Milagro econ贸mico | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-19 05:00:00

Milagro econ贸mico

Hay dos cosas que son casi imposibles para los economistas. Una, acertar en los pron贸sticos sobre el precio del d贸lar; la otra, ponerse de acuerdo en las recomendaciones de pol铆tica para cualquier objetivo.
Milagro econ贸mico

M谩s a煤n, es posible que con un poco de suerte alguna vez se logre adivinar c贸mo va a terminar el a帽o la tasa de cambio, pero lograr un consenso entre economistas es casi tan dif铆cil como hacerlo entre abogados, entre otras razones porque las teor铆as econ贸micas siempre est谩n mezcladas con componentes ideol贸gicos y pol铆ticos.

En Colombia, desde los noventa se fueron haciendo m谩s agudas las controversias entre las distintas escuelas econ贸micas, atizadas adem谩s por la polarizaci贸n pol铆tica y partidista que se ha dado en el pa铆s.

Por eso es casi un milagro que de pronto se superen las barreras ideol贸gicas y los economistas de todas las tendencias se pongan de acuerdo en criticar el modelo de la 聯confianza inversionista聰, que es uno de los ejes de la estrategia econ贸mica del gobierno.

Por supuesto, nadie cuestiona la importancia de la inversi贸n para el crecimiento ni la necesidad de un marco de estabilidad para que se tomen decisiones de inversi贸n. La cr铆tica general es a la forma como se est谩 utilizando la pol铆tica tributaria para este prop贸sito, es decir, a la estrategia oficial de tratar de estimular la inversi贸n mediante subsidios directos o gabelas tributarias como las exenciones a zonas francas o la doble deducibilidad de los gastos en activos fijos.
Es decir, a la pol铆tica de regalar recursos p煤blicos a los inversionistas, en particular a los grandes empresarios y garantizarles que esos regalos van a ser permanentes mediante la suscripci贸n de los contratos de estabilidad jur铆dica.

Contra la efectividad de esta pol铆tica y su gran costo para las finanzas p煤blicas se han manifestado economistas de izquierda, de centro y de derecha, liberales y conservadores, cl谩sicos, neocl谩sicos, estructuralistas, neoliberales y keynesianos. Centros de investigaci贸n de orientaciones tan diferentes como Anif, Fedesarrollo, la Universidad de los Andes y la Nacional, coinciden en la cr铆tica.

Tambi茅n est谩n de acuerdo en los cuestionamientos ex ministros de los gobiernos de Turbay, Betancour, Barco, Gaviria, Samper y Pastrana, es decir, de todos los matices pol铆ticos; hasta exfuncionarios de Uribe y los pocos economistas de su equipo econ贸mico manifiestan en privado sus reservas frente a este modelo.

La efectividad de los recortes de impuestos para estimular la inversi贸n y acelerar el crecimiento, que se volvi贸 casi un dogma desde el gobierno conservador de Reagan, hoy es refutada en los mismos Estados Unidos con la experiencia de las 煤ltimas d茅cadas. Adem谩s, en Colombia estos est铆mulos en muchas ocasiones solo han servido para modificar el sitio de la inversi贸n o para aumentar la rentabilidad de proyectos que ya hab铆an sido decididos antes de recibir el subsidio.

De otra parte preocupa a los economistas el costo fiscal tan elevado. Seg煤n el Ministro de Hacienda, en el a帽o 2007 los subsidios tributarios ascendieron a $5.8 billones, con un crecimiento anual del 22%, de los cuales 3.5 billones correspondieron al costo fiscal de la deducci贸n del 40% por inversi贸n en activos fijos. Este estimativo del Ministerio no incluye los $650.000 millones que seg煤n el presidente Uribe se le regalaron a los exportadores, ni los $500.000 millones anuales que regala el Ministerio de Agricultura a trav茅s del programa AIS.

Tampoco se incluye en estos c谩lculos el impacto de las zonas francas ni de los contratos de estabilidad jur铆dica, que seg煤n el gobierno no tienen costo, ni el de los subsidios a la vivienda de clase alta a trav茅s de las cuentas AFC, porque el Ministerio no sabe cu谩nto le cuestan.

Si se logr贸 el milagro de poner de acuerdo a todos los economistas, es porque est谩 equivocada la forma como el gobierno quiere dar confianza a los inversionistas.

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