¬ďS√≥lo queda esperar¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-20 05:00:00

¬ďS√≥lo queda esperar¬Ē

Sensaci√≥n de debilidad, p√©rdida de peso y desmotivaci√≥n para hacer las cosas, fueron las primeras se√Īales que dio Rafael, un hombre de 70 a√Īos, en el ocaso de su existencia. Le diagnosticaron leucemia y muri√≥ poco tiempo despu√©s.
¬ďS√≥lo queda esperar¬Ē

¬ď¬ŅQu√© vamos a hacer?, no puede ser, es imposible, pensamos todo el tiempo mientras nos resist√≠amos a creer que el hombre fuerte de la familia padec√≠a una enfermedad incurable¬Ē, relata Milena, su hija, para quien la noticia gener√≥ sentimientos de ira y frustraci√≥n.

Fue una época de mucho sufrimiento en la que el día a día se les convirtió en un ir y venir entre medicamentos, cuidados, controles médicos y atenciones. Milena dice que la vida familiar comenzó a regir alrededor de su padre.

Con el paso del tiempo Rafael comenz√≥ a decaer, se fue desgastando y se fatigaba al caminar. Lo peor, recuerda su hija, fue saber que en medio de su debilidad lo que parec√≠a una gripa se le convirti√≥ en tuberculosis. Durante los √ļltimos d√≠as perdi√≥ la noci√≥n del tiempo y se volvi√≥ susceptible a los medicamentos.

Similar es el caso de Silvia, una joven profesional que hace cuatro a√Īos le dijo adi√≥s a su padre, un hombre de 55 a√Īos que muri√≥ por c√°ncer de m√©dula. Una enfermedad que le rob√≥ a este hombre la fuerza y disposici√≥n incansable frente al trabajo.

¬ďEra dif√≠cil ver a mi pap√° despu√©s de las quimioterapias. Fue algo muy fuerte para √©l y que lo dej√≥ muy d√©bil. Nadie pod√≠a creer que era √©l cuando lo vieron en el ata√ļd, estaba muy delgado, ojeroso y p√°lido.

Irreconocible¬Ē, dice Silvia, quien considera que lo m√°s dif√≠cil de la enfermedad de su padre era no saber si al otro d√≠a a√ļn estar√≠a vivo. Sin embargo, eso mismo le sirvi√≥ para aprovechar m√°s el tiempo y estar juntos siempre.

¬ďFue como recuperar esos espacios que a veces dej√© de compartir con mi pap√° por estar con mis amigos¬Ē. Dice.
Milena y Silvia hoy tienen a sus padres vivos en su memoria.
 
Ellas coinciden en que ante este tipo de situaciones lo mejor es aceptar la realidad y compartir momentos que les permitan unirse en familia y hacer de los √ļltimos d√≠as de ese pariente los m√°s tranquilos y felices.

¬ďAnte una enfermedad terminal solo queda esperar¬Ē, concluye Milena.

Una realidad que debe asumirse

De acuerdo con el psic√≥logo y especialista en programaci√≥n neuroling√ľ√≠stica, Carlos Mauricio Pe√Īalosa Pedrosa, la reacci√≥n de la familia ante la enfermedad terminal de uno de sus miembros suele ser de negaci√≥n.

Esto provoca que comiencen las sensaciones de desesperanza que los lleva a buscar otras opciones, pues no es f√°cil asimilar que alguien de la familia va a morir. Muchas veces se piensa que se mueren los dem√°s pero no las personas cercanas.

¬ďEs claro que este tipo de pacientes, mal llamados terminales, alteran la din√°mica familiar, pues el apoyo econ√≥mico que requieren es algo que no se ten√≠a presupuestado y se hace necesario acondicionar la vivienda. Por otra parte, se pueden generar sentimientos de culpa, creando un caos emocional como un laberinto sin salida¬Ē, afirma Carlos Mauricio Pe√Īalosa.
 
