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El gran hermano | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-01 05:00:00

El gran hermano

¿Por qué cuando las Farc se quedan solas en el país y aisladas internacionalmente, el presidente Daniel Ortega resuelve apoyarlas irrestrictamente? Todo parece indicar que es por su afinidad ideológica.
El gran hermano

Pero, ¿qué hay detrás de esa hermandad y de esas manifestaciones de apoyo, que lo perfilan más como un capitán de porristas que como un jefe de Estado?

La relación de Ortega con las Farc no es nueva. Desde el Caguán les aconsejó que pidieran el status de beligerancia, y hoy como Presidente de Nicaragua él lo pide en franca “apología del terrorismo”.

Este año condenó la baja de Raúl Reyes, lamentó la muerte de Marulanda, rompió relaciones con Colombia en solidaridad con Ecuador y le pidió al Presidente Correa que las mantuviera rotas también. Para completar, cuando el grupo terrorista expresó su deseo de reunirse con él para tratar ‘’asuntos de la guerra y de la paz’’, no solo respondió que sí, sino para que ello no necesitaba permiso de nadie.

Ortega es conocido por sus simpatías con terroristas internacionales. En los años 80 ayudó a través de los servicios secretos sandinistas a reestructurar el aparato logístico de la ETA que había sido debilitado por el Estado español.

En la época de la guerra civil nicaragüense recibió armamento de países de las ex repúblicas socialistas soviéticas. Parte de este arsenal fueron los misiles tierra-aire, MANPADS (Man Portable Air Defense System) que según los correos de Raúl Reyes, son los que las Farc buscan desde hace algún tiempo para poder derribar helicópteros de nuestra Fuerza Pública. Ese es el verdadero riesgo de la hermandad Ortega – Farc para nuestra seguridad nacional, más allá de las manifestaciones de amistad mutua.

Y por si fuera poco, quiere pescar en “mar revuelto” para tratar de ignorar la jurisprudencia internacional que establece la validez del tratado Esguerra – Barcenas de 1928, y que no le permite al líder nicaragüense acercarse a nuestras costas de San Andres y Providencia.
Nicaragua es catalogada por Unicef como el tercer país más pobre de las Americas.

De una población de 5.1 millones de habitantes, 2.3 millones son pobres. Uno de cada tres niños tiene algún grado de desnutrición crónica, y solamente el 29% de los niños y niñas logran finalizar la escuela primaria. Frente a un panorama así, ¿por qué Ortega no se ocupa de los graves problemas internos? ¿Será acaso que busca poner una cortina de humo para distraer la atención de los nicaragüenses?

Los colombianos no queremos conflictos con Nicaragua, y seguramente los nicaragüenses, esos si hermanos nuestros, tampoco. Los tiempos del ex dictador Somoza y sus excentricidades con quien Ortega hoy es comparado quedaron atrás. El pueblo nicaragüense lo que necesita en éste momento es un líder que se preocupe por sus necesidades. Y los colombianos que nos respete nuestro derecho soberano a buscar la paz y la tranquilidad cómo mejor nos parezcan.

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