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El cisma del condón | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-01 01:48:42

El cisma del condón

Si yo fuera cura también me montaría en un manojo de globos de helio para perderme en el océano, como lo hizo Antonio de Carli, el difunto clérigo que despegó desde Paraná (Brasil) y fue hallado desinflado cerca de la población de Maricá (casualmente llamada así).
El cisma del condón

Cualquier curita untado de realidad se debe desgarrar por dentro cuando tiene que gritar desde el púlpito, por orden del jefe, que no usemos condón. No voy a meterme en otras materias “teológicas” que se agregan a la lista de vetustas taras de la doctrina papal, bástenos con lo del condón para ya querer provocar otro cisma como el de Lutero.

Si ni siquiera la exposición de millones de seres humanos al VIH-SIDA conmueve la piadosa alma de Benedicto, las teorías sobre la impavidez del papado frente al holocausto nazi, empiezan a sonarme menos a sacrilegio. Bueno, justo después del cisma luterano, estaban los seguidores del báculo de Pedro, empuñando la cruz en que fue sacrificado el profeta del amor, para adoctrinar a sangre y fuego a los aborígenes del Nuevo Mundo.

Ya son 40 años desde la encíclica Humanae Vitae (Vida humana), en la cual Pablo VI prefirió seguir la línea ortodoxa, en lugar de adoptar la recomendación de una comisión que él mismo había escogido y autorizar el uso de anticonceptivos. El condón sigue proscrito, aunque católicos de Lourdes, Roma, Chiquinquirá y Luján, lo usan –gracias a Dios-.

Hoy, organizaciones católicas liberales del mundo le piden al Papa que revise esa peligrosa, irreal e irracional posición. No es un asunto de consciencia, no es un dogma de fe; es un tema de supervivencia. Nadie está pidiendo esas cosas a las que la Iglesia les pone nombres atroces que seguramente reventarían de la risa al propio Jesucristo; nadie pide que se promueva “la esclavitud al sexo”, ni la “alienación del hombre”, ni el imperio de los “demonios de la carne”. Es simplemente sexo, del que nos dotó el Creador, sexo que jamás Jesús condenó, y además seguro, sin dañar la salud de nadie.

                        
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Postilla para mis asiduos e iracundos lectores de la extrema derecha religiosa: Sigo siendo creyente y cristiano y el diablo no me hace visita por disentir del Papa, porque no existe (el diablo, por supuesto, el Papa sí existe aunque fuera de este mundo).   

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