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Desde entonces | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-01 05:00:00

Desde entonces

En 1.853 Isaac Holton, viajero ingl√©s de paso por la Nueva Granada, escrib√≠a que uno de los grandes problemas que ten√≠a el pa√≠s era la p√©sima calidad de los caminos que dificultaban su desarrollo; pues bien, 155 a√Īos despu√©s esta situaci√≥n contin√ļa siendo igual ya que el mal estado de la red vial dificulta cualquier esfuerzo que se haga para hacerle frente al nuevo orden econ√≥mico mundial que es precisamente √°gil y din√°mico.
Desde entonces

Ejemplos palpables encontramos por doquier: la ruta Bucaramanga-C√ļcuta, trayecto por donde pasa la totalidad del comercio terrestre con Venezuela, sirve como anillo al dedo para justificar lo afirmado. Carece de sentido que para hacer los modestos 200 kil√≥metros que separan las dos ciudades en veh√≠culo particular, se gaste siete o m√°s horas por el deplorable estado de la v√≠a y por sobre todo, por la planeaci√≥n irracional que se hace por parte de una empresa contratista que obliga a esperar pacientemente ante cada tranc√≥n provocado so pretexto de los trabajos de reparaci√≥n, que bien pod√≠an hacerse de noche a fin de evitarle problemas a las gentes.

Otro ejemplo clásico de lo que hace el pésimo estado de nuestras carreteras sucedió recientemente con el colapso de un puente de la Troncal De La Paz que obligó al tránsito forzado hacia la Costa por la ruta Barbosa - Bucaramanga, lo que implicó para un conocido nuestro, catorce largas horas de viaje para venir desde Bogotá.

Las carreteras pueden estar pavimentadas y buenas, pero manejos y sucesos de esta naturaleza hacen que sea imposible utilizarlas racionalmente y entonces es como tener mam√° pero muerta.

Viajar por Colombia no deja de ser un juego de azar, pues usted sabe cuándo y a qué horas sale pero nunca a qué horas llega, pues basta un simple accidente para quedar varado horas enteras, mientras la ineficiencia del Estado resuelve el problema.

A nivel de vías urbanas la cosa no es menos compleja; si no démosle una mirada a esta Bucaramanga del alma, para observar que definitivamente transitarla es una odisea que bien podría promocionarse como un auténtico safari moderno para atraer turismo de aventura.

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