de estas, una Smith Corona, podía costar 200.000 pesos.

¬ďLa m√°quina de escribir otorgaba a los documentos una dignidad que han perdido. Hechos golpe a golpe, como labrados en la hoja, los tipos pose√≠an volumen y personalidad¬Ē, se√Īala Claudia Alvarado.

Y las mecan√≥grafas se ¬ďmachacaban¬Ē los dedos mientras aprend√≠an, juiciosas, en el bachillerato.
¬ďHace 10 a√Īos, uno pod√≠a vender perfectamente 150 m√°quinas port√°tiles en la √©poca de iniciar el calendario escolar¬Ē, explica Luis Humberto Villamizar, quien repara m√°quinas de escribir.

¬†¬ďAhora incluso llega gente que le pregunta a uno si compra m√°quinas de escribir porque quieren deshacerse de ellas. He llegado a pagar √≠nfimos 5.000 pesos por una¬Ē, afirma Daniel Mac√≠as.

Cuando la máquina de escribir electrónica empezó a decaer, a finales del 2000, de ella quedaron, sin embargo, los disquetes.
 Cuando salieron en su momento, los disquetes eran un sistema de almacenamiento importante. Aunque ahora 1,44 MB sea una capacidad muy limitada, en su momento fue toda una revolución.

Pero poco a poco se han ido quedando obsoletos, sustituidos primero por los CDS, poco después por los DVDS y ahora por las Memorias USB.
Así, las máquinas de escribir, los rollos fotográficos y el oficio del revelado, al igual que reparar electrodomésticos y tomar fotografías en la calle, están al borde de la extinción.

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