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Venganza: ¿dulce como la miel? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-21 05:00:00

Venganza: ¿dulce como la miel?

“Le voy a pagar con la misma moneda”. “Ojo por ojo, diente por diente”. “Un clavo saca otro clavo”.
Venganza: ¿dulce como la miel?

Esas son algunas de las frases que llegan a la cabeza de muchas personas cuando sienten que hubo traición por parte de su pareja, su amigo o su compañero de trabajo.

Incluso planean con detalles todo lo que harán para que esa persona sienta lo mismo que ellas.

En ocasiones no pueden saciar su dolor hasta encontrar un hecho más grave y delicado que las deje a ellas arriba de la balanza.

Si no se vengan no son capaces de perdonar. Son este tipo de personas las que aplican el dicho ‘la venganza es dulce como la miel’.

Pero a veces ese sabor a miel se convierte en sabor a hiel.

La sed de venganza es un arma que usted mismo se clava.

LA VOZ DEL EXPERTO
María Emilce Acevedo / Psicóloga

¿Qué pasa al interior de la persona cuando actúa a partir de la venganza?
“Lo que hay es un resentimiento en esa persona que no está ‘sana’. Por lo general estará buscando la forma de vengarse, de escudarse en frases como ‘nadie me la va a volver a hacer’ o ‘ya sufrí bastante’.

A partir de esa forma errada de pensar va a seguir con la herida abierta porque no está buscando la alternativa adecuada de llegar a una resolución de conflictos, porque no está buscando un mecanismo efectivo, sano, ni personal ni social, para lograr beneficios tanto para ella como para el otro.

Siempre va a crear nuevos resquemores, va a abrir más heridas e incluso va a afectar a terceras personas, va a descargar pesos en personas a las que no les corresponde”.

Qué esconde una venganza

Los expertos explicaron que las venganzas, en el plano afectivo, son producto de los impulsos y no de la razón. Son personas que se dejan llevar por el sentimiento y no son capaces de abordar una situación que se les salió de las manos a partir del raciocinio.

Así lo explicó la psicóloga María Emilce Acevedo, al indicar que “las relaciones terminarán siendo impulsivas, dominadas por el odio y guiadas por la ley de la fuerza”.

Estas formas de reaccionar son expresiones de estar en contra del otro. No son situaciones proactivas, sino reactivas. “No se están buscando soluciones, ni siquiera se está al margen del otro que es a partir de la indiferencia, sino en contra del otro”.

La psicóloga Zulma Castañeda explicó que detrás de esa venganza se esconde también una actitud infantil frente a las situaciones.

“Tal como ocurre con un niño. Hay una actitud de resolver las cosas de manera infantil. Piensan, si sufre lo que yo sufrí va a haber un equilibrio. Pero esto es toda una hipótesis falsa, porque no va a disminuir en nada el dolor”.

No es una balanza

Existen personas que ven sus relaciones interpersonales como todo un cálculo. Si ella entrega más, él entrega más, y viceversa. Incluso, también miden el dolor y si una persona hace daño, la otra busca la forma de ocasionar una situación que duela y los ponga en ‘igualdad de condiciones’.
Pero no sólo en el plano afectivo, sino incluso en situaciones de negocios.

El desquite

Muy grave resultan esas venganzas que incluyen salidas con amigos o con el ex, para dejar claro que nadie se burlará de usted.

Pero también hay otras situaciones que lo llevan a buscar el ‘desquite’ cuando tiene rabia. En menores proporciones están aquellos que terminan llamando a su ex, hablando con esa persona que detesta su pareja o haciendo eso que a él o a ella le genera tanta ira, para respirar un aire nuevo.

Para algunos, venganzas tan sencillas como llegar más tarde que el otro para repuntar en ese escalafón, o dejarlo plantado para que sienta lo mismo, son parte de los ‘pequeños desquites’.

Quizá usted se haya visto envuelto en situaciones como estas, actuando con ira y resentimiento.
En el día a día usted también pudo haber pensado: “si él no es detallista pues yo dejaré de serlo”.

Según explicó la psicóloga Zulma Castañeda, “las personas no pueden ser como las otras, o dar porque las otras dan.

“Cosas como no lo miro, no le hago comentarios, poco tiene que ver con lo que quiero, pues mi forma de ser no depende de lo que todos hagan”, expuso.

preguntas y respuestas
Zulma Castañeda / Psicóloga

¿Qué pasa por la cabeza de los que juegan al desquite?
Son esas personas que dicen ‘me llegó la hora de sacarme el clavo’.

Básicamente cuando una persona hace eso aplica la ley del talión, el ojo por ojo, diente por diente, si tú me hiciste yo te hago, te hago sufrir, te hago algo que te duela para que sientas lo que yo sentí.
La cuestión está percibida desde la perspectiva de que la otra persona es culpable de lo que a mí me pasó.

Por lo general este tipo de personas tienen un nivel de desarrollo afectivo, intelectual, un tanto infantil, porque les atribuyen las causas de sus situaciones a otros, culpando afuera y no dentro de ellos.

¿Qué resultados se obtienen con este tipo de actuaciones?
Esto sólo lleva al deterioro de la relación, no sólo afectiva, sino en el campo laboral, de los negocios, en el campo académico. Si las situaciones se manejan con ese ‘desquite’, ese maltrato, a futuro está deteriorando la posibilidad de una relación.

Como se dice, es importante salir por la puerta grande y dejar las puertas abiertas.
Si lo llevamos al campo metafísico, tarde o temprano se aplicará la ley de la compensación y terminarán dándole de lo mismo, recibiendo lo mismo. Pero si se actúa con madurez y aceptas con paz lo que te pasó, esa compensación recibirás.

LISTA
Antes de saciar su sed de venganza

1 Establezca relaciones a partir del diálogo
2 Tenga en cuenta que todas las personas están en la posibilidad de errar.
3 No esté a
la defensiva
4 Aprenda a establecer relaciones frente a frente.
5 Piense en el bien del otro y no sólo en el individual.
6 Evalúe qué puede generar esa situación a futuro
7 Piense que en la vida siempre habrá una ley de compensación
8 Sólo generará en esa persona con el tiempo rabia hacia usted y no una mejoría en su relación sentimental o de negocios
9 ¿No es mejor salir por la puerta grande?

 

 

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