Diplomacia panóptica | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-20 05:00:00

Diplomacia panóptica

Si en el pasado abogamos por una integración real de nuestro país al concierto de un mundo globalizado, utilizando un enfoque sin distingos en el cual no sólo miráramos hacia el norte, sino que tuviéramos en cuenta nuestra natural condición de integrantes del subcontinente sudamericano entre otras razones para evitar cometer imperdonables errores estratégicos-; hoy debemos admitir que el gobierno nacional está realizando esfuerzos efectivos en tal sentido, a pesar de no ser suficientes y de que en gran parte se han visto forzados por las nuevas circunstancias.
Diplomacia panóptica

Nos referimos a las renovadas relaciones que el presidente Uribe, con el refuerzo innegable de una cancillería que se muestra mucho menos despistada que la anterior, ha venido estableciendo con Brasil, Venezuela, los Estados Unidos y en forma menos visible con el resto del mundo. Podemos afirmar que esta nueva diplomacia tiene características panópticas, si por tal calificativo entendemos que desde un mismo punto de observación se tiene un panorama de 360 grados.

Saltan a la vista las bondades de ¬ďmontarse al tren¬Ē de un liderazgo continental de Brasil, en cuyo √©xito han sido definitivas las cualidades personales y pol√≠ticas de Lula. Un rico y extenso pa√≠s, con un potencial humano incalculable, conducido por una respetable personalidad, dentro de par√°metros ideol√≥gicos moderados, en los cuales se privilegia el bienestar humano sobre las inclemencias de un capitalismo salvaje, siempre ser√° digno de nuestra adhesi√≥n.

En cuanto a la conveniencia y vocación histórica de unas buenas relaciones con Venezuela no debe caber la menor duda. Así las discrepancias de estilo e ideología gubernamentales sean abismales, la gran proximidad entre los nacionales a ambos lados de la frontera es indisoluble y los efectos de una confrontación serían desastrosos.

Lo verdaderamente novedoso, altamente conveniente y arrolladoramente aceptado por la inmensa mayoría del pueblo colombiano, sería la consolidación definitiva de unas relaciones dignas, respetuosas y fructíferas con la nación norteamericana.

La ocasión es altamente propicia para dejar atrás el matonismo encarnado en la administración Bush y aprovechar el liderazgo ético de Obama, puesto de manifiesto en el desmonte de Guantánamo y de la guerra en Irak, en las aproximaciones a Cuba, en su visión del fenómeno inmigratorio, en la preocupación por los fenómenos ambientales y en tantos otros aspectos orientados a construir un mundo más justo.
 
El abandono de los postulados del Consenso de Washington y la mano estadounidense tendida hacia Suram√©rica, seg√ļn lo expresado por Obama en la 5¬™ Cumbre de las Am√©ricas, deben ser notas predominantes en el futuro de nuestro pa√≠s; sin que ello equivalga al abandono de nuestro inter√©s por las dem√°s naciones, ni a una renuncia definitiva a que Colombia sea el punto de referencia en un futuro no muy lejano.

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