A esta voz se suma el psic√≥logo social y comunitario Freddy Hernando Cristancho Rinc√≥n, quien destaca que ante la dif√≠cil situaci√≥n la familia debe brindar todo el afecto, cari√Īo y paciencia posibles para alegrar la vida de aquel que est√° sufriendo. Nadie desea ser una carga, generar l√°stima o sentirse in√ļtil u olvidado.¬†

¬ďLo mejor es brindarle a esa persona la posibilidad de restarle trascendencia a la enfermedad. Tenerlo en cuenta como si no pasara nada pero tratando de que la familia, de la mano del paciente, sean felices¬Ē, dice el psic√≥logo.

Este profesional agrega que el enfermo debe esforzarse por no sumarle malestar a su enfermedad. No permitir que decaiga su autoestima, no buscar la soledad. Si tienen claro que la muerte se acerca, un buen paso es reconciliarse consigo mismo, con las personas que ama y que no ama, para liberar del cuerpo los sentimientos negativos.

El psic√≥logo Carlos Mauricio Pe√Īalosa Pedrosa concluye diciendo que en la √ļltima fase de la enfermedad, el paciente puede expresar culpa por lo ocurrido, sinti√©ndose mal por las incomodidades provocadas.

¬ďNo se debe trasmitir l√°stima y evitar que el enfermo se entere de cualquier inconveniente o tensi√≥n econ√≥mica generada por su situaci√≥n. S√≥lo debe saber que est√° en buenas manos y nada le faltar√°¬Ē, dice Pe√Īalosa Pedrosa.

VOZ DE EXPERTO

Asumirlo es difícil
Luz elena de la rosa puello
Psicóloga experta en trastornos afectivos

¬ďSi un integrante del n√ļcleo familiar vive una enfermedad terminal, el dolor estar√° determinado por los v√≠nculos afectivos con el enfermo, la edad y su figura. Sin embargo, al tener en cuenta que estos casos representar√°n una p√©rdida, producen una sensaci√≥n de desintegraci√≥n, lo cual causa dolor.

Aunque no es fácil encontrarle sentido a la enfermedad, lo importante es que esta experiencia de amenaza de muerte sirva para el reencuentro y para afianzar los lazos afectivos, abriéndose en conjunto a la experiencia libre de sentimientos, al entendimiento y reconciliación tanto afectiva como espiritual. Debe haber una actitud abierta y de entrega para asistir a esa persona que todavía está viva.

Si la persona afectada es adulta mayor, el hecho de permitirles una evaluaci√≥n de su vida y as√≠ darse cuenta de que ha logrado frutos importantes, aminora la dificultad para adaptarse a la fase terminal. Diferente sucede si el afectado es un ni√Īo, joven o adulto intermedio. Con ellos siempre se esperan la recuperaci√≥n en medio de una gran ansiedad.

El enfermo requiere seguridad, necesita confiar en la gente que lo cuida para tener la certeza de que no ser√° abandonado. Necesita ser querido, aceptado, comprendido y acompa√Īado hasta el final, que se le reconozcan sus necesidades, que le sea ofrecida toda la ayuda necesaria y que pueda tener a alguien a quien confiarle sus temores o sus preocupaciones¬Ē.

¬ŅQu√© es lo que no se debe hacer?

De acuerdo con el psic√≥logo social y comunitario, Freddy Hernando Cristancho Rinc√≥n, no es bueno perder la fe, perder la sonrisa, perder la necesidad de sentir, de amar, de sorprenderse por las cosas m√°s simples de la vida. ¬ďPerder esas cosas nos hacen morir m√°s r√°pido que cualquier enfermedad¬Ē, dice el psic√≥logo, al tiempo que agrega que nunca se debe abandonar a una persona enferma como muchos han hecho, dej√°ndolos en hospitales o asilos, porque se les considera una carga o un martirio.
La verdadera raz√≥n de vivir es el amor a los dem√°s, sin condici√≥n y sin esperar nada a cambio. S√≥lo hay que dar y la vida sin duda le dar√° buena recompensa. ¬ďDemostremos amor, esa es la idea¬Ē, concluye.

Vea además en la edición impresa

  • LISTA La tarea del enfermo
  • Preguntas y respuestas Responde la psic√≥loga cl√≠nica de familias, Nancy Yadira Boh√≥rquez Beltr√°n.
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